02 mayo 2017

Nadie conoce a Cari Lapique

«Adriana Abascal te suelta unas verdades que te quedas muerta, y eso que sus verdades son budistas» / «Cari Lapique está estupendísima gracias a una dieta que juré y perjuré que jamás divulgaré» / «Mario tiene a maltraer a Alaska. Nos comimos a escondidas un perrito» / «La colección de Ana Locking para Fosco es para desear ser una 'octopus-octopus'»

Me lo dijo Adriana: «Lo importante, nena, es la big picture». Menos mal que me lo decía a mí y no a Chiqui la de GH con sus tetillas en la clavícula, que su picture es más bien small, pero es que Adriana Abascal te suelta unas verdades que te quedas muerta y eso que sus verdades son budistas y las mías más de San Francisco el Grande. Eso es lo que tiene una mujer de moda, que no sabe hacer otra cosa.

También me lo dijo: «Yo, Ana, soy una mujer de moda y... no sé hacer otra cosa». Te lo repito para que veas que no miento, que ella tiene superclaro cuáles son sus limitaciones -ninguna- y su modus vivendi; que a Juan (Villalonga) lo tiene pa'rriba y pa'bajo, a los niños, en Londres, que dónde van a estar bien atendidos, y ella en Tokio viendo la luz, es decir, la combinación perfecta entre fashion y arte contemporáneo.

Yo, nena, tanta verdad sólo se la aguanto o a una tipa superfea que avanza en la ciencia a base de ratones o a Belén Esteban, que sé que, a los dos minutos, le va a dar una bajada de azúcar y me va a dejar tranquila, pero a Adriana, con esa belleza casi de otro mundo, me cuesta...
Oscar de la Renta en su talle e YSL en sus piececillos.

Lo pienso y me cuesta más aún. Fíjate. Es que en el momento en que departimos era incapaz de que saliera lo peor que llevo dentro, que es mucho. Porque estaba en el jardín del Paraíso. Sí. Pero sin lianas, ni potos. Con joyas. Es que Suárez es el único reducto que nos queda del Edén. Dios, el 8º día, que no lo pone la Biblia pero porque los evangelistas no leían ni Telva ni Vogue, montó la joyería en Serrano. Y hoy Benito y Emiliano son su mano en la Tierra. Y Veris by you, su colección veraniega, frutos prohibidos.

Yo lo tengo clarísimo. Y Cari Lapique también, que está estupendísima gracias a una dieta que juré y perjuré que jamás divulgaré, especialmente, porque ahora es algo que sólo ella y yo sabemos y la información es poder y nuestras caderas, tipazo.
A Alaska, como la quiero con locura, creo que se la voy a contar. Mario la tiene a maltraer. Nos comimos a escondidas un perrito. Detrás de un murete en casa de Luis Galliusi. Como dos fugitivas. Huyendo del ojito vaquerizo que todo lo ve. Pero, ese amor por Alaska va a tener que ser compartido. Con Nuria González. Fueeerte. Con una sola frase me ganó: «Vivimos en libertad de expresión. Di de mí lo que quieras. Faltaría más. Así es la democracia». Con un Gucci vaporoso no ha habido ni habrá mejor defensa de un sistema de Gobierno.

Carmen Lomana, espectacular como siempre con un D&G en fresa, en cambio, no tuvo palabras para mí. Tarjetitas, sí. Como Mayra Gómez Kemp porque su garganta aún la tiene sin voz y, Carmen ya no puede ser más efigie entre las efigies.

Como Cayetana Guillén Cuervo, más cuadratura del círculo. Mona, actrizón, periodista de raza y con un corazón que no le cabe en el pecho. Prestó su voz a Elisabet Pedrosa con el libro Criaturas de otro planeta, sobre el síndrome de Rett, y me emocioné.
Espíritu y tobillos. Para lo segundo, al menos, ya tengo solución: Ana Locking. Su colección para Fosco es para desear ser una octopus-octopus, con ocho patas y todas en la cabeza. Qué maravilla de zapatos. Eso, perdonad que os diga, no es para arrastrar por el asfalto. Es para pasear por las nubes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario