27 marzo 2013

Esperanza Aguirre se quita los tacones

Ahora que Alexa Chung, Carlota Casiraghi y Kate Middleton, las tres it-girl por excelencia se apuntan al zapato plano, va 'Espe' -como la bautizó Wyoming- y decide bajarse del tacón. Cierto es que en esta columna acostumbro a hablar de moda y tendencias, para ello me fichó la dire, Ana I. Pereda, pero voy a imitar a Esperanza y ser un poco respondona. Su despedida de la política me ha pillado con el pie cambiado, no como a ella (siempre tan previsora) tras el atentado de Bombay, en el que apareció con sandalias y… calcetines. Esperanza Aguirre y Gil de Biedma siempre ha manejado sus tiempos como un relojero suizo y ahora, a sus 60 años, ha decidido no dar ya más cuerda a su reloj político de muñeca.

"Ya lo tenía pensado antes del verano", me cuenta una amiga común. Todas las razones que expuso en su despedida sin duda son ciertas, pero me apunto a los que dicen que estaba harta de los silencios de Rajoy y que no comparte muchas decisiones del Gobierno. A esto hay que sumar que su familia le pidió que bajara el pistón tras su cáncer, aunque ahora "está como un toro", me sopla otra amiga.

Una de las muchas veces que la he entrevistado y he invitado a un pitillo (ella fuma, pero jamás lleva tabaco) me contó que le hubiera gustado ser… ¡Escarlata O'Hara! Sin duda, algo de ese mítico personaje seductor, luchador y caprichoso se esconde en su fuerte personalidad.

Ahora por fin ya es dueña de su agenda, con permiso de su inseparable jefe de prensa, Isabel Gallego, y podrá acudir sin prisas a hacerse las mechas a Peque, la peluquera a la que también acude su amiga Ana Botella; a confiar en las manos de Maxi y Maribel Yébenes, sus fieles esteticistas, para que con sus tratamientos le ayuden a retrasar las arrugas. Ella pasa de cirugías estéticas, pero es adicta a las vitaminas antioxidantes. Para saber cuánto le preocupa su imagen, sólo hay que coger al peso su bolsa de maquillaje repleta de cosméticos. Yo lo he hecho. "Acudo al despacho con la cara lavada y… me maquillo en el coche". Lo pude comprobar cuando, tras una entrevista, me acercó a mi casa. Un gran espejo de aumento y una lámpara iban sujetos al respaldo del asiento delantero derecho. Allí, Esperanza, entre semáforo y semáforo, se aplicaba el fond de teint y ponía rímmel a sus pestañas. Ella es así.

En su armario cuelga ropa de Schlesser, Domínguez, Verino, Torretta y mucho de Zara y Mango. ¡Ah! Y de Básico, una marca que se vende en un piso, donde también se viste la Infanta Elena. Una vez acudió a una entrega de los Premios de Moda de Telva vestida con un traje estampado rojo y con estrellas, como la bandera de la comunidad de la que era presidenta. No se cortó un pelo. El premio era para Ágatha Ruiz de la Prada, pero fotografiaron tanto a Esperanza que algún invitado me preguntó si era la premiada.

Esta Doris Day de la política, como la llama cariñosamente Jaime Peñafiel; este verso suelto del PP, como se autodefinió -lo mismo que dijo Ruiz-Gallardón de sí mismo- ha demostrado en sus 30 años en la política que es lista, mandona, espontánea, trabajadora y peleona. "Heredé el carácter de mi abuela materna, que era vasca. Siempre hay que decir las verdades, aunque no gusten". Y no me ha gustado nada que nos dejes. Espe, cuando quieras quedamos y echamos un pitillo. Yo invito.

2 comentarios:

  1. Hola !
    Me interesa tu blog y este post está increíble, me gusta tu estilo y tengo una propuesta para colaborar juntos de la que me gustaría contarte más. Si te interesa la idea por favor envíame un mail a comunicación@cuponesmagicos.com

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  2. Lucía deja de ir pasteando por los blogs siempre el mismo tocho, que se te ve el plumero. (Estas gallinas).

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