01 mayo 2013

Depeche Mode una banda de largo recorrido

No advierten de ello en los concursos que aspiran a convertir artistas en estrellas pero la mejor manera de cruzar la pasarela sigue siendo la que ha formado a grandes bandas como Ramones o Depeche Mode. El devenir natural también puede llevar al éxito. ¿Está vigente el clásico somos amigos, tocamos juntos, hemos grabado algo y tenemos una gira de conciertos? Lo está, aunque con matices.

La banda madrileña Atacados lo intentó hace unas semanas a través de Mad Sound Project, un concurso de talentos propuesto por la Comunidad de Madrid. Más de 400 participantes tuvieron la oportunidad de pasar por los oídos de Nigel Walker, productor de La Oreja de Van Gogh, Pereza y El canto del loco, entre otros.

Atacados tiene una media de edad de 24 años, dos de sus miembros se conocieron estudiando Educación Física en la Politécnica de Madrid y, por internet, dieron con un tercero con el que compartían perfil: estudiante de Educación Física en la Universidad Europea, y con ganas de formar una banda. Un ingeniero y un estudiante de Turismo terminaron de conformar el arrebato de subirse a los escenarios.

Reconocen que «el dinero es un hándicap bastante importante», pero también que «la música es una prioridad». «Queremos dedicarnos por entero a ello», cuentan. Ovidi, voz y guitarra del conjunto valenciano Los perros del boogie, discrepa. «Para conseguir algo en el mundo de la música hay que ir a por ello a tope», afirma, y añade: «El 80% de los que lo intentan se queda en el camino, y es que este mundo requiere pasar de otros trabajos aunque malvivamos».

La Universidad fue una de las cosas que se quedó por el camino de este joven. «Podría haber terminado la carrera, pero necesitaba todo el día para el grupo. La música es un trabajo a jornada completa», explica. Los perros del boogie arrancó en 2007. Los promotores fueron Ovidi y Álvaro, que se conocieron estudiando Psicología. Los otros cuatro componentes procedían de diferentes grupos.

El pasado verano, la productora de AC/DC buscaba teloneros para sus conciertos en España. Llamaron a la puerta de Clipper's Music, la editorial que lleva al grupo valenciano. Ésta les propuso actuar -«de entre un catálogo enorme», reconoce, orgulloso, Ovidi-, y aceptaron. «Tocar con AC/DC es tan grande que no se puede explicar. Es como pasar de jugar en tercera a que te fiche el Barcelona. El sueño máximo de cualquier artista. Y se cumplió», cuenta.

Ovidi es muy crítico con el panorama que encuentran los noveles: «No se nos ayuda nada de nada. Hace falta que se escuche rock & roll en los medios desde hace mucho tiempo. Sin embargo, éste es un arte que choca contra el establishment, así que quienes mandan prefieren dar a conocer algo más moderado».

Negro pinta también el panorama el productor Julián Ruiz. «Desde que Myspace ha dejado de vender música, ya no está funcionando mucho. Lo único que pueden hacer los grupos jóvenes es grabar un vídeo casero, subirlo a Youtube y llevarlo a una casa de discos, que están todas muertas», lamenta. La otra opción, para Ruiz, es volver loco a un mecenas como él, a pesar de que le dé «ganas de vomitar el panorama musical actual». ¿Y qué supone eso?

«A mí me funciona el instinto con el cantante. Los Beatles no habrían sido lo que fueron sin Paul McCartney y John Lennon, ni U2 sin Bono...», enumera. Otro punto importante es la imagen. «No se puede salir a un escenario vestido como el público. Es un concepto que Lady Gaga ha sabido explotar a la perfección». El periodista explica que grabar una buena maqueta «no cuesta más de 2.000 euros». Otra cosa es producir un disco, algo que puede ascender a 100.000 euros. La crisis del sector musical ha cambiado el esquema de la industria discográfica, y ninguna está dispuesta a poner el dinero.

Que «el mejor sitio para descansar es la Universidad» lo canta una de las bandas más exitosas de los últimos años en España. Triángulo de amor bizarro coincidieron en La Coruña mientras cada miembro estudiaba distintas carreras. «Nos conocimos en la época en que no teníamos ni un duro», cuenta Isa, la vocalista, «cada uno escogió el instrumento que le dio la gana,creíamos que podíamos hacer algo mejor de lo que veíamos».

Desde un estilo completamente distinto, Manel también responde a la premisa de la banda que se forma en un tejido social compartido. «Con cuatro canciones en una maqueta nos presentamos al concurso Sona Nou, y el premio nos permitió grabar nuestro primer disco», rememora Guillem Gisbert, el vocalista.

Su privilegiado oído está detrás de grupos de éxito desde que, en 1988, una llamada desde España le invitase a colaborar en dos proyectos, 'Nacha Pop 80-88' y el álbum de Hombres G 'Voy a pasármelo bien'. Unos años después, en 1993, decidió cambiar su lugar de residencia de Londres por Madrid. Tras más de 40 números 1 a sus espaldas y tres premios Grammy, Walker se sumó al proyecto 'Mad Sound Project' con la esperanza de encontrar nuevos talentos. Confiesa que no es una labor sencilla: «Cuando encuentro a alguien, siempre está pillado. Busco gente que no esté del todo hecha, a la que se le pueda agregar cosas, y darle una oportunidad».

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