23 abril 2013

Penrose dice que el ordenador y el cerebro no tienen ná que ver

Roger Penrose, compañero y colaborador de Stephen Hawking, lleva camino de convertirse en un fenómeno parecido al de su colega; un caso extraño de popularidad para un científico especializado en cuestiones más que arduas para la mayoría de los ciudadanos.

En esta ocasión, el libro es La nueva mente del emperador (Mondadori) en el que Penrose habla de la mente, la consciencia y la inteligencia artificial; algo, como se ve, con unas derivaciones filosóficas e incluso místicas semejantes a las que tienen los temas del tiempo y el universo que trata Hawking. Ayer, Penrose presentó su libro en Madrid y pronunció dos conferencias. Por la mañana, en la Universidad; y por la tarde en la Residencia de Estudiantes. Y quedó de manifiesto lo dicho más arriba. Que las cuestiones de las que se ocupa Penrose son realmente arduas, y que eso no es un obstáculo para su popularidad. En el actual debate que la comunidad científica sostiene en torno a la inteligencia artificial, Penrose discrepa de quienes sostienen que el funcionamiento del cerebro humano es, esencialmente, el mismo que el de un ordenador.

Una conclusión lógica de esta teoría, conocida como inteligencia artificial fuerte, y que Penrose no comparte, es que los ordenadores acabarán dominando a las personas. Hay una segunda opinión, que a Penrose le parece la más pesimista, según la cual los ordenadores acabarán superando a los humanos pero sin tener los sentimientos propios de éstos. El científico británico, por su parte, piensa que, si bien el cerebro humano es un sistema físico, su funcionamiento implica elementos no computables, por lo que un ordenador, al menos tal y como se los conoce actualmente, no podría reproducir adecuadamente ese funcionamiento. Lo que abona la creencia de Penrose es la existencia de problemas matemáticos cuya naturaleza está claramente determinada, pero que, por no ser computables, no pueden ser resueltos por un ordenador. Problemas del tipo de: «Hallar un número impar que sea la suma de dos o más números pares».

Penrose sospecha que las leyes físicas que rigen el pensamiento humano implican un tipo de no computabilidad semejante. El sector de la física en el cual Penrose cree encontrar ese tipo de no computabilidad es la física cuántica. De todas estas cosas habló ayer Penrose ante un público interesado, entusiasta y, probablemente, perplejo.

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