17 diciembre 2009

Arteta y su infierno


¿Dónde está Mikel Arteta?, se preguntarán los apasionados de la Premier. Aún recuerdo cuando, allá por febrero, hablábamos con él en Frikilandia, el programa que conduzco los sábados, junto a Axel Torres, en Radio MARCA. Era una época dulce para Mikel. Su liderazgo en el Everton era tan sólido que muchas voces reclamaban su presencia en la selección española. “Vamos a crear la plataforma ‘Arteta selección’”, le bromeábamos en aquella entrevista.


Ligamentos
Pero no. Arteta, nuestro Arteta, sigue lesionado. El 20 de febrero se rompió los ligamentos y su rodilla sufre desde entonces. Son casi diez meses ya. Muchas mañanas de desconcierto, mucho esfuerzo, muchas horas de gimnasio… Llegada por la mañana, fisio, aparatos, comida, repetición por la tarde… La cabeza rueda y rueda en pensamientos, y la rodilla no avanza. Hasta dos recaídas ha habido en su recuperación y, pese a todo, poco se sabe sobre su reaparición. ¿Será esta temporada? ¿Habrá que esperar a después del verano? Muy duro.

Hundimiento
De hecho, cuando parecía que todo iba sobre ruedas, allá por septiembre de este año, el donostiarra tuvo que operarse de nuevo por una complicación severa de la rodilla. Y vuelta a empezar. Y, a todo esto, los ‘toffees’ se desangran. Con su capitán fuera de órbita, el equipo no sale de la mediocridad. Rondando el puesto decimoquinto de la tabla, la amenaza del descenso está latente en un club creado para mejores fastos.
Alternativas
Los Rodwell, Fellaini -un magnífico jugador pero sin la personalidad de Mikel- o el ruso Bilyaletdinov -un zurdo de gran clase- no están teniendo el manejo suficiente para sustituir al ‘10′, a Arteta. Siempre hemos sido grandes defensores de uno de nuestros grandes emblemas en la isla, acaso el jugador español de la Premier que, junto a Cesc y Torres, más identificación tiene en su equipo y entre su afición. “Quiero retirarme en este club”, dijo hace escasos días Mikel, que ve aún “cinco o seis años” en su carrera. Ojalá. Desde aquí lo seguiremos apoyando. Ánimo, Mikel.

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