22 marzo 2010

Cuerpo a tierra

No se habla de otra cosa. El planeta fútbol se ha levantado bajo los efectos del tsunami Messi y se ha puesto de moda el debate acerca de si Messi está o no está a la altura de Maradona. El día ha transcurrido en torno a la catarata de elogios sobre Messi, a excepción hecha de Granero ("Messi no da miedo y no tengo por qué decir que es de otro planeta"). Al margen, luces de neón para Paul Burgess, de profesión, ingeniero agrónomo. Una noticia impactante, trascendental, de alcance mundial, que resulta una muestra del mejor periodismo deportivo español. La noticia reza así: "La plantilla del Real Madrid, encantada con el cuidador del césped. Si ganan la Liga, irá a La Cibeles". Dicho lo cual, hablemos de cosas serias. De situaciones que, en tiempos de "Supergarcía", tenían calado como periodismo-denuncia, pero que hoy día no interesan porque son asuntos "demasiado farragosos". (Como si las noticias y los hechos fueran directamente proporcionales a la inteligencia de los lectores o de los periodistas). Si usted, querido lector, ha llegado hasta aquí, le conmino a tener mucha paciencia con lo que a continuación se relata, que es la simple concatenación de varias "bombas" que podrían revolucionar el paisaje del fútbol español y modificarlo hasta límites insospechados. Sin más dilación, "...entramos en materia" (copyright García).
José Luis Astiazarán, presidente de la LFP, ha concedido una entrevista con mucha miga al diario "Financial Times". Astiazarán admite que los principales clubes españoles están dispuestos a aceptar límites a los salarios de sus jugadores y a lo que se pagan por los traspasos. La LFP quiere introducir un sistema autorregulado que fijaría un tope equivalente al 70 por ciento de los ingresos del club para el dinero gastado en salarios, traspasos y honorarios a los agentes. Un modelo similar al de la NBA o la NFL, competiciones estrella en Estados Unidos. Eso provocaría que uan gestión económica modélica podría colocar a equipos de medio pelo en una posición idónea para poder asaltar el coto privado de Barça y Real Madrid, siempre amigos del "Poderoso Caballero es Don Dinero". La LFP está en conversaciones con el Gobierno español para esa aplicación. Pero esa aplicación está, a día de hoy, en el alero, porque el gobierno también quiere ser juez y parte en este asunto.
Según fuentes de la UEFA, los ingresos medios de los clubes de fútbol españoles fueron de 72 millones de euros en 2007 mientras que la deuda neta, en su mayor parte con la banca, llegó a 860 millones. El nuevo sistema cumplirá, según Astiazarán, las nuevas reglas de "juego limpio" financiero de la UEFA, que entrarán en vigor la próxima temporada.
Hablando de la UEFA, el máximo organismo europeo no está dispuesto a permitir que los clubes españoles que rozan la bancarrota y se acogen a la famosa "Ley Concursal" puedan participar en las competiciones europeas, lo que supondría por ejemplo un "palo" económico terrorífico para clubes como el Mallorca, inmerso en problemas financieros, y que ahora mismo ocupa la cuarta plaza de la Liga, lo que le daría el derecho a jugar la Champions League. Si estos clubes "morosos" no pueden jugar estas competiciones, la criba de la UEFA haría muchísimo daño a muchas entidades españolas, beneficiando a los clubes ingleses o alemanes, mucho más saneados. La pregunta es, si la UEFA hace pública es normativa...
¿Quién defiende al Mallorca, por ejemplo? ¿Primará la deuda sobre el mérito deportivo? ¿Es el primer paso hacia las franquicias NBA? Y sobre todas las cosas, ¿hay derecho a que en España sigan compitiendo Sociedades Anónimas Deportivas contra clubes deportivos? Hay, digámoslo de una manera suava y poco grosera, una competición adulterada.
¿Cómo se podría definir el estado de salud de los clubes españoles en materia de eonomía? Pues, simplemente, como un estado catatónico. Está por los suelos según un estudio del profesor José María Gay Liébana y de la consultora Deloitte en la 2007-08. Por ejemplo, el Real Madrid tiene una deuda de 562,78 millones de euros y unos 300 millones se deben pagar en menos de un año. El Atlético de Madrid tiene unda deuda de 510,86 millones de euros, la más alta de Primera División, y el Barcelona está en una deuda de 437 "kilos", una cifra nada despreciable. y un patrimonio de 29,8. Sus pérdidas de explotación son de 46,51 millones al año. Las más altas de Primera. En total, los clubes deben 600 millones a Hacienda y tienen en conjunto la friolera de 1.693,7 millones en deudas a corto plazo. Una panorama para echarse a temblar y que lleva al Gobierno de cabeza. Los clubes deben lo que no está en los escritos y el Gobierno se llena la boca de la palabra austeridad. Pregunta del Doctor Demagogia: Atención ¿cómo se come que con lo que deben, los clubes sigan gastando cantidades ingentes de dinero?¿Cómo puede permitirlo el Gobierno?
Otro caballo de batalla que amenaza con una guerra futura serán los ingresos que cobren los clubes por los derechos de TV. El Barcelona y el Real Madrid prefieren los llamados "pagos de solidaridad", subsidios para apoyar a los clubes que pierden los ingresos de TV por haberse visto relegados, a un acuerdo colectivo. Equipos como Atlético de Madrid, Athletic o Valencia aparecen en un escalón muy inferior a los ingresos de los dos "grandes" beneficiados por los contratos multimillonarios pactados con los operadores. Por otro lado, el resto de equipos de la Liga desearían un modelo de ingresos como el de la Premier League inglesa, donde todos sobran exactamente lo mismo en derechos de TV, sea cual sea su tradición, su masa social o sus jugadores, por el mero hecho de participar en la Premier. Un modelo que beneficiaría a los "pequeños" y castigaría a Real Madrid y Barça. A buen seguro, ni madridistas ni culés estarán dispuestos a ceder el trozo más jugoso de su pastel de beneficios, porque eso les recortaría su sustancial diferencia económica, clave para conseguir a los mejores jugadores en el mercado de fichajes. ¿Qué hará la LFP entonces? ¿Y el Gobierno, como negociará con Barça y Madrid?
Se avecina una guerra mediática, económica y legal. Un auténtico conflicto de intereses con el que el fútbol y la sociedad tendrán que lidiar en el futuro. Aunque a Messi está en boca de todos - sin duda, se lo ha ganado-, aunque las tazas de Kaká y el forro polar de Xavi vendan más, aunque esto no interese un pimiento y mientras la plantilla del Real Madrid siga encantada con su cuidador de césped, una bomba está a punto de explotar en el fútbol español. Un deporte, perdón, negocio, que está podrido y obsoleto. Pero el ventilador ya se ha puesto en marcha. Aunque a nadie le importe. En junio llegarán los lamentos. Y las necrológicas.

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