24 septiembre 2009

CORAZÓN VERDIBLANCO, KIKO, EL DE LA CORZA

Nací en una familia donde todos eran palanganas. Afortunadamente siempre me decanté por estar junto a mi tío Kiko, el único bético de mi familia ¡ pero qué bético!
A consecuencia de una poliomelitis cuando era niño, Kiko se quedó con las piernas engurruñadas, hechas como dos nudos y por lo tanto minusválido. Kiko vendía cupones, pero tenía un pequeño problema con los billetes. No admitía billetes de 2.000 ptas, pero no porque fueran falsos, sino porque eran rojos. 
Si iba a comprar el sifón y se lo daban con la malla roja, se venía de vuelta con las manos vacías. Kiko para circular por el barrio se movía con su carrito de manivela, dale que te pego al manubrio. Cuando ahorró lo suficiente, se compró un carro con motor, para poder ir Benito Villamarín sin depender de nadie.¿Sabéis de qué color era el carro? Como no podía ser de otra forma, Verde. 
Yo me montaba los días de partido en el carro con él y rumbo a la Palmera. El dichoso carrito llevaría como 15 ó 20 banderitas del Betis ondeando y paseandolas por toda Sevilla; parecía una Harley Davidson. Al llegar al Villamarín entrábamos por un túnel que había entre gol norte y fondo, que era el único acceso disponible para vehículos de minusválidos, y nos colocábamos justo al lado de la portería, tocando la red. ¡Pócos balonazos que nos llevamos los dos, y el carro también! En un partido contra la U.D. Salamanca, el delantero de ellos hizo una bonita vaselina y el balón entraba mansamente en la portería del Betis. ¿ Entraba ? No. Ahí estaba Kiko para dar las instrucciones al defensa mas joven de la historia de la Liga. Me dice: "Nene, échala a córner", y yo con 6 añitos meto la punterita a través de la red y desvío la pelota. Creo que iba al palo. 
El árbitro concedió bote neutral. Me llevé la ovación más grande de la historia verdiblanca. Lo malo fué que los grises quisieron levarme pa`lante. Se llevaron una bronca tan grande que tuvieron que dejarme. Ese fué el minuto de gloria de toda mi vida.
A Kiko lo conocía toda Sevilla, y hasta los de Nervión querían ser sus amigos. Kiko era simplemente Kiko, pero eso era mucho. Kiko era corazón verdiblanco. Kiko era el Betis.
Seguro que desde el cielo sigues animando a los que fueron tus colores.
Descansa en paz.

1 comentario:

  1. Me gusta este blog, yo también soy bético.

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