Anisotropia

Chillan las alarmas en Bagdad, rugen aviones y misiles, vemos las máscaras antigás en Tel Aviv, los informadores -cual almas ingrávidas, ajenas- leen comunicado tras comunicado, y la guerra, y las bombas y la muerte, continúan. ¿Somos los asombrados espectadores de una película? 

¿Es real lo que muestran las pantallas? El infinito universo de la telecomunicación produce la sensación de destruir lo vital, al interponer la distancia de la pantalla. 

Todo nos afecta y al tiempo es ajeno, como ocurre en una buena película. Vibramos, no sentimos. Es tanta la información, tan continuos la imagen y el sonido, tan encadenadas las opiniones, que parece que todo existe para existir en los mass-media. ¿Es real la vida? ¿Alienta algo fuera de la televisión o de los transistores? Asistimos a una de las grandes falacias (y gran maravilla) del mundo contemporáneo. Ser para comunicar. 

Omnipotencia de la imagen. Pero el milagro tecnológico nos hace olvidar o preterir (o distanciar) lo que sigue siendo real pese a todo. Las bombas destruyen, masacran, los hombres mueren, y lo hacen horriblemente: aplastados, quemados, mutilados. La belleza de laspantallas, la verde perfección tecnológica no anulan la catástrofe. Pero sí la disimulan, aún mostrándola. Y es contra lo que debemos precavemos. Bush no es simplemente un caballero sentado en un despacho oval y con columnas, Sadam no es un apacible regordete que da la mano a engañados forofos, los aviones no son sólo máquinas perfectas, que hubiesen hechizado a Marinetti. 

Los soldados no son uniformes ni ejecutores de lemas patrióticos. La televisión, la información continua, nos cuenta la realidad, pero le arranca la espoleta. En una guerra los cabecillas son personajes inhumanos que olvidan al hombre concreto; los misiles artilugios asesinos capaces de una destrucción apocalíptica; los soldados -voluntarios incluso- hipnotizados por máximas que les sobrevuelan. Digámoslo claramente: toda guerra es horror, toda matanza nefasta. La realidad -aún- no es un mero film. La sangre no es bermellón. Los que se retuercen no siguen el método Stanislawski, aunque lo parezca.

A José Manuel Rey de Viana, fundador y director del ballet que lleva su nombre y que, de algún modo, representa institucionalmente a Galicia, le quieren jubilar, y él, que debe saber que una jubilación forzosa es una especie de muerte anticipada, ha cogido y se ha puesto en huelga de hambre para protestar: Emma Sueiro ha hablado con él para El Independiente: «Yo sigo en mis trece, y la Diputación presiona para que asuma el caigo de asesor artístico sin funciones ejecutivas, y esto no puedo aceptarlo. Hay que poner una cosa clara, que creo se está manipulando. 

Yo doné el ballet Rey de Mana a la Diputación en e! año 71 cuando ya, era prestigioso, y lo hice on la condición de que me permitieran asumir la dirección del mismo y de la escuela mientras tuviera capacidad mental y física, y no puedo admitir, como artista que soy, que me incluyan como parte integrante de un personal laboral con categoría de funcionario. 

Yo seguiré así hasta la muerte». Honra al bailarín esa renuencia a convertirse, de pronto, en un funcionario, y ojalá muchas personas tuvieran esa estima de sí mismos. Amparo Muñoz, sin ir más lejos, no parece tenerla si, como parece, ha alimentado los rumores de su enfermedad para elevar el caché de su exclusiva. Un despacho de la agencia OTR, publicado en numerosos periódicos de toda España, da cuenta de la última hora del suceso: «La actriz Amparo Muñoz abandonó a primeras horas de la mañana de hoy la capital malagueña con destino desconocido después de haber vendido la exclusiva de su presunta enfermedad a una revista del corazón. Su novio, lector Rubio, agredió la noche anterior a un fotógrafo de un diario local que montaba guardia en el hotel donde se alojaban para captar una imagen de la actriz». 

Chalanear con la propia vida puede ser también una manera de morirse: «Aunque la familia de la actriz no ha querido dar más detalles, todo parece apuntar a que la exclusiva de la enfermedad de Amparo se publicará en una revista del corazón previo pago de una cantidad próxima a los 5 millones. Una tercera parte menos del precio que la actriz había pedido a cualquier publicación que estuviera interesada en publicar una historia sobre su adicción a las drogas. Familiares de la ex Miss Universo han confirmado que Amparo Muñoz "tenía imperiosa necesidad de conseguir dinero ahora "» . 

Pero aunque la jubilación cuando se está en buenas condiciones y la venta de ciertas exclusivas son formas de morirse, peor y más definitiva es, sin duda, la manera tradicional, o sea, convertirse en un cadáver. Así y todo, hay cadáveres que son más apreciados que algunas personas, según cuenta Teresa Gumiel en Diario 16: «Los alumnos y profesores de la Facultad de Medicina de Alcalá de Henares se lamentan de la baja cantidad y calidad del material anatómico de que dispone la Universidad de Alcalá, ya que según indica José Zamora "hace más de cuatro años que no recibimos nuevos cuerpos, la Autónoma de Madrid se los lleva todos. Así, mientras en la Autónoma a cada dos alumnos le corresponde un cadáver, en Alcalá somos cuatro o cinco personas por cadáver».

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