12 marzo 2012

Dali e Italia

Dalí mantuvo siempre una estrecha relación con Italia. No es sólo que admirara profunda e intensamente a muchos maestros italianos (Rafael, Piero dell Francesca, Miguel Ángel, Leonardo, Bernini...). O que llegara a customizar una Vespa, uno de los mayores símbolos patrios, pintando sobre ella el nombre de su amada Gala con una corona encima.

Para comprobar las incontestables pruebas de la estrecha y profunda relación con este país basta con darse un salto por la Piazza Venezia de Roma, concretamente por la sala de exposiciones del complejo del Vittoriano. Allí, desde el viernes y hasta el próximo 1 de julio, se puede contemplar: Dalí: un artista, un genio.

No se trata de una más de las muchas muestras que cada dos por tres se le dedican al excéntrico artista. Esta exposición, la primera gran retrospectiva que Roma dedica a Dalí desde hace casi 60 años, repasa a través de óleos, dibujos, cartas, postales, fotografías, documentos, grabaciones y objetos varios los vínculos que existían entre Dalí e Italia.

La muestra se abre con la archifamosa Madonna de Port Lligat, un cuadro que Dalí le regaló al Papa Pío XII en 1949 y que representa una fusión entre Rafael y Piero della Francesca. Y también está el Autorretrato con el cuello de Rafael, en el que Dalí se pintó a sí mismo al estilo de como lo había hecho el maestro renancentista italiano en 1483. «Me dejé crecer el pelo, tan largo como el de una chica, y mirándome en el espejo me encantaba poner expresión de melancolía, la fascinante actitud de Rafael en el autorretrato», dejó escrito Dalí en Vida secreta, su diario.

Pero en la muestra del Vittoriano hay más, mucho más. Está por ejemplo Imperios de África, el cuadro que Dalí pintó del estudio en el Foro Romano y que el artista admitía que era «consecuencia directa de un viaje a Sicilia». O también los dibujos de inspiración romana que realizó para Destino, una peculiar película de Disney en la que colaboró como guionista en 1946 y que vio la luz sólo medio siglo después, en 2003.

Tampoco faltan algunos de los trajes que realizó para la obra de Shakespeare Rosalinda o como gustéis o los disfraces que realizó para una fastuosa fiesta de carnaval en Venecia. «Esta exposición tiene una doble vertiente: por una lado su espectacularidad y, por el otro, el ser resultado de investigaciones profundas», señala Lea Mattarella, quien junto con Montse Aguer (directora del centro de estudios dalinianos de la Fundación Gala-Salavador Dalí de Figueres) ha comisariado esta exposición.

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