08 mayo 2013

El tráfico es un caos

El taxista es uno de los protagonistas directos del caos circulatorio. Aunque se pueda pensar que se beneficia porque las carreras se encarecen, resulta tan perjudicado o más que cualquier otro conductor, según sostienen los representantes del sector. El taxista ve colapsado e invadido su «centro de trabajo», lo que le dificulta el ejercicio de su actividad laboral. Para Eladio Nuñez, presidente de la Asociación Gremial de Autotaxis, entidad más representativa en Madrid, «los atascos son muy negativos para el taxista. Se pierde la eficacia del servicio, que es "llegar rápido a los sitios». «Aunque pueda parecer que un taxista se beneficia de que una carrera se alargue, no es así, ya que ese cliente difícilmente cogerá otro taxi en idénticas circunstancias», dice Nuñez. Afirma que «con el tráfico en mal estado el servicio se encarece, a veces, hasta un cien por cien. Esto va en contra de los usuarios y nosotros queremos que las carreras sean económicas para que utilicen nuestro servicio. 

Defendemos al cliente porque es nuestra fuente de ingresos». El presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos del Taxi, Pablo Morena, coincide en señalar que al no existir un tráfico fluido se perjudica al cliente que paga más dinero, y sobre todo, que pierde tiempo, objetivo fundamental a la hora de coger un taxi. El perjuicio que sufre el usuario repercute en el taxista, que ve disminuir su clientela por causas ajenas. Para Pablo Morena existe una discriminación hacia el servicio del taxi respecto al transporte colectivo al no permitírsele ciertos carriles y giros de los que sí se beneficia el autobús. «No se nos considera como un servicio público. 

Quien coge un taxi es porque tienen prisa. Deberíamos tener cierta preferencia, porque aunque llevamos menos pasajeros por unidad, movemos en conjunto y a lo largo del días unas 800.000 pesonas», afirma Morena. En este sentido, sirve como ejemplo de discriminación, la Plaza de Cristo Rey, «ya que los rodeos que tenemos que dar los taxistas para llegar al Hospital Clínico y a la Clínica de la Concepción son horribles, cuando llevamos a lo largo del día tantos enfermos que las ambulacias. 

Pero los autobuses y las ambulancias sí pueden acceder por la plaza», señala Pablo Morena. Eladio Nuñez, presidente de la Gremial, dice que «el Gobierno debe ayudar a facilitar inversiones necesarias para aliviar el tráfico: acabar la M-30, continuar en serio la M-40, iniciar la M-50 y proyectar la M-60 y las avenidas subterráneas con tienen Londres y París. La inversión rondaría los 300.000 millones». Nuñez es partidario de dar preferencia al transporte público y restringir el privado en algunas zonas y en determinados horas. Por su parte, Pablo Morena afirma que «mientras no haya una ley que obligue a pagar las multas estaremos dando palos de ciego».

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