07 octubre 2012

La viuda de Luis Capeto

El fiscal, Fouquier-Tinville, se lanza a preparar el acta de acusación, pero alguien o algo detiene misteriosamente su mano: él, tan rápido en estas cosas, tarda, inexplicablemente, semanas, largas, pide documentos y datos adicionales. Hasta que ocurren dos cosas que le fuerzan a actuar sin cuidarse de los motivos o las influencias que frenaban sus habituales ímpetus.

La primera es la llamada «conjura del clavel». Los amigos de la ex reina actuaban clandestinamente en París. El barón de Batz, de transparente incógnito, agitaba ante ojos sobornables el señuelo de un millón de luises, y un buen día apareció en la celda de la viuda de Luis Capeto un visitante muy antirreglamentario, pero protegido por Michonis, el carcelero.

María Antonieta se puso más pálida que de costumbre al reconocer al brillante caballero de Rougeville y verle tirar algo detrás de la estufa. Lo recogió al verse de nuevo sola: era un clavel, con un mensaje dentro ofreciéndole trescientos o cuatrocientos luises para sobornar a sus guardianes.

María Antonieta destruyó la esquela, y escribió la respuesta pinchando letras en un papel con una aguja; pero sus esfuerzos por enviársela a Rougeville por medio de uno de sus guardianes fracasaron: Michonis la interceptó y la hizo desaparecer, y no confesó su existencia hasta que alguien dio el soplo a las autoridades. María Antonieta, interrogada, lo confesó todo, menos el nombre de Rougeville. La reacción de las autoridades fue muy dura: le confiscaron todo, hasta el relojito de oro de su madre, y la trasladaron a una botica transformada en celda, más húmeda y fría por estar a ras de suelo, con dobles puertas de hierro y una ventana cegada hasta la mitad: en esa celda, verdadero ataúd a medida que entraba el otoño, no había más luz que la escasísima de la media ventana y la muy tenue que llegaba del pasillo. A la viuda de Luis Capeto no le quedó más recurso que acabar con la poca vista que aún tenía leyendo ávida, penosamente los libros de aventuras y viajes que le otorgaba la Convención.

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