17 diciembre 2009

No es bueno que Madrid y Atleti estén solos

No estoy de acuerdo con Higuaín: yo sí quiero que el Fútbol Club Barcelona gane el Mundial de Clubes, ex Copa Intercontinental, ex Copa Toyota. Y quiero que el Barcelona venza y convenza en Abu Dabi por lo que resulta evidente y salta a la vista (y es que se trata de un equipo español por mucho que los extravagantes esfuerzos de Joan Laporta vayan justo en la dirección contraria) y porque, del mismo modo que no es bueno que el hombre esté solo, tampoco lo es que el Real Madrid, considerado hace poco por la FIFA como el mejor club del siglo XX, y el Atlético de Madrid sigan siendo después de medio siglo los únicos equipos de nuestra Liga que han conocido las mieles del éxito en esta competición. El Real Madrid la ha ganado en tres ocasiones, una cuando se llamaba Intercontinental (1960) y dos cuando todavía se apellidaba Toyota (1998 y 2002), mientras que el Atleti la consiguió en 1974.

Es cierto que, con el paso del tiempo, la idea que tuvo en su día Henri Delaunay de enfrentar al campeón de Europa con el de América del Sur ha ido perdiendo fuelle. Probablemente la competición mantuvo su prestigio mientras se denominó Intercontinental, pero ampliándola la FIFA, por una simple cuestión de dinero, a equipos de la CONCACAF, Asia, Africa y Oceanía, clubes que no pintan absolutamente nada en el concierto internacional pero que contribuyen a esa idea falsaria de la "universalización" de la que está aparentemente prendado Joseph Blatter, engordó sin duda a la gallina de los huevos de oro pero desvirtuando al mismo tiempo la trascendencia deportiva de erigirse oficiosamente en el Campeón del Mundo de Clubes.

Por eso, al contrario de lo que opina Gonzalo Higuaín, yo sí quiero que el Mundialito, ex Intercontinental, ex Toyota, adorne de una vez por todas las vitrinas de uno de los clubes europeos más importantes del planeta. Venciendo al Estudiantes, su rival en la gran final, el Barcelona redondeará una temporada única e inolvidable para todos los culés. Sólo una catástrofe natural o el contagio masivo de la gripe A entre todos los jugadores azulgrana podrían evitar que el Barcelona gane el Mundialito. Es infinitamente superior a sus rivales, incluído por supuesto el equipo argentino. Si Higuaín no desea la victoria culé porque así se acercaría en títulos al Madrid, no hay cuidado: el Real aún tendrá dos más en sus vitrinas. Y se equivoca quien, cuando ve jugar a Messi, Iniesta o Xavi, no puede evitar pensar en Laporta u Oliver y acaba mezclándolo todo; ellos no son capaces de representarse a sí mismos, mucho menos pueden representar al Fútbol Club Barcelona.

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