30 abril 2012

Investigar sin cobrar

Alba recuerda con precisión la fecha exacta en la que decidió colgar la bata: «El martes 8 de noviembre de 2011. Ya llevaba mucho tiempo dándole vueltas, decidiendo si merecía la pena tanto esfuerzo. Me aferraba a cualquier atisbo de esperanza, a la promesa de poder quedarme a hacer la tesis con un contrato (aunque fuera de técnico)...». Pero dos años después de aterrizar en un laboratorio de Barcelona, con 10 kilos menos y varios meses de desmotivación («no me apetecía ir al laboratorio, escribía artículos que nadie revisaba ni mandaba publicar...»), ese martes de noviembre cerró ese capítulo de su vida. 

De su etapa como investigadora aún arrastra cierta debilidad física («perdí mucha masa muscular», confiesa tras meses de sufrimiento psicológico) y una importante deuda económica por el crédito ICO que solicitó para poder hacer un máster en Biología vegetal y asistir a clase sin tener que trabajar. La beca que pidió al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD) aún figura en la base de datos como «a estudio por el MECD», ironiza esta gallega. «Así que sí, he pagado y voy a pagar por querer investigar; aunque ya haya renunciado a ello», explica mientras acaba las prácticas de un curso de Técnico de Calidad en la Industria Alimentaria organizado por el Servicio Catalán de Empleo. 

Ahora que ha recuperado otra vez las ganas de levantarse por las mañanas («mis amigos han dejado de mirarme preocupados»), siente «frustración y rabia» cuando oye hablar de los recortes aplicados por el Gobierno a la investigación. «Se tiende a hacer creer a la sociedad que la educación o la investigación son gastos, pero son inversiones. Si formas a la población, ésta podrá tirar del país gracias a sus conocimientos. Si inviertes en investigación, este dinero revertirá en patentes o en colaboraciones internacionales», clama. Pero su alegato no se detiene ahí: «Nuestros gobernantes se llenarán la boca hablando de la cantera investigadora, de grandes avances logrados por españoles, pero de lo que no hablan es del dinero que se ha gastado en formar a gente para que luego investigue fuera. A mí me da la sensación de que se han dado cuenta de que para ser camarero no hace falta tanto título».

28 abril 2012

El Grupo Planeta va engordando

¿Edición independiente? Cada vez queda menos, pero sólo si hablamos de sellos editoriales de tamaño mediano. Otro cantar es si la lupa se fija en las pequeñas editoriales, porque de ésas cada vez hay más. De ahí que no parece que la caída de Tusquets en las redes de Planeta (aun conservando su autonomía en el terreno literario), que llega poco después de que Anagrama buscara refugio en Fratinelli, pueda achacarse a un mercado con tendencia al monopolio, sino más bien a un relevo generacional, al paso del testigo de la escudería histórica de editores (ahí están Beatriz de Moura y Jorge Herralde) a una nueva hornada con todo el camino por escribir. 

La entrada de Tusquets en la órbita de Planeta gracias a la compra de un porcentaje de las acciones del sello de Beatriz de Moura que ésta no quiere precisar (todo indica que es inferior al 50%) marca unas nuevas señas de identidad en el mapa editorial español en el que cada vez ocupa más y más espacio la constelación Planeta, grupo al que parece que sólo pueda presentar batalla -y a distancia- Random House Mondadori. Por detrás de ambas, RBA, Ediciones B y las editoriales del grupo Prisa. Como medianas e independientes, con permiso de esa Anagrama cada vez más italiana, tan sólo Salamandra y Acantilado. Y, por detrás, todos los pequeños, con Minúscula como una de las marcas más veteranas y arraigadas a las que después han seguido Alpha Decay, Alphabia, Blackie Books, Alrevés o las reunidas en Contexto: Asteroide, Barataria, Global Rhythm, Impedimenta, Nórdica, Periférica y Sexto Piso. 

Beatriz de Moura se reconocía ayer eufórica por el acuerdo alcanzado con Planeta Corporación, que le permite la independencia a la hora de seleccionar títulos y actores y, en cambio, la liga al gran grupo en cuanto a distribución (tanto en papel como en digital, lo que posiblemente le llevará a romper con sus actuales compañeros de viaje) y en cuestiones administrativas. 

«Tanto en la letra grande como en la pequeña tengo la independencia asegurada», se congratulaba ayer De Moura, satisfecha también por el hecho de que seguirá al frente de la editorial «hasta que me muera o hasta que me canse». Sobre si, llegado uno de estos dos casos -y dado que no tiene hijos-, ya ha cerrado con Planeta la fórmula de su absorción definitiva, tampoco estaba dispuesta la editora a dar demasiadas pistas. «He tomado esta decisión mirando al futuro; no quiero que Tusquets desaparezca conmigo». 
Ésta u otras razones de índole más económico son las que han permitido a los largo de los últimos 20 años a Planeta ir engordando hasta convertirse en el mayor grupo editorial español y en español: cuenta con cerca de un centenar de sellos y tiene una nómina de más de 15.000 autores. Así, de manera parecida a lo ocurrido con Tusquets, han caído en el paraguas de Planeta marcas y catálogos como el de Seix Barral (fundada en 1965 y traspasada a Planeta en 1992), las argentinas Emecé (se integró en 2002) o Martínez Roca (vendida a Planeta en 1992); o también Destino, Minotauro y Ariel. Además, Planeta también es un importante jugador en el mercado del libro en catalán ya que, en 2006, formó Grup 62.

26 abril 2012

La SGAE más desacreditada que nunca

Más electores. Una de las principales protestas durante los procesos electorales celebrados en tiempos de Teddy Bautista era el escaso número de socios que tenían derecho a voto. Así, de los 100.000 socios de la SGAE, apenas 8.000 podían participar en los comicios. Tras la intervención de la Guardia Civil, la comisión rectora que tomó las riendas de la entidad encargó una reforma estatutaria que amplió hasta 21.129 los socios que pueden votar. Cada elector dispone de un número de votos, de acuerdo a su recaudación por derechos de autor en los últimos años. 

Y más candidatos. En las anteriores elecciones, la candidatura afín a Teddy Bautista cosechó un amplio triunfo. La principal candidatura rival, De Otra Manera (DOM), presidida por José Miguel Fernández Sastrón, no consiguió ningún representante. Sastrón denunció entonces irregularidades y obstáculos para su candidatura, algo que recogió el propio auto del juez Ruz. El panorama actual es radicalmente diferente al de entonces. En esta ocasión, el favorito es Sastrón, aunque el número de candidaturas se ha multiplicado de tal forma que resulta muy aventurado dibujar un mapa de resultados. El principal contrincante de Sastrón sería el gallego Antón Reixa, al frente de Autores Unidos por la Refundación (Aunir). También compiten Autores más que nunca (con el cantautor Jaume Sisa al frente), Centrados (con Iván García Pelayo), Autores por el Cambio (Aupec, que engloba a los flamencos) y hasta una candidatura pro-Bautista, que cuenta con Caco Senante y Teo Cardalda y que lleva el significativo nombre No estábamos tan mal (Netama). 

Junta directiva. Las 173 candidaturas (algunas colectivas, como las antes mencionadas; otras individuales, como la del músico Luis Cobo Manglis, quien destapó las irregularidades que más tarde originarían la Operación Saga) optan a ocupar los 39 asientos de la junta directiva, divididos por colegios. El de Gran Derecho (artes escénicas y música sinfónica) cuenta con seis puestos; el de Pequeño Derecho (compositores y letristas), con 19; el de Audiovisual (directores, guionistas, compositores de bandas sonoras), con nueve; y el de Editores, con ocho. Los 39 integrantes elegirán al futuro presidente de la SGAE. 

Deuda. Si hubiese que guiarse por lo que dicen los programas de los candidatos, el principal problema de la SGAE sería la deuda de la entidad. Cerca de 137 millones de euros que producen una hipoteca de en torno a 20 millones de euros anuales y que están avalados por los 300 millones de euros anuales que recauda la SGAE para repartir entre sus socios. Esta deuda viene en su mayor parte de Arteria, un megalómano proyecto de Teddy Bautista por el cual la Fundación Autor se dedicó a construir y comprar teatros por todo el mundo. Una pieza importante de este proyecto fueron los fondos pendientes de identificación. Es decir, aquella recaudación que no se pudo entregar a sus dueños debido a problemas para su localización. Esta cantidad ronda actualmente los 175 millones de euros y ha aumentado en los últimos años de forma exponencial. 

Desprestigio. Pese a la gravedad del agujero económico, el problema más importante de la sociedad quizá sea el desprestigio social de los autores. La actitud prepotente de Bautista en temas como la lucha contra la piratería -con imágenes tan repetidas como la del recaudador de la entidad infiltrado en bodas y conciertos benéficos- y el canon digital han terminado minando la reputación, no ya de la SGAE, sino de los propios autores. Los enfrentamientos y divisiones entre los candidatos durante la campaña tampoco han ayudado a mejorar esta imagen. 

25 abril 2012

Carmen Machi es una ordinaria

El destino (y los designios del jurado) quisieron que en la pugna por el VI Premio Valle-Inclán Carmen Machi tuviese enfrente a sus dos últimos directores: Gerardo Vera y Miguel del Arco. Finalmente, su monólogo como Helena de Troya en Juicio a una zorra se impuso al resto de los finalistas y su nombre se unió al de Juan Echanove, Angélica Liddell, Juan Mayorga, Nuria Espert y Francisco Nieva en la nómina de ganadores del premio de referencia del teatro español. 
Pregunta.- El Valle-Inclán le llega en un momento especialmente productivo, con tres obras en los últimos meses. 

Respuesta.- Las cosas no pasan de un día para otro. Agosto es una función que tenía comprometida desde hacía dos años. Igual que Falstaff, que había cerrado con Andrés Lima porque tenía muchas ganas de trabajar con él. Pero lo de Juicio a una zorra sí que fue de aquí te pillo, aquí te mato, algo que surgió de la nada. Yo había estado trabajando fuera y había hecho bastante cine. Así que ese verano, en el poco tiempo que tenía para descansar, me junté con Miguel del Arco para un monólogo durante cuatro días en el Festival de Mérida. 

P.- Pero el montaje fue a más. 
R.- En su momento, dije que sí porque era algo para cuatro días y de apenas 20 minutos de duración. Pero la cosa creció; Miguel del Arco es un currante incansable y para él no hay cosa pequeña. Lo hace todo de tal forma que una Helena de Troya gritando al cielo entre las piedras de Mérida lo convierte en un espectáculo que a día de hoy sigue girando por España. Por eso decidí dejar los huecos y apartar cosas que tenía en medio para dedicarme a hacer este monólogo que me produce tanta satisfacción. 
P.- ¿Cuáles cree que son las claves del éxito de este espectáculo? 

R.- Hay varios factores. Primero, el momento tan importante en que está Miguel del Arco; su nombre es garantía de calidad para los programadores. Y luego que -va a parecer falta de modestia- en los últimos años estoy acostumbrada a ver los teatros llenos. Hay algunos que me siguen y también otros que se sientan pensando que van a pasar un momento divertido y que se convierten en nuevos espectadores de teatro al encontrarse con otra cosa distinta. Eso me alimenta las ganas de seguir. 
P.- ¿Cómo es hacer de Helena? 

R.- Me ocurre algo y tengo miedo de que eso se acabe mecanizando: cada vez que hago la función, y mira que la hago veces, entro en un estado incontrolable de dolor. Tal y como lo ha hilado Miguel, la curva emocional está perfecta. Me duele mucho hacer Helena de Troya, pero me hace sentir muy viva. 
P.- ¿Cómo definiría al personaje? 

R.- Es muy bonito, porque ella ama. Y el amor es un estado de enfermedad. Ella cuenta que cuando ese amor es correspondido, todo está lleno de colores, pero cuando el amado ni la mira, su dolor es mayor que la propia violación que sufrió siendo niña. Y eso, sumado a una guerra. Por todo ello, va hundiéndose paso a paso. 
P.- ¿Cómo experimenta en Juicio... la relación con el público? 

R.- Hay un silencio cuando hago esta función que me resulta sobrecogedor. Y hay una empatía entre Helena y el espectador que hace tenga siempre un aliado en el público y entremos todos en una catarsis. 
P.- En este momento, ¿qué hitos recordaría de su carrera? 

R.- La primera función que hice fue Bodas de sangre, de Lorca, con 17 años. Luego llegó mi luz, uno de los momentos más hermosos: el Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte, de Valle-Inclán, que fue el primer montaje de La Abadía y que dirigió José Luis Gómez. Me moriría por volverlo a hacer. También el Roberto Zucco con Lluís Pasqual. Y luego, por supuestísimo, La tortuga de Darwin, que fue algo que ni yo misma esperaba. Uno de los grandes regalos de mi vida, que me pasó en un momento muy importante, cuando había tomado la decisión de abandonar la televisión y necesitaba recuperar la libertad del teatro. 

P.- Carmen Machi es un referente tanto de la alta cultura como de la cultura popular. ¿Cómo lo vive? 

R.- Viene solo y es muy grato. Quizá tiene que ver que nunca haya hecho teatro comercial. Y cuando digo comercial no me refiero a nada malo ni barato. Ni muchísimo menos. Mi cuna teatral es La Abadía y tiene el perfil de lo que me mueve, el teatro de la palabra. Lo que me pone son los autores; autores que me tiren muy lejos y me enseñen muchísimo. Muchas funciones las elijo básicamente por el texto y por su autor. Me interesa que las palabras me muevan y me conmuevan. Luego, circunstancialmente, hice una serie de televisión que tuvo unos índices de audiencia brutales y que marcó mi vida durante 10 años. Pero hace cuatro años de aquello, aunque en la retina de la gente quedará para siempre. Si conmigo sucede esto, me alegra y está muy bien para quitarnos tonterías. Es evidente que ambos mundos se pueden compaginar. 

23 abril 2012

Recortes en piratería

La incertidumbre y el desconcierto ensombrecen hoy la celebración de la gran fiesta del libro. ¿Hasta cuándo va a durar esto, cuándo se va a empezar a ver la famosa luz al final del túnel?, se preguntan libreros y editores, cruzando los dedos por los buenos resultados de Sant Jordi mientras observan el descenso de las ventas. Una caída que calculan, a falta de datos definitivos, podría haber llegado en 2011 al 10%, tres puntos por encima del 7% del año anterior, y sin atisbos de estabilizarse, ya que en el primer trimestre de este ejercicio la situación ha empeorado.

Un panorama desolador al que se suman los recortes presupuestarios del actual Gobierno, que convierten a las bibliotecas públicas en las grandes sacrificadas. De los 40 millones que recibieron en 2008 se pasa a seis, mientras que desaparecen los 25 destinados a las escolares, sin que se vea claro de qué forma las comunidades autónomas, corresponsables en la materia y ahogadas por las deudas, podrán compensar la situación. 

Circunstancias de un presente convulso que empeoran el de por sí delicado y complejo proceso de cambio radical que está viviendo la industria del libro para adaptar sus modelos y estructuras a la era digital, un horizonte estimulante pero empañado por la piratería y los vacíos existentes en la legislación. 
«La bajada de las ventas, las malas perspectivas económicas, la política de los recortes y del ahorro a toda costa, con la consecuente falta de activación del consumo, son factores que nos preocupan cada vez más, pero lo mismo está sucediendo en otros ámbitos», señala Fernando Valverde, presidente de CEGAL, organización que agrupa a todas las federaciones de libreros de España. 

Pero no pintemos el mapa totalmente de negro. Según los análisis más recientes son las grandes superficies, dependientes de la compra por impulso de best-sellers, las que más están sufriendo las consecuencias de la crisis, pero los negocios más pequeños logran resistir, adaptándose a los nuevos tiempos con imaginación, combinando la venta de libros con otras ofertas, por ejemplo de bar-cafetería, y apostando por actividades culturales alternativas que dinamizan la vida de los barrios. 
Hay lugar para la esperanza. Según Antonio María Dávila, vicepresidente de la Federación de Gremios de Editores, en el ejercicio de 2011, el libro de texto se ha mantenido, incluso con un ligero avance, y los editores han podido nutrirse del comercio exterior, que en los primeros meses de este año ha crecido un 15%, con un aumento en paralelo de la demanda de servicios. 

«Hemos incrementado la venta a Europa de material de enseñanza de español como segunda lengua y hemos ganado casi 300 millones de euros en venta de derechos, sin contar el porcentaje de los agentes literarios. Este es un fenómeno novedoso, que no se daba hace 10 años y que no sólo implica a autores para adultos, sino también de infantil y juvenil», explica Dávila. 
Según fuentes de la Dirección General de Políticas Industriales y del Libro, éste va a ser el camino. «Lo que se priorizará a partir de ahora es el fomento de la internacionalización de la industria del libro», indican, apuntando al estímulo de convenios con entidades como ICO e ICEX, que impulsarán la financiación del sector, así como a un mayor protagonismo del Instituto Cervantes, pieza clave de todas las estrategias. 

En esta línea, se mantiene el apoyo a la participación en ferias, pero se rebaja la ayuda a la Confederación de Libreros en 80.000 euros -el presupuesto se fija en 250.000-, lo que, según Valverde, impedirá seguir desarrollando el programa de adaptación a las nuevas tecnologías. 

Valverde hace hincapié en la deuda que las comunidades aún tienen con los libreros correspondiente a la campaña escolar de 2011 y también lamenta que no haya una mayor comunicación con los actuales responsables del ámbito del libro. 

«Ahora mismo todo es tan confuso, está tan enmascarado, que resulta complicado saber cuál es el impacto real del sector digital. Crece la oferta y aumentan las plataformas de venta, aunque las cifras que nos llegan de servicios como Amazon son muy opacas y nos impiden hacer un pronóstico certero de cara al futuro», afirma. 
Sí se puede constatar que las ventas por internet no superan el 1% del total en nuestro país y tampoco sobrepasan el 2% en Alemania; aunque aquí las descargas ilegales nos acercan más al Tercer Mundo que a Europa. ¿Cuándo se afianzará esta revolución largamente anunciada? 

«Ya contamos con una oferta de unos 60.000 libros digitalizados», dice Antonio María Dávila, pero la piratería impide que se cree un mercado razonable y el tema del IVA no nos ayuda nada, ya que la descarga se desgrava con un 18% frente al 4% del papel. Hay muchas irregularidades en este punto, todo un despropósito que hay que corregir urgentemente a través de las directivas comunitarias». 

La ayuda para traducciones a otras lenguas se ha reducido, así como otras partidas, pero lo que la Federación de Gremios de Editores considera más escandaloso es el recorte en las dotaciones a las bibliotecas, algo en lo que coinciden con la asociación de libreros. «No se puede poner freno al futuro. No sólo en Europa sino en América Latina se tiene claro que las bibliotecas son vitales. En Colombia, por ejemplo, se ha apostado por su fomento como política estatal», declara Dávila. Otro país, Francia, sirve de modelo a Fernando Valverde para fijar el mapa ideal de las librerías, basado en un sistema de excelencia y especialización estimulado con exenciones fiscales. 
Entre las reclamaciones del sector se incluyen una nueva y más eficaz Ley de Propiedad Intelectual que dé contenido al entorno digital y aplaque los recelos ante la falta de garantías jurídicas, una política educativa que no castigue al libro y una mayor coordinación en la proyección del producto al exterior. 

Entre los desafíos, un necesario plan estratégico de todos los implicados que mejore la eficacia, la calidad y la cooperación de la industria. Ahí se inscribe la apuesta de los libreros por lanzar una plataforma a semejanza de la alemana. Mientras, se trata de sobrevivir.

22 abril 2012

Los dioses de Los Angeles

El Getty, coloso en las montañas angelinas del arquitecto Richard Meier, acoge desde esta semana una mirada introspectiva de la obra del fotógrafo, Herb Ritts: L.A. style, desde mediados de la década de los 80 hasta que una neumonía remató su cuerpo, enfermo de sida, en 2002. 

Se despidió con estatus de estrella a base de rodearse de ellas, especialmente en Los Ángeles, atraído por los grandes nombres tras décadas de buscarles otra estética diferente, amparado en el blanco y negro y las composiciones provocadoras, eróticas, morbosas.



Como la que dio la vuelta al mundo en su momento con las cinco top models más en boga de la época, Naomi Campbell, Cindy Crawford, Stephanie Seymour, Christy Turlington y Tatjana Patitz, desnudas y entrecruzadas de piernas y manos, sentadas en un suelo de madera. Una imagen imposible de esquivar, dominadora de vallas comerciales y portadas de revistas. 

En ese periodo de tiempo que recorre la exposición, Ritts fotografió más de 200 portadas de revistas, desde Vogue hasta Vanity Fair y Rolling Stone, marcando una pauta estética y comercial y distanciándose de la tónica imperante al otro lado del país y sus casas de moda. Para Ritts, lo suyo no era un estilo Los Ángeles propiamente dicho, aunque es innegable su gusto por el Hollywood más orgánico, el de los años dorados de la industria que aún sobrevivían cuando vino al mundo en 1952. 

Perfeccionista hasta la saciedad y amigo de los experimentos, rompió moldes con su guiño hacia los africanos y la comunidad negra de Estados Unidos, otorgándoles un protagonismo que hasta entonces nadie se había atrevido a darles. De acuerdo a Paul Matineau, comisario de la exposición, Ritts pavimentó el terreno para que otras revistas abrieran más su abanico racial, además de ir más allá del poder de las estrellas fotografiadas y su capacidad de reclamo. 

En Djimon con pulpo, tomada en Hollywood en 1989, el actor de Benin Djimon, nominado en dos ocasiones al Oscar de la Academia por su trabajo en Diamante de sangre y En América sufrió los rigores de Ritts al convercerle de que posara con un pulpo en la cabeza, algo que el africano consideró una especie de humillación. 

«Algunos fotógrafos estrella son criticados por apoyarse demasiado en la fuerza y el estatus de sus modelos para hacer la fotografía interesante», dice Martineau. «Yo he buscado fotos que fueran interesantes en sí... Fotos en las que Ritts complicó la noción del retrato a una celebridad». 

Por eso, la retrospectiva es más sobre cuerpos desnudos y en movivimiento que sobre caras famosas. «Me interesaba más la elegancia de su trabajo», asegura el responsable de la exposición. 

Sin embargo, Ritts estuvo siempre metido de lleno en el mundo de los grandes nombres del cine y de la moda. De hecho, fue un íntimo amigo suyo, Richard Gere, el que le inició en la fotografía, después de una sesión delante de un Buick antiguo. A Ritts le gustó la experiencia y eso le abrió la puertas para hacer portadas de revistas y de discos, incluido el de Olivia Newton John para su álbum Physical. 

Después repetiría la experiencia con Madonna para su disco True blue en 1986, justo antes de comenzar con una sucesión de campañas publicitarias para varias marcas y revistas, un trabajo colosal que hubiera sido más de un no mediar el virus del sida y otras complicaciones que acortaron su vida. Falleció a los 50 años, un ícono de esa época de belleza y pop culture.

21 abril 2012

Comenzando el final de una era

Ambos nacieron el mismo año (en 1947, con menos de un mes de diferencia), ambos han dirigido los dos teatros públicos más importantes de Madrid (el Centro Dramático Nacional, perteneciente al ministerio de Cultura, y el Teatro Español, del Ayuntamiento de Madrid) y ambos concluyen en este 2012 un brillante periodo de gestión que comenzó hace ocho años. 

Los caminos paralelos de Gerardo Vera (director del CDN hasta el pasado mes de enero) y Mario Gas (quien dejará el Español el próximo 30 de julio) no son sólo una cuestión de cifras. En lo referente a la calidad, pocos podrán discutir las extraordinarias aportaciones de ambos a la escena teatral española. Su apuesta por el riesgo sin olvidar los clásicos, su capacidad para internacionalizar los escenarios madrileños y la dinamización del entramado teatral que han llevado a cabo les ha hecho ganarse un lugar destacado en las crónicas culturales de la España contemporánea. 

Prueba de esta apuesta por la excelencia es el hecho de que cuatro de los cinco ganadores del Premio Valle-Inclán han estrenado sus montajes en ambos espacios. Angélica Liddell (El año de Ricardo), Juan Mayorga (La paz perpetua) y Francisco Nieva (Tórtolas, crepúsculo y... telón) en el CDN, y Nuria Espert (La casa de Bernarda Alba) en el Teatro Español. 

«Me quedan muchas cosas por hacer, pero me voy con la convicción de que un creador-gestor no debe estar más de ocho años. Es una cuestión de ideología», indica Gerardo Vera. «Tenía carrete para rato y podía haber programado otros ocho años. De hecho, si se viesen los proyectos que estoy preparando ahora, hay tres o cuatro muy CDN». Vera estrenó ayer su último montaje programado por él como director en el CDN, una versión de La loba de Lillian Hellman protagonizada por Nuria Espert. 

Por su parte, Gas dice afrontar sus últimos meses en el Español con «tranquilidad, alegría, coherencia y normalidad». Su salida del teatro municipal no ha estado exenta de controversias, con acusaciones de supuestos contratos blindados y una rueda de prensa el pasado 13 de marzo en el que anunció un adiós civilizado. «Estos ocho años han sido fantásticos», apunta Gas. «Hemos intentado trabajar en favor del teatro, de Madrid y del público. Por supuesto que hemos tenido aciertos y errores, pero según me cuenta gente de fuera que no conozco, este periodo ha sido muy fructífero. Nos encontramos con una sala cuando llegamos y hemos abierto otra nueva, así como dos nuevos espacios espectaculares en el Matadero. Nos vamos con la sensación de habernos dejado la piel y de haber trabajado bien», relata el director. «Y esta es la demostración de que no ha habido ninguna cosa rara ni ningún contrato blindado». 

Vera sostiene que «los teatros tienen que tener sangre nueva. Hay ahora una generación, con gente como Alfredo Sanzol o Miguel del Arco, que tienen que entrar en este juego para dar otra visión». Y se despide con una mezcla de satisfacción y nostalgia. «Mi tiempo se acabó. No quiero llevar más tiempo el peso de la administración, ni tampoco andar preocupado por cosas como el INAEM o los convenios colectivos. Quiero hacer mis funciones con mi amiga Nuria y mi amiga Amparo, tener tiempo para mi pareja, venir al teatro a ver cosas que no haga yo... ¿Que si repetiría? Pues sí, pero también lo acabaría otra vez». 

«Creo honestamente», apunta Gas, «que nos hemos dedicado a abrir fronteras y trabajar en pro del teatro. A partir del uno de agosto volveremos a la calle, en el mejor sentido de la palabra, y a hacer proyectos desde muchos lugares. Han sido ocho años muy enriquecedores y muy cargados de responsabilidades. Y quiero subrayar que hay algo más satisfactorio que tu propia carrera y es poder liderar un proyecto colectivo».

20 abril 2012

El narrador de la depresion

Después de varios tanteos notables -en especial, Tortilla Flat (1935), su mejor obra para algunos-, John Steinbeck abordó con De ratones y hombres los contenidos, el estilo y el punto de vista que identificarían para siempre lo fundamental de su producción novelística: la aproximación al mundo de los trabajadores y desfavorecidos con una mirada humanista de implícita denuncia y bajo los cánones de un cierto naturalismo entendido a su modo. Sus antagonistas dirán que Steinbeck pecó de verbosidad y de una utilización excesiva del lirismo y la sentimentalidad. 

Esta veta de su creación literaria alcanzó su culminación con Las uvas de la ira (1939), la triste historia de unos emigrantes de Oklahoma -okies, se les llamaba- que cruzan el país para tratar de encontrar una tierra prometida -nueva decepción- en California. La novela, basada en artículos periodísticos del propio Steinbeck, obtuvo el Premio Pulitzer y fue rápidamente llevada al cine por John Ford. De Tortilla Flat a Las uvas de la ira y otras, el viaje y la carretera, Steinbeck de puente entre los pioneros de la conquista del Oeste y la literatura beat de Jack Kerouac. 

La década de los 30 estuvo marcada en EEUU por las consecuencias de la Depresión y también por las sucesivas presidencias del demócrata Franklin D. Roosevelt y su New Deal, o sea, por el intento de reconstruir el país sobre políticas sociales y progresistas, de las que Steinbeck fue partidario. 

El éxito le reportó a Steinbeck un aluvión de rechazo y problemas. Las fuerzas conservadoras -terratenientes y banqueros- rechazaron sus libros, que también fueron prohibidos en algunos estados -sobre todo, en bibliotecas y colegios públicos- bajo la acusación de contener un lenguaje soez y, en el caso de De ratones y hombres, con el pretexto de apología de la eutanasia, delirante interpretación del desenlace de la obra. El FBI de Hoover lo puso bajo seguimiento con la falsa suposición de pertenencia al Partido Comunista. 

Además, la conexión de Steinbeck con el periodismo y con el cine provocó una rebaja de sus méritos por parte de ciertos críticos literarios puristas. Fue el caso de Edmund Wilson -véase su Obra selecta, en Lumen-, que lo alabó con muchas reticencias y pegas y tardó mucho en admitir su grandeza. Wilson, a propósito de Las uvas de la ira -que calificó como «novela de propaganda»-, llegó a decir que Steinbeck «ha aprendido de la pantalla» -¡lo peor!- y, todavía más grave, que escribía pensando en Hollywood. Eso no pareció afectar a los académicos suecos, que le concedieron el Premio Nobel de Literatura en 1962. 

John Steinbeck, más allá de la situación de su país en los años de su maduración y de su compromiso personal, sabía de lo que hablaba. Había nacido en 1902 en Salinas, en el valle del mismo nombre, en Monterrey (California), un lugar con muchísimos trabajadores agrícolas por la abundancia de explotaciones dedicadas al cultivo de toda clase de frutas y verduras. 

Aunque criado en el seno de una familia acomodada, Steinbeck trabajó en el campo desde adolescente, incluso llevó durante algún tiempo una vida de obrero tras renunciar a licenciarse -después de años de estudio a la carta- en la prestigiosa universidad de Stanford, a la que le había llevado su familia. Su madre, maestra, fue quien le impulsó a la lectura desde niño. 

Casado con la segunda de sus tres esposas, Steinbeck se incorporó a la Segunda Guerra Mundial como corresponsal de guerra, aunque luego participó en misiones bélicas en el Mediterráneo en cuyo transcurso resultó herido y se agenció una depresión. 

Tras la guerra, publicó algunos de sus mejores libros como Cannery Row (1945), reforzando su relación con el cine -y, con ello, su popularidad- con novelas llevadas a la pantalla como La perla (1948) y, sobre todo, Al este del Edén (1952), esta última adaptada por Elia Kazan, para quien escribiría ese mismo año el guión de ¡Viva Zapata! 
Steinbeck mantuvo una estrecha y productiva amistad -viajes y libros juntos- con el biólogo y ecólogo Ed Ricketts, y es Edmund Wilson quien señala -al margen de las anécdotas de los títulos y de la constante presencia de animales en sus novelas-, que Steinbeck tuvo una concepción biologista del hombre, al que veía -con sus pros y contras- dentro de la especie animal. 

La historia de los dos braceros de De ratones y hombres, el protector George y su amigo Lennie, el gigantón retrasado, es una historia de soledades y sueños imposibles, provocados por la muy concreta fatalidad de las barreras y las miserias sociales. Miguel del Arco dirige en el Teatro Español -en versión propia y de Juan Caño- un montaje tan brillante como pertinente y ajustado, con escenas tan magníficas como el terrible encuentro final entre Lennie y la pobre esposa sin nombre del hijo del patrón, en la que he creído ver ecos de la mortal escena del río de Frankenstein. 

Dicho esto, uno de mis libros favoritos de Steinbeck es el distinto, inacabado y póstumo Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros, recreación del clásico La muerte de Arturo, de Thomas Malory. En su prólogo, Steinbeck dice que el libro de Malory está en el origen de toda su devoción a la lectura y a la escritura, de su percepción del bien y del mal, de «todas mis reflexiones contra los opresores y a favor de los oprimidos». 

John Steinbeck, fumador pertinaz, murió a los 66 años en Nueva York de un infarto. La autopsia puso de manifiesto que las arterias de su corazón estaban prácticamente obstruidas. En el final del prólogo de Los hechos…, John Steinbeck escribió: «Y ruego a todos vosotros, los que léeis este relato, que oréis por aquel que lo escribió para que Dios le conceda la liberación, y sea pronto y rápido. Amén».

19 abril 2012

Lo que cuesta la sangre

La media rosa de la pierna izquierda de Nazaré se empapaba de sangre y chorreaba hasta el suelo, y Nazaré cojeaba y el público ya tiraba de pañuelo para pedir la oreja. La sangre de los toreros es sagrada, de acuerdo, pero a mí no me gusta que se premie con orejas una faena cruenta y de medio pelo. Antonio Nazaré, algún fulgor tan sagrado como su sangre y una soberbia tanda de derecha; profecías y acaso anuncio de eternidad. Demasiado tirón y demasiado fueracacho. Por estar fuera de sitio, voló a los cielos y cayó, herido, en el suelo. 

Pese a esto, pese a la oreja que se llevó también Esaú Fernández, si lo sé no vengo. Prepara tus bártulos, carga la pluma, -la de escribir-, con la mejor tinta, deja hogar, amigos y tertulias para ver agraviados los toros de Fuente Ymbro, que no es que fueran esencia de fortaleza y bravura, mas sí mucho mejores que los toreros. Cortés, Nazaré y Fernández tienen tanto derecho como el que más para labrarse una gloria imperecedera frente al toro. Puede que lo consigan y ojalá así sea. Cortés ya tuvo aquí, en la Maestranza, su momento de gloria y esplendor; Nazaré y Esaú, puede que lo tengan y ayer lo rozaron, aunque lejos de los jandillas. El primero, un gran toro serio y enrazado a condición de que se le atacara en los terrenos adecuados. Y el cuarto, sin llegar a tanto, también requería de un diestro bien colocado y una muleta planchá; ni lo uno ni lo otro. Salvador cita a gritos en vez de citar con el cuerpo y la muleta. Y eso es un agravio para el toro y para los silencios ceremoniales de la Maestranza. Lo de Nazaré ya está contado y Esaú se dignificó con dos aceptables tandas de izquierda y otra de derecha. Demasiado previsible todo, ante la previsión encastada y un poco blanda de los jandillas de don Ricardo Gallardo. 

Lo dicho, si lo sé no vengo y me voy a Botsuana a lidiar elefantes a las cinco de la tarde, que es hora más torera que las dos de la madrugada. Verónicas de alhelí, como las que algunos días se verán en esta hermosa plaza, para reales elefantes. Algún año, el 14 de abril de madrugada y un poco alumbrados -calamocanos, que diría don Ramón María del Valle-Inclán- Paco Puchol y yo soñábamos con restaurar la III República; y llegar a la Maestranza en un landó de muchos caballos empenachados de pendones republicanos; una vez llegamos pero sin penachos. A lo mejor está cercano el día y nosotros con estos pelos. Y sin hacer nada, salvo algún himno subversivo y noctívago con rasgueos de guitarras por las calles de Triana. Triana es otra cosa y pasar el puente y el Altozano es salirse de Sevilla. Por el Guadalquivir flotan orejas sin peso y banderas deflecadas.

Mingote ha vuelto

Madrid no quería perder a Antonio Mingote (Sitges, 1919; Madrid, 2012). Por eso, desde el día en que murió, el pasado 3 de abril, ha llovido en todos los actos que se han convocado en su nombre. La misa funeral de ayer en Los Jerónimos no fue una excepción. Con la iglesia llena de amigos, compañeros, vecinos y familiares, el marqués de Daroca y alcalde honorífico de El Retiro recibió el último adiós de los suyos y la cariñosa despedida del padre Luis Lezama, amigo personal de la familia, que coofició la ceremonia con otros cuatro sacerdotes. 

A las ocho de la tarde era la cita y ni un minuto antes llegó el Príncipe de Asturias, acompañado por Rafael Spottorno, jefe de la Casa del Rey, a presentar sus respetos a Isabel Vigiola, la viuda de Mingote. Recibido en la puerta por Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid y Catalina Luca de Tena, presidenta editorial de ABC, Felipe de Borbón ocupó su puesto en el primer banco reservado para autoridades y comenzó la ceremonia. 

«Antonio fue para mí el amigo que no llama y está presente. La presencia de Antonio día a día me conmovía, alegraba el ritmo de la vida y sus ideas me engrandecían», recordó Luis Lezama. Este sacerdote, peculiar donde los haya, recordó que muchos días coincidía con el dibujante al final de su paseo matutino y se sentaban a tomar un café en su restaurante en la Plaza de Oriente. 

«Antonio vaciaba de orgullo a los poderosos y enaltecía a los humildes», siguió glosando Lezama, ante una parroquia en la que figuraban tanto políticos como periodistas, empresarios, artistas y demás personajes de la farándula. 

Su vecina y amiga de toda la vida, la actriz Laura Valenzuela, estuvo entre las primeras en llegar. Su hija, Lara Dibildos, también acudió a despedir a quien fuera su padrino. Raphael y Natalia Figueroa asistieron al funeral en Los Jerónimos sentados entre las autoridades, detrás del Príncipe Felipe, Aguirre, José María Álvarez del Manzano, ex alcalde de Madrid, y el ex ministro Federico Trillo, flamante embajador de España en Reino Unido. 

Bajo una fina lluvia llegaron a la iglesia para acompañar a la familia amigos del fallecido como el empresario teatral Enrique Cornejo, Paloma Segrelles (madre e hija), Cuqui Fierro y varios representantes de la cúpula de ABC, el diario en el que Antonio Mingote trabajó casi 60 años, como su director, Bieito Rubido y Santiago Castelo, subdirector. 
El académico de la lengua y director de El Cultural, Luis María Anson, también quiso despedirse de su viejo amigo y compañero que lo fue tanto en el citado rotativo como en la Real Academia Española, a la que Mingote se incorporó en 1987 para ocupar el sillón 'r'. 

«Antonio se reía sanamente del poder», comentó Lezama, quien recordó que en cada noticia «encontraba inspiración». Lamentablemente el genial dibujante se perdió estos últimos tiempos convulsos que le hubieran sugerido buenas historias.

17 abril 2012

Os resentidos de gira

El grupo gallego Os Resentidos, que en 1986 convirtió en un himno su Fai un sol de carallo, vuelve a reunirse para realizar una pequeña gira cuando se cumplen 30 años de su fundación por Antón Reixa, que en julio también estrenará el musical Galicia caníbal, sobre los años 80, según informa Efe. 

Reixa explicó que, con motivo de este aniversario, una veintena de grupos gallegos «han decidido hacer un tributo» a los tres músicos que lo integraron a través de un disco. 
Es un homenaje «inmerecido», que «a nosotros, que somos unos seres ancianos, nos sorprende», bromea Reixa, quien ha señalado que la mejor forma de corresponder es tocar ese disco para promocionar a la actual generación de bandas gallegas, «que es mucho más original que nosotros, mucho más audaz». 

Por ello, tras su presentación en Orense el 12 de mayo, en agosto, septiembre y octubre realizarán una gira por Galicia y el resto de España. 

En los años 80, Os Resentidos era el único grupo que profesionalmente utilizaba el gallego en sus canciones, «y ahora puede haber un censo de unos 100» utilizando esta lengua. 
Pero no es la única gira que prepara Reixa, porque en julio estrenará el musical Galicia Caníbal, que recoge el repertorio de los grupos gallegos de los años 80: Siniestro Total, Aerolíneas Federales (que ahora también retornan), Golpes Bajos, Os Resentidos, Los Limones y Semen Up, entre otros. 

«Después de muchos años, y mirando con el retrovisor del tiempo pasado lo que ha ocurrido con la música gallega, se ve que quizá nunca tuvo tanta repercusión fuera de Galicia como en los años 80», explicó Reixa, quien indicó que por eso decidió recuperar aquella época «con una mirada actual». Un espectáculo que, tras representarse en Galicia, llegará a Madrid el 1 de septiembre.

15 abril 2012

Shakira en la cumbre de las Américas

Sin duda, lo mejor de la VI Cumbre de las Américas ha sido la actuación de Shakira. La segunda buena noticia es que se celebra en Cartagena de Indias, una de las ciudades más hermosas del mundo. El tercer acierto es que al presidente Barack Obama le han confeccionando una guayabera que alivia los sofocos del Caribe. Por lo demás, este encuentro entre los países latinoamericanos y su vecino del Norte puede dar resultados tan estériles como esas terapias de pareja en las que los reproches acaban por ser circulares.

La primera cumbre se organizó en 1994 bajo el mandato de Clinton y los objetivos principales eran la unificación del comercio y la eliminación de barreras que obstaculizaban el flujo del mercado. Casi 20 años después, los intereses en el continente latinoamericano se han atomizado con otras alianzas como el Alba o Mercosur. Y si vamos a hablar de impedimentos, en EEUU cada vez es más creciente la tendencia aislacionista.

En cuanto al otro gigante económico, Brasil, su política proteccionista choca de frente con la Administración Obama. Una disonancia que se ha notado en el reciente viaje de Dilma Rousseff a Washington, donde la presidente brasileña no dudó en transmitirle a su homólogo americano sus diferencias con la política monetaria de Washington. En otro extremo se halla Argentina, con Cristina Fernández agitando el lema peronista de «Vamos a crecer con lo nuestro» y espantando a inversores extranjeros como Repsol con expropiaciones arbitrarias. Obama llegó a Cartagena con la certeza de que el énfasis recaería en las diferencias que los separan. En lo relativo a la lucha contra el narcotráfico, por primera vez Estados Unidos se ha mostrado receptivo a las propuestas a favor de regular el consumo de drogas que defiende el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina. A pesar de que la Casa Blanca ha aclarado que se opone a la legalización, Obama ha acudido a la cumbre dispuesto a escuchar los argumentos de los países que más sufren la violencia que generan los carteles de la droga.

Desafortunadamente, el tema de Cuba vuelve a ser uno de los escollos insalvables con el debate de su posible integración a futuras cumbres. Una manzana envenenada que arrojó el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, a modo de maleficio del socialismo del siglo XXI. Ante la negativa de la Administración Obama a acoger a una nación cuyo Gobierno es totalitario, Correa decidió no asistir, pero les dejó un reclamo tóxico que secunda hasta el propio presidente de Colombia, Juan Manuel Santos. En una declaraciones al diario El Tiempo, Santos se ha mostrado más preocupado por liderar el coro a favor del levantamiento del embargo, que por ejercer presión para que la dictadura más antigua de Occidente inicie una transición pacífica.

El otro frente que le esperaba a Obama es el contencioso británico argentino por la soberanía de las Malvinas, y hasta ahora Washington se ha alineado con el Reino Unido y la voluntad de los kelpers. La delegación de EEUU ha tenido a su favor el debilitamiento de otro agitador, Hugo Chávez, más ocupado en defender su salud que en atacar al imperio yanqui. Cuando Obama y el resto de los asistentes se despidan, seguramente se sentirán como esos viejos amantes cuyas broncas terminan en un diálogo de sordos. Eso sí, tendrán el consuelo de decirse, «El año que viene a la misma hora». Un respiro antes de la próxima terapia de grupo.

12 abril 2012

Los vecinos de La Linea pasando calamidades

Qué hago?, ¿me pongo una soga al cuello y me quito de en medio? Porque si me pasa cualquier cosa el seguro pagará y por lo menos mis hijos lo tendrán todo resuelto…». Juanmi no es el único habitante de La Línea de la Concepción (Cádiz) al que se le ha pasado por la cabeza tan drástica idea. Como el resto de los 850 empleados del Ayuntamiento tiene trabajo, pero aún así está al borde del desahucio. Ya le han quitado la moto, el coche, ha vendido el móvil... «La nevera la tenemos de adorno. A mis hijos les da de comer una compañera de trabajo, que vive de la pensión de su madre», lamenta. 

Juanmi, 40 años, en el servicio municipal de limpieza desde 1996, debería ser un privilegiado en esta ciudad azotada por el paro -11.000 desempleados, el 40% de la población activa-. Un afortunado de no ser por las nueve nóminas que él y sus compañeros llevan de retraso. Ayer por fin cobraron una, pero llevaban nueve meses sin recibir ni un duro de un consistorio asfixiado por las deudas. Por eso muchos recurren al contrabando de tabaco desde el vecino Peñón de Gibraltar. O al desembarco de droga de las lanchas que vuelven a las playas. La Línea más desesperada está emergiendo. Y los antidisturbios. Y las pedradas y conflictos. Como el que ha estado de dar al traste con la Semana Santa después de que 52 de los 110 policías municipales se dieran de baja -la mayoría psicológica- y se temiera por la seguridad en las procesiones. 
La mayoría de los empleados municipales sobrevive gracias a la solidaridad ciudadana, que, a su vez, depende del trabajo que proporciona el Peñón. «Gibraltar siempre ha sido nuestro balón de oxígeno», dice José Porras, de UGT, alias Corvino. Las cifras refrendan sus palabras: 4.000 linenses trabajan legalmente en el Peñón y otros 2.000 lo hacen en su economía sumergida. 

«Dios que todo lo das a cambio de nada. Ayuda a esta familia a salir a delante. Por favor». Juanmi lo ha escrito con rotulador azul en un trozo de cuartilla y la ha colocado junto al Cristo crucificado que tiene en casa. Así está el cuerpo de funcionarios y personal laboral del Ayuntamiento gaditano: doliente y a un paso de la expiración. 
La procesión va por dentro, pero se ve por fuera. En las colas frente a los repartos de comida de Cáritas. En las puertas de los hipermercados, donde gente de clase media espera una ayudita. En la aduana de Gibraltar, con filas de los que van a pasar tabaco «para ganarse 20 eurillos, que son 600-800 al mes, y así van tirando las familias», explica José Luis Rodríguez Calle, responsable local de Cáritas. Hasta eso les están impidiendo, lamentan, porque la Guardia civil ha reforzado su vigilancia en la aduana. Diariamente realiza registros exhaustivos, vehículo por vehículo, y por primera vez se ha sumado a ellos una patrulla de la Policía Nacional. 
Mientras Crónica visita Cáritas, entra a su sede el trabajador de una subcontrata: «Necesito, de emergencia, una bolsa de comida para una compañera de la limpieza que ya no tiene nada». Se lleva pasta, arroz, lentejas, leche, huevos... 

«Muchos están pidiendo anticipos a Tesorería para los ansiolíticos y antidepresivos, porque no nos podemos ni permitir ese lujo», continúa Juanmi relatando su penitencia. «Yo llevo una semana sin pastillas y lo estoy notando, y más desde que el juzgado me impuso el pago de los 1.850 euros que debo a una financiera. Si no pago, me quitan mi casa». En días le cortarán la luz y su comunidad le ha amenazado con llevarle a juicio por los impagos. «No sé cómo explicar que no pago porque no me pagan a mí. Ya mismo viene a reclamarme Carrefour y cuando se junte todo, se me va a ir a 100.000 euros. ¿De dónde los saco?, ¿qué hago?, ¿me pongo la soga al cuello?». 

Juanmi, 40 años, 1.400 euros de nómina, tres hijos, mujer y nieta, es sólo uno más. Hay familias que llevan a comer a sus hijos a las casas de los vecinos más pudientes. Dos matrimonios ya han sido desahuciados; muchos están en la antesala. Y otras han tenido que traerse de vuelta a sus hijos que estudian fuera porque no les llega.

Como esta auxiliar administrativa que prefiere proteger su identidad por miedo y ha perdido su calidad de vida de clase media hasta el punto de no poder llevar los zapatos a reparar. Y le echa la culpa de su precoz menopausia -ha dejado de tener la regla a los 44 años- a la angustia que vive. «He llegado a pasar tabaco para comer y para el butano», reconoce. Su hija, que estudiaba en Sevilla, está en casa. «Nunca pensé que llegaríamos a este extremo. Tengo no sé cuántos mensajes del banco de que estoy en la ruina; los intereses me matan, ya me quitaron el coche y sólo pensar que me quiten mi casa…». 

Luz Mari, limpiadora, con el marido en paro y dos niñas, va a trabajar todos los días aunque sus ataques de ansiedad precisarían una baja. «Si me quedo en casa es peor, viendo que no tengo nada; al menos aquí las niñas no te ven llorar y no preguntan qué pasa, porque aunque sean pequeñas, entienden». Ha tenido que escatimar hasta en el plato de sus hijas: «A la de tres años le han programado en el colegio un menú para que aprendan a comer y tiene que llevar cada día algo sano que no siempre puedo comprar. ¿Qué hago? ¿No la llevo para que me vengan los municipales por absentismo?», pregunta impotente. 

Ha habido tres huelgas de hambre, como la protagonizada por Juanmi, o por Mauricio, que no se jubila para no perder sus nóminas, y tiene a sus tres hijos, también trabajadores municipales, en riesgo de desahucio. Los sindicatos están asombrados de que con la cantidad de ataques de ansiedad y de altercados que se viven a diario no haya ocurrido ninguna desgracia. 

Los sindicatos, la alcaldesa socialista, Gemma Araujo, y parte de la población echan la culpa de la situación al GIL, el partido que llegó a la alcaldía en 1995. «Enchufaron a sus familiares, duplicaron la plantilla y vaciaron las arcas», dice un delegado sindical. En el 99 se pasaron a las filas del PP y así gobernaron hasta las municipales de 2011, aumentando sueldos y pluses de productividad, contratando a 24 abogados, ocho psicólogos... Entraron a un consistorio que tenía 1,5 millones de euros de deuda y lo dejaron con un agujero de 170 millones. La alcaldesa denuncia que ha heredado una nómina de 1.500.000 euros mensual por sueldos desorbitados: «Algunos de la limpieza ganan menos de 1.000 euros, pero hay conserjes que ganan 2.900 euros al mes y hay quien cobra 96.000 al año…». 

Pili, conserje y delegada de UGT, protesta: «Tener que estar como un pordiosero pidiendo a tu familia, mendigando en Cáritas… Es denigrante. El que tenía los ahorros de toda la vida se los ha comido; y psicológicamente estamos tocados para siempre. Tras aguantar esto, vete a casa y ¿quién paga el pato? Está habiendo separaciones y todo». Es el caso de Juanmi, que vive con su ex es porque no tiene dónde ir. 

Entre tanta desolación, el trabajo en el Peñón parece el único salvavidas. Por eso, la alcaldesa pide el reconocimiento de la peculiaridad de La Línea por su vecindad con Gibraltar, ha retomado las conversaciones con su gobierno para mantener una relación cordial y ha anulando el proyecto de cobrar un peaje a los cinco millones de personas que cruzan la frontera al año, como quería el anterior alcalde del PP. «Hemos rebajado un 70% menos la retribución de alcaldes y concejales, y vamos a revisar los sueldos. Hemos reducido los coches oficiales de dos a uno, hemos hecho un ERE para reducir plantilla y negociamos con un grupo inversor», enumera Araujo sus medidas. 

Para que Juanmi, uno de los 850, deje de pensar en echarse una soga al cuello. Que siga mirándose en ese espejo donde hasta una estampa del padre Pío italiano tiene. Así está La Línea, junto al Peñón. Estación de penitencia.

09 abril 2012

Música para un capote

Plaza de la Maestranza. Domingo, 8 de abril de 2012. Lleno de «no hay billetes». Toros de Juan Pedro Domecq de distintas hechuras y remates; huesudo, largo y lavado el 2º, justo de fuerza pero con nobleza y viaje por el derecho; sin poder ninguno y desinflado el 1º; también el 3º se vino abajo; vulgar y mansito el zapato y jabonero 4º; parado de salida el 5º; desfondado el hondo 6º. 

Morante de la Puebla, de negro y pasamanería blanca. Estocada corta atravesada (silencio). En el cuarto, dos pinchazos, otro hondo y varios descabellos. Dos avisos (saludos). 
José María Manzanares, de rioja y oro. Estocada muy contraria en la suerte de recibir que provoca vómito (oreja). En el quinto, gran estocada (saludos desde el tercio). 
Daniel Luque, de rioja y oro. Pinchazo y estocada trasera (saludos). En el sexto, estocada (ovación de despedida). 

Se guardó un minuto de silencio por el 50º aniversario de la muerte de Juan Belmonte. 

No fue un fulgor, sino un estrememecimiento. La honda verónica de Daniel Luque, la onda rondeña de su capote. En sones ordoñistas la geometría mecida. Así de abierto y profundo el lance; el pecho por delante. La Maestranza entera se frotaba los ojos ante la concatenación lenta y redonda. Uno tras otro ganado el paso sobre el albero, y en cada embroque un ole inacabable, un crujido de cimientos, un calambre en las entrañas de los tendidos. Aquellos versos ligados parecían no tener fin y la ola del gentío crecía de abajo arriba, en movimiento invertido al toreo de Daniel de Gerena, que escavaba en la roca primitiva de la génesis de Ronda. La música se arrancó en la media achenelada, cargada la suerte, cuando la plaza eclosionó como el Etna. Pero antes la lava volcánica de la verónica había barrido el albero. Ni el pasodoble se escuchaba, pues tal era el bramido la afición enloquecida de voces y aspavientos incrédulos. 

La intensidad del episodio sobrevivió como un prodigio. Morante replicó por delantales a favor de obra para desplantarse con un garboso broche. Y Luque, como ya sucedió en Madrid en un sueño lejano, quiso contrarreplicar con el juampedro anunciando el fin del empleo como un ministro de Trabajo. No procedía, pero se trataba de su toro. Tampoco cambió nada, porque la corrida de Juan Pedro Domecq traía la vaciedad de la nada, la bravura extraviada en parajes secos de casta. Dos años de ausencia y un regreso de triste resultado para la buena temporada cuajada en 2011. En épocas del llorado Juan Pedro, de juampedrada se hubiera tildado la vuelta; una piedra en el entrecejo de la ilusión, que había colocado el cartel de «no hay billetes» desde el Sábado de Gloria. Mas la gloria se escapó fugitiva a otros lares. 
A plomo se paró el toro, como una llama trémula sin oxígeno. Luque no pudo más que insistir en vano, atado al recuerdo de sus verónicas, que en otro tiempo darían para una crónica entera, a lo mejor como casi ésta. 

José María Manzanares se siente, más que querido, adorado en Sevilla por los méritos contraídos y acumulados que estallaron en 2011 en una apoteosis y un indulto sin precedentes cercanos. Se protestó con mimo la presencia de un toro huesudo, largo y lavado. Tal vez por la osamenta pesara los 550 kilos de la tablilla. Sus fuerzas no estaban ni en el esqueleto ni en su fondo. El temple del capote de Curro Javier indicó el camino, y esa senda la siguió Manzanares a pies juntillas sobre la mano derecha, en las líneas naturales de la embestida, sin forzar un gramo. Había viaje y nobleza por esa mano a base de trato y tacto, no así por el pitón contrario. Los naturales pasaron por fuera el puente del ajuste. Pero de nuevo en redondo, y sin solución de continuidad, una rondita de empaque desembocó en un cambio de mano de majestad. José María Manzanares en la suerte de recibir puso su empeño a la hora de matar, y a la tercera intentona por fin el toro se arrancó. La espada se hundió muy contraria; mortal y rojo el vómito. El trofeo correspondió a la liviandad de lo hecho y lo bonito. El peso del toreo de Manzanares llegará con enemigos de mayor rango. Sin duda. Ni para eso dio el parado quinto, con la cuadrilla manzanarista de nuevo soberbia. 

El aroma de Morante se destapó con el jabonero cuarto, un zapato mansito y vulgar. El torero no desesperó, y los medios viajes se acompaban de medios muletazos. Y en ese acompañar aplicaba José Antonio el de La Puebla guía, rumbo a los terrenos de toriles para hacérselo más fácil al juampredro allí. Y alargar lo inalargable colocado estratégicamente. Sin perder la apostura que todo lo envuelve. A pies juntos y al natural, la guinda a la larga obra del Santo Job. Pero la espada no dio paso a más pañuelo que el de los avisos. Y así, sin nada en el alma de los juampedros, murió sin toro y sin tarde, la verónica en el aire. Aquella morantista en los albores, las de Luque portentoso y rondeño, estéril con el hondo último del adiós a la Resurrección esperada. 

08 abril 2012

Medio siglo ya

«No es éste tiempo de miedos, es tiempo de creencias. Drácula es la reafirmación de la inmortalidad...». 

«El público no quiere sufrir, busca emociones. La gente viene al teatro a vivir una serie de sensaciones colectivamente que en su casa cada vez siente menos porque está muy sola...». 

«En Drácula soy el profesor Van Helsing, especializado en enfermedades exóticas. Cuando Bram Stoker crea al vampiro, las transfusiones de sangre eran todo un misterio. Los grupos sanguíneos estaban poco definidos, y dar sangre formaba parte de una mística...». 
«Sangre en Drácula, y vino en Gran Reserva, curiosamente. Gran Reserva habla del mundo del vino, que es mágico y tiene mucho que ver con la sangre. Ahí está la ceremonia de la sangre de Cristo en la comunión...». 
«En Gran Reserva, Vicente Cortázar, mi personaje, es la figura del patriarca que siempre está mangoneando. Defiende la familia a su manera, en unos parámetros ultraconservadores...». 

«¡La familia! Soy hermano, hijo, nieto y bisnieto de actores. En una familia de actores se aprende a relativizar las cosas. Yo nací en una época durísima, en plena posguerra. Cuando tenía 10 años era desolador viajar en tren, ir por carretera o entrar en una pensión...». 

«Nací en Valladolid. Mi madre estaba en la gira del teatro Infanta Isabel. De niño, como mis padres hacían teatro entendía que era lógico que muchísima gente hiciera teatro. Luego, cuando empecé a estudiar en el Instituto de San Isidro, me encontré con un personaje, don Antonio Ayora, que me hizo ver el teatro de otra manera. Ayora había estado con Margarita Xirgu y había tenido su importancia en el teatro republicano y de la Guerra Civil...». 

«Termino un libro sobre los Caba-Alba. Lo que analizo es a la familia desde mi bisabuelo a todas las mujeres. Está basado en las vidas complicadas que han tenido las Irenes y las vidas las más fáciles que han tenido las que no se han llamado Irene...». 
«Entre mis hermanas, Irene y Julia, y yo ha habido diferencias de concepción vital. Y ahora, mi sobrina nieta, la también actriz Irene Escolar, tiene una visión distinta a la nuestra, mantiene un cierto nivel de conservadurismo y de temores...». 

«Yo viví una primera fase teatral que abarca desde que empiezo a actuar en el 62 hasta 1975. Hice Peter Pan, con el Teatro Nacional de Juventudes, de la Falange, con Paco Valladares y Tina Sáinz. El otro día, que desapareció Paco, que marchó a otro sitio, me acordaba de esa época. Tuve una compañía con María José Goyanes y otra con Juan Diego. Cuando paro, en el año 75, hasta que vuelvo, a partir del 87, se me abre el cerebro a otras posibilidades...». 

«En el cine fue en el año 65 cuando hago La caza y Nueve cartas a Berta que son dos grandes títulos del llamado nuevo cine español de la época, con Saura y Patino...». 
«En televisión empecé en el verano del 64 y todavía se hacían las obras en directo. Era mucha emoción, pero era durísimo porque salías en antena y tenías que hacer aquello como fuera. Te decían: «Después del anuncio de Persil, estamos dentro». Y cuando veías el anuncio de Persil y sabías que faltaban 15 segundos, 14, 13..., era el momento del pánico...». 

«En teatro, en el 91 hice La verdad sospechosa, con Pilar Miró, en el Clásico. Pero realmente de la obra de la que uno se siente muy satisfecho es El sí de las niñas, dirigida por Narros, en el 96. Debutamos en Almagro, con la presencia de Marsillach y Flotats. Y Aznar fue al estreno...». 
«El teatro ha mantenido un nivel de espectadores constante, no diré que haya aumentado, y va más gente joven que antes...». 
«El cine está tomando otros vuelos. Y no sabemos si el camino del cine se va a terminar. El cine ha sido un magnífico invento del siglo XX, pero igual desaparece en el XXI...». 
«He hecho más de 80 películas. Y sí, tengo dos Goyas, por La comunidad de Alex de la Iglesia, y por El cielo abierto de Albadalejo. Me los dieron seguidos y dije: «Ya no me toca ninguno más»...». 

«Necesitamos un espectador, un ciudadano formado. El gran handicap de la sociedad moderna es que los ciudadanos no están orgullosos de ser ciudadanos...». 
«Ahora me premian por Gran Reserva. Es otra televisión. Los Estudio 1 sabíamos que eran obras de teatro condensadas y al gran público le impactaban. La televisión ha perdido su labor formativa. La cultura que se da por televisión es para andar por casa y es grave...». 
«La globalización nos está empobreciendo. No hay nada global. El hecho del hombre es su propia distancia. A mí el que haya un terremoto en Manila me puede afectar como noticia, pero no puedo hacer nada...». 

«El PSOE no se desploma. Para un país es malo que se desplomen las cosas. El PSOE marca un centro izquierda, como IU marca una izquierda, y el PP el problema que tiene es que engloba una serie de fuerzas que no están definidas...».

«No confío en las soluciones económicas que está proponiendo el PP. No soy economista, solamente pienso un poco en las cosas. Si un país necesita salir adelante lo que tiene que hacer es producir y consumir...». 

«Si el poder financiero vence al político y acaba con las ideologías esa será la caída del muro del capitalismo. Y renacerán unas ideas más radicales...». 
«En el mundo global hay muchísimas cosas por hacer. La mediocridad del ser humano no se erradica. Cada generación vuelve a repetir los horrores de la guerra. Si eso es la raíz del ser humano, está condenado a que llegue un asteroide se estrelle contra la tierra y desaparezcamos como los dinosaurios».

07 abril 2012

Un traidor necesario

Espléndido, bello y turbador espectáculo. Un ejercicio de inteligencia y buen teatro, más allá de estos días de Semana Santa. Empieza como un oratorio solemne, desgarrado; se desliza por los vericuetos de La vida de Brian, mezcla los evangelios con los libros apócrifos y acaba como lo que es: una tragedia de amor y deslealtades, una contradicción entre la omnipotencia de Dios y el libre albedrío.

Pero antes de seguir por los tortuosos caminos de teologías y teosofías, conviene detenerse en la sustancia teatral de Los últimos días de Judas Iscariote. Primero, una gran interpretación; a la cabeza la versatilidad de un fascinante Eleazar Ortiz en Satán y en Pilatos. La sutileza cínica y teológica, de un elegantísimo Satán, se desdobla también en un Pilatos prepotente y chuleta. A veces recuerda al editor de La pereza, reciente éxito de Flotats y Helio Pedregal; pero esto convierte aquella fría elegancia en un trabajo de tono menor. 

Y, hablando de versatilidad, ejemplar Inma Cuevas en la Madre Teresa de Calcuta, María Magdalena y Gloria Jesús; y ejemplar también María Morales en Henrietta, Freud y Santa Mónica, la madre de San Agustín. La mezcla de nombres evangélicos y actuales es el necesario mecanismo histórico de un juicio científico y teológico a un gran enigma de la Historia Sagrada de Dios: la traición de Judas. 

Esther Ortega, la abogada Cunnigan, es la defensora de Iscariote, dura, apasionada y contundente; y el fiscal, llamado con intención El-Fayoumi, hace más concesiones al humor dentro de la dificultad de su papel: espléndido. 

Israel Frías es Jesús de Nazaret, y Alberto Berzal hace un Judas más fanático de la revolución, que felón avaricioso; más creyente en un Cristo líder político, que siniestro y desleal; memorable la escena final de Los últimos días de Judas Iscariote y un Jesús arrepentido que refuerza el sentido de toda la obra e ilumina la figura de este discípulo disidente que la doctrina cristiana, como tantas otras cosas, no ha podido explicar. 

Judas es un elemento clave de la cristología ortodoxa, como del raciocinio heterodoxo. Sin su concurso no hubiera sido posible el sacrificio de Cristo y, por la tanto, no hubiera sido posible la redención. Y sin redención todo el andamiaje católico se vendría abajo. 

Judas fue un colaborador necesario en la obra redentora y su única recompensa ha sido el vilipendio. El espacio escénico prolongado con una magnitud épica en las gradas, es un acierto de dificilísima resolución. 

Sensitiva y dialéctica la dirección de Adán Black y la iluminación de Javier Ruiz de Alegría. Los injertos a lo Monty Phyton alegran y vigorizan lo que podía haberse convertido en doctrinarismo especulativo y discursivo. Un gozoso regalo para la inteligencia. Y para la Semana Santa.

05 abril 2012

Un cuenco de ceramica china

La exquisitez de formas, la alta calidad del material, la simpleza en la decoración y la pureza de acabados convertían esta cerámica en orgullo de emperadores y botín de coleccionistas. Sus diseños, cubiertos por una fina capa de vidriado, crearon tendencia durante siglos. 
Más de 900 años después, el interés no ha cedido al paso del tiempo. Su valor supera hoy todo pronóstico y se erige en un termómetro idóneo para calibrar la fiebre de los coleccionistas chinos. 

Una de las últimas piezas completas disponibles en el mercado, un pequeño cuenco de apenas 13,5 centímetros de diámetro, se vendió ayer por 20,5 millones de euros en Hong Kong. La porcelana batió un nuevo récord en cerámicas de la época, según Sotheby's, que había ofrecido el cuenco como la guinda de su lote de arte clásico chino para esta primavera. La expectación era altísima y, según la casa de subastas, ocho aspirantes mantuvieron un pulso al alza durante más de 15 minutos. La batalla sólo se decidió finalmente cuando se triplicó el precio estimado en la preventa. 

La cerámica es modesta, minimalista y de escasa decoración si se la compara con las piezas más floridas y barrocas que se estilaron en dinastías posteriores. Pero el valor que los amantes del arte chino le otorgan va más allá de lo estético. La dinastía Song del Norte es el equivalente al Renacimiento italiano, una época de relativa paz que dio como fruto un ardor creativo donde tomaron cuerpo los rasgos de la cultura china. 

Entre los años 960 y 1127, cuando los Song establecieron su capital en la actual provincia de Henan, se inventaron las altas finanzas, se comenzó a extraer gas natural y se llevó a cabo la primera excavación arqueológica para recuperar tumbas de la época de Confucio. También se inventó la pólvora. 

Esa conexión despierta empatías nostálgicas de una gran era en los patriotas chinos, entre los que se sitúan muchos de los más del millón de millonarios (en dólares) que se calculan en el país. Los Song, que luego trasladaron su capital al sur, en la actual Hangzhou, sólo claudicaron con la entrada de Genghis Khan en escena, allá por 1269. Las cerámicas no sólo resistieron el paso de los mongoles, sino que han perdurado intactas hasta ahora, todo un milagro del azar por el que se paga caro. Las reliquias, objeto de adoración casi fetichista, adquieren un valor proporcional a su escasez. 

El funcionamiento de los hornos de Ru se redujo a poco más de dos décadas. Tanto es así que, en tiempos de los Ming, dos siglos después, el Ru guanyao (literalmente, la vajilla oficial Ru) ya resultaba casi imposible de conseguir. Hoy los platos, boles y vasijas de aquel taller que se preservan completos son exactamente 79 piezas, casi todas en colecciones de grandes museos. Tan sólo seis de ellas -siete, si se cuenta el bol subastado ayer- permanecen en manos de coleccionistas privados. 

«Su aparición en el mercado ha creado un gran revuelo», declara un portavoz de Sotheby's, cuya firma ha colocado en los cinco días de subasta primaveral vinos, joyas, arte contemporáneo y moderno, cerámicas y relojes por un valor superior a los 400 millones de euros. Para los observadores, es la prueba de que el mercado asiático de arte y antigüedades permanece ajeno a la crisis. 

En 2011, China superó (con un 30%) a Estados Unidos (29%) como el mayor mercado de arte en el mundo. Sus nuevos ricos, que ya han irrumpido de forma activa en el mercado internacional, se interesan, sobre todo, por el arte y las antigüedades de su país. Algo que, por ejemplo, ha lanzado el valor de los artistas chinos, tanto contemporáneos como antiguos. En artes plásticas, por ejemplo, los chinos Zhang Daqian (1899-1983) y Qi Baishi (1864-1957) destronaron el año pasado a Picasso como superventas mundial.

04 abril 2012

Millan Salcedo y la televisión

Según ha podido saber, Salcedo interpretará en una ficción televisiva a Eugenio, un becario entusiasta y servicial con el handicap de que empieza de cero a los 55 años de edad. 

La trama de la serie se desarrolla en el estudio de un programa de radio de segunda fila, centrado en sucesos paranormales. Fenómenos está creada por Nacho García Velilla, guionista de Médico de familia y artífice de la comedia 7 vidas y su spin off Aída, que se emite en la actualidad en Telecinco. 

La nueva obra de Velilla, con Aparte Producciones, pasa actualmente por su fase de casting y, según fuentes de la cadena, recalará en parrilla la próxima temporada. 
Ya hay otro nombre confirmado en las filas del peculiar equipo radiofónico de la serie, el de Julián López, conocido por su participación en los programas de televisión Muchachada Nui y Los Quien, esta última también firmada por Nacho García Velilla. 

La sitcom no está precisamente entre los géneros que mejor han funcionado en los últimos tiempos en la programación de la cadena de Planeta, más exitosa en ficciones de corte dramático, como El barco o Gran Hotel. Sin embargo, Con el culo al aire, comedia estrenada el pasado mes de febrero y ambientada en un camping, sí ha cosechado un claro respaldo del público. 

En Fenómenos, una ex modelo llamada Victoria Reyes toma las riendas de una pequeña emisora, en la que el elenco de profesionales va de una estrella mediática en decadencia a un hombre que dice haber sido abducido por los extraterrestres el día de su boda. Eugenio, el personaje de Millán, afronta una nueva etapa laboral como becario, pero es incapaz de confesar a su mujer cuál es su ocupación laboral tras perder el último empleo. 

A Millán Salcedo, del mismo modo que a su personaje, no le ha importado unirse como uno más a este reparto coral, a pesar de la trayectoria de décadas que atesora. Hasta la disolución en 1997 del dúo cómico (previamente trío) Martes y 13, Salcedo estaba junto con Josema Yuste a la cabeza del humor español, especialmente gracias a los programas especiales que ambos humoristas elaboraban para Nochevieja, fecha en la que todos los miembros de la familia celebraban el humor absurdo de Martes y 13. 
El ciudadrealeño se ha concentrado en los últimos años en los escenarios, en los que ha interpretado obras teatrales como Salomé y Yo me subí a un piano verde, aunque en ningún caso con el enorme impacto que generaron en televisión personajes como Paca de Carmona y Encarna de Noche, inevitablemente asociada a las empanadillas a raíz de un sketch de los humoristas. 

Los espectadores también han podido ver esta temporada en Antena 3 a Josema Yuste, que ha concursado en el show Tu cara me suena. Salcedo, que ha conducido en televisión otros espacios como Viéndonos y El retonno, el pasado año coincidió nuevamente con Yuste con motivo de la grabación de un spot navideño, una época del año que en otro tiempo, al margen de festividades religiosas, tenía a Salcedo como protagonista.

03 abril 2012

Unos dinosaurios en el zoo

«¿Alguno de vosotros ha visto Parque Jurásico? ¿Os suena este dinosaurio?» Una veintena de brazos se alzan con nervios y desesperación. «¡Sí!», gritan todos. «Es el primero que sale, pero el de la película era más grande que éste». «A nosotros los tres metros que mide nos parece muchísimo, pero en la época en la que vivió el Coelophysis era un animal realmente pequeño, tenía largas mandíbulas, plumas en sus patas y era un gran corredor que vivió en el Triásico», explica el monitor. 

Desde el pasado fin de semana, el Zoo Aquarium de Madrid alberga una gran exposición de dinosaurios, que permanecerá en sus instalaciones hasta el 24 de junio. La muestra cuenta con 14 réplicas robotizadas de dinosaurios a tamaño real que sorprenden y dejan sin respiración a quienes los contemplan. 
Antes de anidar en el zoo, ayer los dinosaurios realizaron una parada en la estación de Atocha. En medio del Jardín Tropical y a través de una pantalla interactiva gigante los dinosaurios daban la bienvenida a los viajeros e invitaban a visitarlos. 

Mientras tanto, en el zoo, los 200 niños de los campamentos de Semana Santa llevaban toda la mañana aprendiendo los secretos de los dinosaurios, su forma de vida, su alimentación y el porqué de su extinción. «No sabemos qué ha pasado, ni por qué este año hay tantos niños apuntados, pero estamos encantados», confesaban los responsables del zoo. Quizás la respuesta a esta pregunta la tengan los propios animales, no hay niño que no se deje seducir por el enigmático universo de los dinosaurios. Asentados en la zona de los lagos, los dinosaurios parecen recién llegados del Jurásico, tanto por sus movimientos y aspecto natural, así como por su integración en el paisaje. El público se acerca intrigado, los tocan, dicen que todos poseen un tacto muy parecido al auténtico, y tanta curiosidad puede que les dé alguna sorpresa, puesto que algunos salpican agua. Son estos ejemplares los favoritos de los niños. Mientras el monitor intenta mantener la atención de la clase, los más traviesos permanecen frente al garra pesada esperando la sorpresa, un dinosaurio carnívoro, con unas patas delanteras robustas y pesadas y un cráneo que recuerda al de un cocodrilo. 

Justo enfrente un ejemplar de Cuellilargo (Omeisaurus) ruge sin parar. «Éste no para de eructar», grita un niño al monitor. «¿Habéis visto su cola? Tiene forma de martillo para defenderse», le replica el maestro sosteniendo la carcajada. 

El rey de la exposición, como siempre, es el Tyranosaurus rex, un excelente cazador que se alimentaba también de carroña. 
La Exposición Dinosaurios, además de divertir, tiene como objetivo vincular la conservación de especies tan importantes y amenazadas como el panda gigante, el rinoceronte indio, el águila imperial y el visón europeo, entre otros, con los dinosaurios, ya extinguidos.

02 abril 2012

Un insulto en Ucrania

A Yuri Andrujovich, una de las más destacadas voces de la narrativa posmoderna ucraniana, le bastaron 16 horas en Venecia para sentir una profunda atracción, en muchos sentidos repulsiva, hacia ella. «Fue una experiencia dramática. No entendí nada. Me pareció una ciudad caótica. Abarrotada de todo tipo de signos culturales. Inasumible», dice. 

El escritor bebe un sorbo de agua y señala un ejemplar de Perverzión (Acantilado), el libro que resultó de aquella primera experiencia. «No sé qué ocurrió, pero cuando salí de allí me moría de ganas de escribir sobre Venecia. Tardé un tiempo en descubrir cómo hacerlo. Se ha escrito muchísimo sobre la ciudad», admite. 
Por aquel entonces estaba en mitad de Moscoviada y se resistió al impulso de empezar enseguida. Eso le ayudó, ya que le permitió armar una historia que tiene mucho (mal que le pese) de posmoderna y que transmite (formalmente) el carnaval (la dispersión) que sintió paseando por la ciudad que hoy considera poco más que «un escenario barato de una película de Hollywood». 

En cualquier caso, lo que resultó de «todas las vueltas» que le dio al tema fue un puñado de documentos (ficticios) de los últimos días de la vida de Stanislav Perfetsky, poeta, provocador profesional (es la clase de tipo capaz de entrar en Praga disfrazado de mujer, en una época en la que un acto así podía suponerte algo más que una bronca en comisaría) y héroe de la revolución ucraniana, que, supuestamente, viajó de Múnich a Venecia en coche para asistir a un congreso sobre El absurdo postcarnavalesco del mundo. 

Con semejante punto de partida, Andrujovich, un experto en la geopoética de todo aquello que tiene que ver con la caída del comunismo (y el absurdo: fundó el delirante grupo poético ucraniano BuBaBu), monta un desternillante collage (notas personales, documentos oficiales, entrevistas a tipos que lo conocieron) sobre los últimos días del poeta, que, acosado por las deudas, desapareció. Y lo hizo en Venecia. Estuvo hasta que dejó de estar. Se volatilizó. 

«Hay todo tipo de homenajes a historias ambientadas en Venecia. Desde La muerte en Venecia de Thomas Mann hasta los cuentos que escribió Edgar Allan Poe, que, por cierto, nunca estuvo en Venecia, pasando por las historias fantásticas de E.T.A. Hoffman», confiesa el autor. 

A Andrujovich no le entusiasman las etiquetas; de hecho, toda la novela gira en torno a la idea de que el prefijo post puede aplicarse a casi cualquier cosa, y no por ello dejará de ser menos absurda. «Es algo que se repite desde finales de los 80», dice, y añade: «Niego que mi obra sea posmoderna». «En Ucrania, que te consideren un autor posmoderno es casi un insulto. Por posmoderno se entiende cínico, frío y nada ambicioso, en el sentido de transmitir mensajes importantes para la sociedad. En Ucrania se cree que un autor posmoderno no aporta nada al pueblo», expone. Pero entiende que «de alguna manera tienen que considerarnos y si hubo una época en la que existían los futuristas, ¿por qué no llamar a los autores de hoy posmodernos?». 

Capaz de escribir una novela volcán (tan divertida como trepidante y explosiva) como Perverzión en tan sólo tres meses («la empecé el 13 de diciembre de 1994 y la acabé el 13 de marzo de 1995, poder escribir la última frase el día de mi cumpleaños fue el regalo que me hice a mí mismo», cuenta), Andrujovich considera que a la literatura ucraniana le faltan héroes con aspecto de personas reales. 

Esto es, «durante una época todo lo que podía escribirse en Ucrania era realismo soviético, y las novelas estaban llenas de falsos héroes, héroes de guerra, grandes científicos y trabajadores ejemplares; cuando todo eso acabó, se pasó de un extremo al otro y los héroes no eran para nada positivos, ofrecían una alternativa, sí, pero estaban olvidando que los personajes tienen que estar vivos y que la literatura no tiene por qué tener moraleja», cuenta. 

Sea cual sea el caso, ¿ha vuelto a Venecia desde aquella primera vez? «Sí. En dos ocasiones. La segunda me pareció más horrible que la primera. Salí de allí muy decepcionado, con la sensación de que todo el mundo quería mi dinero. Pero la tercera me reconcilié con la ciudad. Asumí que está hecha para el turismo y traté de experimentarla así, como un turista más. Funcionó».