18 marzo 2013

Sara cantando y bailando



Una huerta al fondo suministraba legumbres. Una escalera exterior flanqueaba el muro y daba
a la terraza, donde era agradable dormir en las noches de verano.
El taller de alfarería estaba al lado de la casa.
Ayudada por las mujeres, Sara descendió. Natán la recibió con la habitual bendición:

¡Que el Eterno vuelva a la mujer que entrar√° en esta casa semejante a Raquel y a Lea, quienes, entre las dos, edificaron la casa de Israel!

Las mujeres que habían preparado a Sara la introdujeron en la casa y
le quitaron el velo. Ella se sentó sobre la estera que le habían preparado.
Se encontraba en la sala de estar, un espacio bastante grande en cuyo fondo se ve√≠an entremezcladas tinajas que conten√≠an las reservas de agua, de grano y de aceite. 

A su izquierda, tras una puerta cerrada, estaba preparada la habitaci√≥n que anta√Īo hab√≠an compartido Nat√°n y su difunta Raquel, y que a partir de ese momento ser√≠a de los reci√©n casados.
De todas maneras, Sara pasaría esa noche en la habitación principal
junto a sus acompa√Īantes. 

Dan, su padre, y Uriel, su hermano menor, dormir√≠an en casa de Yoj√©ved, hermana de Nat√°n, que se encargaba del cuidado de los tres hombres desde la muerte de su cu√Īada Raquel.
Adentro, hab√≠a bullicio, canto y baile. Les sirvieron una comida a Sara y a sus compa√Īeras.

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