07 mayo 2012

Un nuevo turismo

El ciclismo ha sido, tradicionalmente, un soporte muy rentable para la publicidad desde que empezaron a comercializarse las equipaciones. En los maillots de los ciclistas se han anunciado desde marcas turísticas hasta todo tipo de productos, un prostíbulo como el Sauna Diana holandés o incluso valores morales y religiosos como el equipo italiano Amore e Vita, financiado por el Vaticano y que reunió entre sus filas a corredores arrepentidos del dopaje como el español Jesús Manzano, que denunció el uso extendido en el pelotón de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento.

La Diputación Provincial intentó hace unos años articular un equipo ciclista con el que promocionar a los jóvenes corredores de la provincia y difundir el nombre de la provincia como destino turístico pero el proyecto no prosperó.

El turismo de la provincia apoya sus expectativas de crecimiento en el aeropuerto. Hasta ahora ha sido tradicionalmente un destino nacional para aragoneses, madrileños o catalanes pero necesita dar un impulso para atraer extranjeros. En su día, desde Air Berlín pusieron a caldo a Castellón asegurando que un aeropuerto no hace un destino turístico. Las palabras de la compañía alemana ofendieron a Javier Moliner, presidente de la Diputación. Fueron una demostración de ignorancia, porque Castellón tiene muchos recursos por explotar, pero también un aviso a navegantes sobre la necesidad de reinventar la provincia para que espabile como destino ahora que, en un plazo indeterminado, está previsto que abra el aeropuerto si es que algún día lo hace.

Sólo con la base aérea y con el sol, la playa o el interior, Castellón está condenado a atraer turismo extranjero de la Segunda División. Apenas hay campos de golf frente a la colección de instalaciones prometidas y, en los últimos años, apenas se ha desarrollado más industria hotelera. La provincia debe creer en sus posibilidades, porque las tiene, y también debe reclamar lo que en justicia le pertenece porque también lo tienen Valencia o Alicante: dotaciones turísticas que supongan un antes y un después en la oferta de ocio necesaria para mantener ocupado al turista, porque hay que traerlo pero también procurarle actividades variadas para dinamizar su tiempo de ocio.

El turismo de Castellón, que ahora tiene una oportunidad de oro para la reflexión en un congreso que celebrará la UJI próximos días. Hay mucho que aprender todavía y pongo un ejemplo para demostrarlo. En los últimos años, Benicàssim, que se declara municipio turístico, ha evolucionado más como ciudad dormitorio de Castellón que como destino. Así no se va a ninguna parte ni de ninguna parte se viene.

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