23 agosto 2012

En la vida de Jerry Lee Lewis, rigen los 10 mandamientos


Jerry Lee Lewis, que se califica a si mismo como «rey de la música, de todos los estilos», mantuvo ayer en vilo a los que esperaban su presencia. El cantante tenía que actuar en el programa televisivo «¿Pero esto qué es»; pero poco antes de la grabación la excéntrica estrella del rock llamó desde Menphis, su lugar de residencia, para hacer saber que aún se encontraba allí. Sin embargo a la hora del cierre de esta edición los managers del cantante confirmaron su llegada hoy a Madrid, donde grabará el citado programa y actuará, por la noche, en la Sala Jácara. No podía esperarse menos de él. A pesar de sus 54 años y de su vida, digamos disipada, Jerry Lee Lewis, mantiene intacta su capacidad de escándalo. Hoy hará un repaso a sus temas de siempre y demostrará si sus habilidades artísticas permanecen. Este «rocker» sureño, relanzado últimamente gracias a la película de Jim McBride, Gran bola de fuego, fue uno de los primeros en crear la leyenda maldita del rock. Aparte de por sus canciones, la popularidad de Jerry Lee Lewis transcendió mas allá de los circuitos musicales de Menphis -ciudad de la mítica Sun Records- gracias a sus desplantes y escándalos que ayudaron a crear el halo de perversión que desde entonces acompañaría a esa música diabólica, foco de depravación, sexo y droga.

Parece ser que las declaraciones publicadas poco después de la muerte de su «amigo» Elvis, en las que confesaba alegrarse de su fallecimiento, fueron fruto de una transcripción no del todo exacta. «Sé que algo como eso se dijo. Mira, a veces es mejor sonreir que llorar. Tengo una regla que suelo seguir siempre, me gusta bromear acerca de las cosas desagradables. Elvis también lo hacía. Lo que quise decir es que Elvis realmente no se ha ido, está solamente de vacaciones». Tampoco afirma que sea cierta la historia por todos conocida de que, a causa de un supuesto caso de bigamia, los ingleses suspendieron la gira prevista por ese país, a lo que él respondió con un «Inglaterra, bésame el culo». «Ese chico (Dennis Quaid, protagonista de la película), dijo cosas en la película que no eran ciertas. Yo nunca dije esas palabras. Yo vivo de una forma normal. Tengo un precioso hijo y vivo de acuerdo a los Santos Mandamientos de Dios». Son estas declaraciones que no parecen casar con la leyenda del que en tiempos fuera apodado como el The Killer (El Asesino).

Seis mujeres -dos de ellas muertas violentamente- pasaron con Jerry por la vicaría. El se siente orgulloso e incluso ironiza al hablar de ellas, especialmente sobre Myra, la que aparece en la película. «No entiendo nada -declaró recientemente-. No sé de qué hablan en esa película. La chica que aparece en ella, ¿quién es? Yo adoro a las chicas y no resulta en absoluto difícil vivir conmigo, soy un buen marido, tengo un hijo, hay pocos padres como yo». Cuando a raíz de la película todos pretendían oir las declaraciones de un Jerry Lee Lewis amoral y satánico, él ha declarado: «No baso mi vida en los hechos humanos, la baso en Dios Todopoderoso, su hijo Jesucristo, y la tercera parte de la Trinidad, el Espíritu Santo». Aquí estamos ahora pero mañana nos habremos ido. Lo único que permanece es el alma. Lo único que espero después de morir es asistir al juicio final y volver a casa. Es lo único que me importa».

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