06 mayo 2014

El auge de la cocina en televisión

La audiencia come por los ojos, pero no se conforma con los platos de siempre. Así que las cadenas han repasado a conciencia sus libros de recetas y preparan novedades para las parrillas. Quieren conquistar por el estómago a los espectadores.

La gastronomía se prepara para un nuevo boom en antena, con algunos ingredientes novedosos. La materia prima del trabajo de José Ribagorda, carne de informativos, servirá para elaborar reportajes. El presentador de las noticias de Telecinco ya ha grabado 11 de los 15 programas de Cocineros sin estrella, un programa en el que «a partir de platos tradicionales muy concretos, casi monumentos nacionales, se emprende un acercamiento a los productos de una zona concreta de España, para conocer paisaje y paisanaje».

La Sexta tiene actualmente en fogones Pesadilla en la cocina, la incursión televisiva de Alberto Chicote. El cocinero se dedicará a reflotar restaurantes españoles en crisis, una adaptación del espacio que comanda el británico Gordon Ramsay, chef implacable presente en la programación Nova. «Siempre pensé que podía hacer el programa de Ramsay. Me llamaron mis dos jefes de cocina cuando se anunció el proyecto, aunque no sabían que ya había firmado para liderarlo. Soy tremendamente claro, conciso, exigente y perfeccionista. La gente piensa que Ramsay se pasa, pero a mí no me lo parece», considera Chicote, que no dudó en meterse «de cabeza» en esta producción de Eyeworks.

Los trucos culinarios de Sergio Fernández se aprovecharán en dos menús distintos. Además de colaborar con Mariló Montero en La mañana de La 1, conducirá Cocinando con Sergio. «Me gusta diferenciarme del resto en la sencillez, para luego dar como resultado un plato brillante. Un producto tan humilde como la patata puede resultar sorprendente», sostiene. El programa de Fernández está previsto para los fines de semana de la pública, que también lo produce, en un intento de «enriquecer las mañanas con un plato en directo».

Hay mucha base bajo la superficie de los programas de cocina, que a priori parecen limitarse a la recetas de Karlos Arguiñano, que continúa en la franja diaria matutina de Antena 3. «Siempre que se trate con rigor, me parece bien hasta que se haga un concurso gastronómico», opina Fernández.

En el temático Canal Cocina acreditan larga experiencia en reinventar el género. «Ahora mismo tenemos más de 100 formatos distintos en emisión. Cuando empezamos, hace 13 años, sólo había espacios de recetas en la televisión», repasa Mandi Ciriza, directora de esta cadena.

Uno de los programas que se podrán paladear próximamente en España es Master Chef, que ya se puede degustar en 150 países -30 de esas naciones cuentan con su versión propia-. La productora Shine Iberia mantiene conversaciones con una cadena española interesada en comprar el formato, que ya ha generado 280 millones de dólares solamente en productos derivados -como libros y merchandising-.

Los espacios de cocina maridan con los tiempos de escasez. La ostentación de los platos es inversamente proporcional a los recursos económicos de las cadenas que los crean. «Mi programa es barato. Hemos ajustado mucho el presupuesto, con los recursos justitos», argumenta Ribagorda, quien explica que «la cocina en televisión aún está por desarrollar en España, algo que en el extranjero ha ocurrido». Sergio Fernández resalta el ejemplo de Reino Unido, con el joven cocinero Jamie Oliver convertido en una celebridad: «Todo esto pese a que nosotros, los españoles, llevamos la gastronomía en los genes». «La cocina es lo más universal que existe. Puede que todos no cocinemos, pero sí que comemos», resume Ciriza.

«El producto cocina está por explotar en este país», cree Chicote. En el año 98 en su restaurante NO-DO, sin saberlo, ya establecía un precedente para su próximo programa, aunque sin cámaras: «Coloqué una cristalera en mi restaurante para enseñar a la gente cómo es la cocina en acción, algo que hoy día ya es habitual. A los clientes incluso les proponía entrar para que lo conocieran. Me solían decir que se imaginaban un baile y lo que se encontraban era un terremoto».

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