23 abril 2012

Recortes en piratería

La incertidumbre y el desconcierto ensombrecen hoy la celebración de la gran fiesta del libro. ¿Hasta cuándo va a durar esto, cuándo se va a empezar a ver la famosa luz al final del túnel?, se preguntan libreros y editores, cruzando los dedos por los buenos resultados de Sant Jordi mientras observan el descenso de las ventas. Una caída que calculan, a falta de datos definitivos, podría haber llegado en 2011 al 10%, tres puntos por encima del 7% del año anterior, y sin atisbos de estabilizarse, ya que en el primer trimestre de este ejercicio la situación ha empeorado.

Un panorama desolador al que se suman los recortes presupuestarios del actual Gobierno, que convierten a las bibliotecas públicas en las grandes sacrificadas. De los 40 millones que recibieron en 2008 se pasa a seis, mientras que desaparecen los 25 destinados a las escolares, sin que se vea claro de qué forma las comunidades autónomas, corresponsables en la materia y ahogadas por las deudas, podrán compensar la situación. 

Circunstancias de un presente convulso que empeoran el de por sí delicado y complejo proceso de cambio radical que está viviendo la industria del libro para adaptar sus modelos y estructuras a la era digital, un horizonte estimulante pero empañado por la piratería y los vacíos existentes en la legislación.

«La bajada de las ventas, las malas perspectivas económicas, la política de los recortes y del ahorro a toda costa, con la consecuente falta de activación del consumo, son factores que nos preocupan cada vez más, pero lo mismo está sucediendo en otros ámbitos», señala Fernando Valverde, presidente de CEGAL, organización que agrupa a todas las federaciones de libreros de España. 

Pero no pintemos el mapa totalmente de negro. Según los análisis más recientes son las grandes superficies, dependientes de la compra por impulso de best-sellers, las que más están sufriendo las consecuencias de la crisis, pero los negocios más pequeños logran resistir, adaptándose a los nuevos tiempos con imaginación, combinando la venta de libros con otras ofertas, por ejemplo de bar-cafetería, y apostando por actividades culturales alternativas que dinamizan la vida de los barrios.

Hay lugar para la esperanza. Según Antonio María Dávila, vicepresidente de la Federación de Gremios de Editores, en el ejercicio de 2011, el libro de texto se ha mantenido, incluso con un ligero avance, y los editores han podido nutrirse del comercio exterior, que en los primeros meses de este año ha crecido un 15%, con un aumento en paralelo de la demanda de servicios. 

«Hemos incrementado la venta a Europa de material de enseñanza de español como segunda lengua y hemos ganado casi 300 millones de euros en venta de derechos, sin contar el porcentaje de los agentes literarios. Este es un fenómeno novedoso, que no se daba hace 10 años y que no sólo implica a autores para adultos, sino también de infantil y juvenil», explica Dávila. 
Según fuentes de la Dirección General de Políticas Industriales y del Libro, éste va a ser el camino. «Lo que se priorizará a partir de ahora es el fomento de la internacionalización de la industria del libro», indican, apuntando al estímulo de convenios con entidades como ICO e ICEX, que impulsarán la financiación del sector, así como a un mayor protagonismo del Instituto Cervantes, pieza clave de todas las estrategias. 

En esta línea, se mantiene el apoyo a la participación en ferias, pero se rebaja la ayuda a la Confederación de Libreros en 80.000 euros -el presupuesto se fija en 250.000-, lo que, según Valverde, impedirá seguir desarrollando el programa de adaptación a las nuevas tecnologías. 

Valverde hace hincapié en la deuda que las comunidades aún tienen con los libreros correspondiente a la campaña escolar de 2011 y también lamenta que no haya una mayor comunicación con los actuales responsables del ámbito del libro. 

«Ahora mismo todo es tan confuso, está tan enmascarado, que resulta complicado saber cuál es el impacto real del sector digital. Crece la oferta y aumentan las plataformas de venta, aunque las cifras que nos llegan de servicios como Amazon son muy opacas y nos impiden hacer un pronóstico certero de cara al futuro», afirma. 
Sí se puede constatar que las ventas por internet no superan el 1% del total en nuestro país y tampoco sobrepasan el 2% en Alemania; aunque aquí las descargas ilegales nos acercan más al Tercer Mundo que a Europa. ¿Cuándo se afianzará esta revolución largamente anunciada? 

«Ya contamos con una oferta de unos 60.000 libros digitalizados», dice Antonio María Dávila, pero la piratería impide que se cree un mercado razonable y el tema del IVA no nos ayuda nada, ya que la descarga se desgrava con un 18% frente al 4% del papel. Hay muchas irregularidades en este punto, todo un despropósito que hay que corregir urgentemente a través de las directivas comunitarias». 

La ayuda para traducciones a otras lenguas se ha reducido, así como otras partidas, pero lo que la Federación de Gremios de Editores considera más escandaloso es el recorte en las dotaciones a las bibliotecas, algo en lo que coinciden con la asociación de libreros. «No se puede poner freno al futuro. No sólo en Europa sino en América Latina se tiene claro que las bibliotecas son vitales. En Colombia, por ejemplo, se ha apostado por su fomento como política estatal», declara Dávila. Otro país, Francia, sirve de modelo a Fernando Valverde para fijar el mapa ideal de las librerías, basado en un sistema de excelencia y especialización estimulado con exenciones fiscales. 
Entre las reclamaciones del sector se incluyen una nueva y más eficaz Ley de Propiedad Intelectual que dé contenido al entorno digital y aplaque los recelos ante la falta de garantías jurídicas, una política educativa que no castigue al libro y una mayor coordinación en la proyección del producto al exterior. 

Entre los desafíos, un necesario plan estratégico de todos los implicados que mejore la eficacia, la calidad y la cooperación de la industria. Ahí se inscribe la apuesta de los libreros por lanzar una plataforma a semejanza de la alemana. Mientras, se trata de sobrevivir.

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