07 mayo 2013

La Greta Garbo de nuestros días

La actriz sueca Lena Olin, que saltó a la fama internacional con su papel de Sabina en La insoportable levedad del ser, está empezando a ser comparada por muchos críticos con su compatriota Greta Garbo. Las revistas se deshicieron en elogios por su interpretación en la película sobre el libro del autor checoslovaco Milan Kundera. Desde entonces no ha parado. Fue nominada este año para el Oscar por otra producción norteamericana, Enemigos, una historia de amor, y ha protagonizado junto a Robert Redford Habana, una película que se estrenará próximamente. 

Sin embargo, Olin, de 35 años, una actriz básicamente de teatro que ha sido la estrella de varias producciones del director sueco Ingmar Bergman, no parece darle mucha importancia a la fama recién adquirida. «Las revistas de cine y los premios son algo muy superficial. No producen tormentas de felicidad o de desesperanza, sólo olas en la superficie». La carrera internacional de Lena Olin comenzó con su papel explícitamente sensual de Sabina -una artista de Praga muy independiente, con el que atrajo la atención del director americano Paul Mazursky, quien le ofreció el papel de Masha en Enemigos, una historia de amor, basada en la novela del ganador del Nobel, Isaac Bashevis Singer. 

El papel de Olin de superviviente del holocausto y temperamental esposa de un incorregible mujeriego en la comunidad judía de Nueva York le ha valido las comparaciones con la Garbo, el premio de los críticos de cine de Nueva York a la mejor actriz de 1989, y una nominación para el Oscar en la misma categoría. Aunque no ganó el Oscar en la edición celebrada el mes pasado, en su próxima película, rodada en la República Dominicana, parece inevitable que su papel de morena alta y sensual se convierta en un personaje familiar para todo el mundo.

Habana es el primer papel en el que Lena Olin aparece como indiscutible protagonista femenina. Actua como Roberta, una mujer que apoya a las guerrillas de Fidel Castro cuando rodean la ciudad durante la revolución cubana. Este film está dirigido por Sidney Pollack, un realizador conocido por pelí culas como Tootsie y Memorias de Africa. Su pareja en la película es Robert Redford, que interpreta a un asesino profesional que se enamora de Roberta. Olin ha trabajado durante los diez últimos años en el Teatro Real Dramático de Estocolmo, donde Garbo y otras superestrellas suecas de Ingmar Berman comenzaron sus carreras. Una de sus interpretaciones más destacadas fue la de Cordelia en la versión que hizo Ingmar Bergman del «Rey Lear» en 1984. 

Su trabajo con Bergman también incluye una producción de televisión que se tituló Después del ensayo. Otra labor destacable fue la que realizó con el comediógrafo nacional sueco August Strindberg en Un juego de sueños. Estaba embarazada de su único hijo, un chico que ahora tiene cuatro años, mientras se realizaban los ensayos de la película al que puso posteriormente el nombre de August en honor a Strindberg. Olin se llevó consigo al niño a París cuando rodó La insoportable levedad del ser, a Nueva York para actuar en Enemigos, una historia de amor, y a Santo Domingo para Habana. «Esto hace que me sienta muy bien. August me hace darme cuenta de que sólo estamos en los sitios por una temporada. Además, se adapta bien a los nuevos entornos», dice ella. Fuera del escenario, Olin se viste con vaqueros, botas de cowboy y cazadora de cuero. Una simple madre moderna, vive en un apartamento de dos habitaciones en Estocolmo y deja a su hijo en una guardería cuando está ensayando.

La crítica ha visto en Lena Olin una oscura y perturbadora belleza, una sofisticada presencia, un compromiso profesional, una timidez básica, y una desgana para actuar como una estrella de cine cuando está fuera de la pantalla. Olin se describe a sí misma como algo parecido a una anacoreta, una persona que tiene muy pocos amigos, que teme a los cambios y que mira a los demás con cierta sospecha. «Ron Silver (su pareja protagonista en Enemigos...) se dio cuenta de que no tenía amigos en Nueva York. Le respondí que en Estocolmo tampoco. Pensó que era una broma y comenzó a reír, pero es la verdad». Lena Olin dice que es su timidez -resultado de crecer a la sombra de un padre que era director de cine y teatro, una madre que era actriz, y un hermano cantante pop - la clave de su habilidad como actriz. «Pienso que me convertí en actriz porque era el único camino para contactar con otras personas... Suelo mandar fuera un mensaje sobre mí misma. Si no pudiera hacer esto moriría».

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