14 marzo 2012

Clásicos de la ciencia ficción

Si pensáramos en grandes clásicos de la ciencia ficción nos vendrían a la cabeza Philip K. Dick, Orson Scott Card o Isaac Asimov. Si buscáramos grandes títulos podríamos encontrar sagas galácticas como Star Wars, Star Trek o Battlestar Galáctica.

Y si nos diera por rebuscar en el mundo de los videojuegos también encontraríamos grandes nombres, aunque uno destacaría sobre el resto: Mass Effect.

Llega el fin para esta saga concebido desde el comienzo como una trilogía. Lo hace además cumpliendo sus objetivos con creces al conseguir crear un universo único y característico, marcado a fuego en la mente de los jugadores de todo el mundo. Además ha logrado marcar tendencia con su mezcla de acción y rol, siendo el espejo en el que se han mirado incontables títulos durante la presente generación de consolas.

Y lo mejor es que, a pesar de las expectativas desbocadas, el final de la historia de John Shepard cumple las expectativas e incluso podría decirse que las supera. Esto es así por varias razones, la primera y más importante por conseguir alcanzar el necesario clímax de la historia que se narra, ofreciendo al jugador gran libertad de elección, un buen puñado de personajes memorables y situaciones variadas, pero siempre intensas. Y eso sin olvidarnos una de las mejores sensaciones de inmersión en la aventura que hemos podido disfrutar hasta la fecha. Esta vez más que nunca, tú eres Shepard, el héroe de la galaxia.

En términos jugables nos encontramos con un título que retoma un gran número de los elementos roleros que caracterizaron a la primera entrega, e incluso los amplía. Ahora, las opciones de personalización de cada uno de los personajes son mayores y tienen aún mayor peso sobre la batalla.

Este hecho se complementa a la perfección con el sistema de combate en tiempo real y basado en coberturas al más puro estilo Gears of War para conseguir una perfecta sinfonía en nuestras pantallas que logrará absorbernos durante las más de 40 horas que puede llegar a durar.

Ni siquiera falla la puesta en escena, excelente como siempre gracias al Unreal Engine 3 de Epic. Para la ocasión incluso parecen haberse mejorado las animaciones y la tasa de imágenes por segundo, consiguiendo mantener los estratosféricos niveles de detalle en cada uno de los personajes y escenarios. Y por si todo esto no fuera suficiente, Bioware ha tenido a bien regalarnos un modo de juego cooperativo para cuatro jugadores que se complementa a la perfección con la aventura principal. En definitiva, indispensable incluso si no hemos jugado a las entregas anteriores.

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