30 abril 2017

Belén Esteban es diabética o drogadicta

No me estoy muriendo. ¿Me ves grave? Simplemente, lo he pasado mal por la crisis con Fran y los nervios de la comunión de mi hija. Si me cuido o no me cuido es mi problema», dice bastante enfadada. Belén Esteban ve con resignación cómo su salud se ha convertido en un asunto de Estado. ¿Qué le pasa a la Esteban? ¿Por qué está tan delgada? ¿Por qué tiene la nariz deformada?

Tanto ella como su amigo y compañero Jimmy Giménez Arnau alegan que todo se debe a la diabetes crónica que padece desde hace 25 años. En La Otra Crónica (LOC) hemos analizado la evolución del estado de salud de la ex de Jesulín y hemos pedido la opinión de expertos.
Conocimos a Belén hace 10 años por el torero Jesulín de Ubrique. Entonces era una chica de barrio, con redondeces que embutía en una talla 40 y que contestaba con timidez a los periodistas.

Hoy es una mujer diferente. Se ha convertido en una estrella de la televisión, pero su apariencia física está más deteriorada. La Esteban es diabética y padece hipotiroidismo. Presenta los síntomas típicos de estas enfermedades: ojos saltones (exoftalmia), delgadez progresiva, pérdida de masa ósea. Ella también es, en parte, responsable de su estado. «No se cuida lo suficiente. No sigue el régimen adecuado, come mucho, pero cosas que no debe, como dulces o alimentos hipercalóricos. Tampoco hace ejercicio», cuenta una persona cercana a ella.

Esto es lo contrario a lo que recomiendan los médicos. «Un diabético crónico ha de ser muy estricto en cuanto a la dieta, hacer cinco comidas al día, ponerse la insulina a sus horas y hacer ejercicio. Si unimos la diabetes al hipotiroidismos, los cuidados deben extremarse. Su estado físico puede estar causado por estas enfermedades, más si no se cuida como debiera», dice la doctora Bayón. A esto se une el carácter nervioso de la rubia que puede producir subidas de azúcar bruscas.

Sin embargo, hay quien asegura que las salidas nocturnas y determinados abusos podría ser la causa real del declive de Belén y lo que ha desgastado su tabique nasal hasta convertir su nariz en una tipo boxeador. Ella se defiende: «Cuando he salido de marcha, he hecho lo que ha hecho todo el mundo. Pero si llevara 10 años metida en eso, ya estaría muerta». E insiste una vez más en que la dolencia que padece es la responsable de su transformación. Esto ha provocado el enfado de la Asociación de Diabéticos de Madrid (Ademadrid), que envió un comunicado a los medios donde aseguraba que «no existen evidencias ni estudios que demuestren que la diabetes afecte de ninguna manera a los cartílagos nasales».

Con respecto a las supuestas adicciones de la Esteban, la doctora lo tiene claro: «Si un diabético bebiera en exceso o tomara drogas sería una bomba de relojería que pondría en peligro su vida, pues estas sustancias pueden producir una subida brusca de azúcar letal o un coma diabético».

Cuando todavía no era conocida, Belén llevaba una vida más tranquila y ordenada que, sin duda, contribuía a que su aspecto fuera más saludable. Sin embargo, a raíz de su relación con Jesulín, no deja de meterse en problemas.
En 1999 abandonaba Ambiciones y empezaba su guerra contra los Janeiro. De la noche a la mañana, cambió su vida en el obrero barrio de San Blas (Madrid) por una popularidad desmedida. Empezó a ser invitada a fiestas, a vender exclusivas y a ser perseguida por los paparazzi. También le salieron novios nada recomendables como Óscar Lozano o Dani Dj, relaciones en las que se ha sentido utilizada y poco querida.

Demasiado ajetreo que ha ido mermando su salud y que la ha llevado al hospital en varias ocasiones. En mayo de 2005 fue ingresada en la UCI de la Clínica San Camilo debido, según el parte médico que se facilitó, «a un proceso gastrointestinal que le produjo una deshidratación y un trastorno clínico». A consecuencia de este episodio, se le cayó un diente y tuvo que ponerse un implante.
En abril de 2006, volvió al hospital debido a una nueva crisis. Su padre acababa de morir y Belén estaba destrozada. En diciembre de 2008 fue de nuevo ingresada. Al parecer había discutido con Jesulín por las vacaciones navideñas de Andrea y el sofocón le provocó otra subida de azúcar.

En los últimos tiempos la vemos más delgada y demacrada que nunca. ¿La razón? Por un lado, la batalla sin tregua con María José Campanario. Belén se altera demasiado al hablar del tema en su programa y su salud se está resintiendo. A esto hay que unirle la crisis sentimental que ha atravesado con su marido y que la ha consumido por dentro. Ella misma lo explica así: «Los problemas me afectan mucho. Soy muy nerviosa». Afortunadamente, ha conseguido arreglar su matrimonio y hoy confiesa estar muy feliz. Quizá a partir de ahora la veamos ganar en tranquilidad y empezar a engordar unos kilitos.

Pero Belén no sólo ha cambiado por su enfermedad, también ha pasado por el quirófano para transformar su cuerpo. En febrero de 2004 posó semidesnuda para Interviú, luciendo tipazo y tres tallas más de sujetador gracias a la cirugía. La tirada se agotó por completo y el pueblo donde más se vendió fue en Ubrique. Además de operarse el pecho, la Esteban se ha puesto silicona en los labios, se ha arreglado la dentadura y se ha hecho liposucciones en el abdomen y las piernas. Todo esto podría haberle costado más de 30.000 euros, pero ella lo vale.

LO QUE DEBERÍA HACER
Un diabético crónico como Belén Esteban debería practicar diariamente ejercicio moderado, controlar su estado anímico y una dieta similar a ésta:
DESAYUNO. 200 ml. de leche desnatada, 40 gr. de pan blanco o integral y 20 gr. de proteínas (atún, queso, fiambre...)
MEDIA MAÑANA. 50 gr. de pan blanco o integral y 20 gr. de proteínas
COMIDA. Un alimento a escoger del grupo verduras, otro del grupo farináceos, otro del grupo proteínas, además de otro del grupo frutas y 20 gr. de pan blanco o integral.
MERIENDA. 200 ml. de leche desnatada y 20 gr. del grupo proteínas.
CENA. Un alimento a escoger del grupo verduras, otro del grupo farináceos, otro del grupo proteínas, además de otro del grupo frutas y 20 gr. de pan blanco o integral.
ANTES DE ACOSTARSE. 200 ml. de leche desnatada o dos yogures naturales.

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