02 diciembre 2010

Lineker y los disfraces

Sevilla, Bayern Múnich, Odense… Sí, quizá este último nombre, pese a su inolvidable significado entre la parroquia madridista, chirríe un poco en la lista. Son aniquiladores de sueños. Al Getafe le han vuelto a sacar de entre las sábanas en lo mejor del sueño.Esa temporada la recuerdo como la del ‘fuera Muñoz’, cantado por la grada del Bernabéu contra el entrenador más laureado de la historia del club, y también por el 0-5 que el Barcelona infligió al Real Madrid en el Bernabéu un domingo 17 de febrero de 1974. PD1.
Lo de Xavi, Iniesta y Messi está fuera de cualquier catálogo. Impresionante. Si los vendieran en El Corte Inglés se agotarían en minutos. PD2. José Mourinho, dos partidos y 40.000 €; Xabi Alonso y Sergio Ramos, 20.000 € cada uno; Iker Casillas, 10.000 €; Jerzy Dudek, 5.000 €, y el Real Madrid, 120.000 €. En total, 215.000 €. El Madrid va a recurrir, faltaría más, pero dudo que le rebajen la sanción, aunque no es descartable.

De hecho, es el club más castigado de toda la historia. 215.000 €. No está mal por perderse un partido y ahorrarse una tarjeta amarilla. En el próximo encuentro, que monten otro sainete y que a todo el mundo le parezca fantástico.Ya no estaba Miguel Muñoz, al que los gritos de la grada habían obligado a Bernabéu a relevarlo y poner a Luis Molowny. Aquella temporada, el Madrid no supo o no pudo enchufarse.
Antes, el Barcelona y sus aficionados se conformaban con ganar sus partidos al Real Madrid, mientras que el Madrid ganaba los títulos. Ahora, el Barcelona no sólo se conforma con ganarle los partidos al Madrid, sino que también se hace con los títulos. Y en cuanto a títulos, mejor decir tan sólo que el Barça ganó más que el Real Madrid en los últimos dos años y medio.

Dicho esto, el Madrid tiene diecinueve jornadas por delante para seguir creciendo y llegar al nivel necesario para poder ganar al Barcelona. No tengo dudas de que la Liga BBVA, y ya lo dejó entrever Guardiola tras el partido, será un duelo entre dos y que al choque del Bernabéu.
Ahora el Barcelona ha vuelto a meterle otra manita al Real Madrid. Que yo recuerde, el Barça gana 3-1 en ‘cincoceros’, pero el del lunes escuece y mucho. Quizá sea por ser el más reciente; quizá sea porque había puestas muchas esperanzas en este Real Madrid. Pero yo voy a dar un margen de confianza a este entrenador y a este equipo, al que, como en la mili, se le supone el valor, el orgullo, el amor propio, el carácter y, por supuesto, la calidad. Se llama Real Madrid y seguramente resurgirá de sus cenizas, cual ave fénix.

Lo de ‘Eurogeta’ ha quedado en nada. Quizá el club madrileño tampoco era merecedor de semejante título. No hay más que echar un vistazo al mal endémico del Coliseum. El problema es que nadie sabe, o nadie quiere, poner solución, porque la pinta del enfermo sigue siendo la peor.
Da la sensación de que Getafe, su afición, no ha sabido digerir el nuevo estatus que ocupa en el fútbol español desde hace aproximadamente un lustro. Los éxitos han llegado demasiado pronto. O demasiado de golpe. Muchos buenos recuerdos agolpados en poco tiempo. No ha sido suficiente para fidelizar a la afición. Mis primeros recuerdos futboleros se remontan allá por 1973, cuando tenía 11 años. Fue en el verano de ese año cuando empecé a ir al fútbol con asiduidad. De hecho, las futbolistas foráneos sólo podían jugar la Liga BBVA, no la Copa, entonces llamada del Generalísimo. Aquella temporada fue la de la llegada de Johan Cruyff al Barcelona, de Gunter Netzer al Real Madrid, de ‘Ratón’ Ayala al At. Madrid.

Al equipo presidido por Ángel Torres le han vuelto a bajar de la nube antes de tiempo. Con paso titubeante en la Liga, parece que este año pintarán bastos en el sur de Madrid. La duda es saber si el club podrá reponerse como ya hizo en años anteriores. José Mourinho no es madridista. Lo repito: Mourinho no es madridista. Seguramente lo será, y acérrimo, pero ahora no lo es aún. Si sintiera el escudo y la camiseta como la sienten los millones de seguidores blancos de todo el mundo que el lunes se fueron a la cama llorando, no habría pronunciado esas frases. Durante su estancia en Inglaterra e Italia, nunca perdió por más de tres goles. En la Premier, su derrota más abultada en sus tres años como técnico del Chelsea, por 3-0 ante el Middlesbrough; en el Calcio, perdió dos veces por 3-1, ante Atalanta y Catania.

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