09 diciembre 2017

Bolsos monos de la revista Garbo

Primero fue lo de customizar. Se trataba de añadir a la ropa adminículos y adornos con el objeto de personalizarla. Unas lentejuelas, unas florecillas de tela, unos petachos de cuero, lo que fuera, cosidos por el propio interesado, podían añadir a la camisa, pantalón o cazadora comprados en la tienda de la esquina un toque distintivo, particular y creativo. El beneficiario se separaba con ello del carácter idéntico y seriado de la vestimenta general, añadiendo un rasgo subjetivo y enriquecedor, sintomático de una visión singular y diferenciada de las cosas. Las calles están llenas de vestimentas y complementos customizados.

Esto de la customización, como casi todo, no es de ahora. Las abuelas de las actuales customizadoras no paraban de customizar, pero por otras razones. Para aprovechar y para ahorrar. Con dos batitas frescas de verano que ya estaban para el arrastre se las ingeniaban para hacer a la niña, o para ellas mismas, una faldita mona con dos bolsillitos, y así no había que gastar en tiempos de penurias. O cosían un ramito de flores secas a un bolso que les gustaba mucho y no sólo tapaban un siete que se les había hecho en la tela, sino que lograban un plausible parecido entre su bolso y otro muy mono que le habían visto a Brigitte Bardot en una foto del Garbo.


Ahora se ha puesto de moda tunear los coches y las motos, y eso viene a ser algo parecido a lo de customizar. Se trata también de quitar y sobre todo poner, añadir detalles embellecedores y molones a la carrocería y a lo que haga falta del vehículo a fin de que coja un aspecto diferente al que rutinariamente trae de fábrica.

Tiene uno la impresión de que esto tampoco es nada nuevo, que lo hacían los chavales de los 50, los rebeldes sin causa a lo James Dean, los rockeros con brillantina a lo John Travolta en Grease. La brillantina, como los viejos tatuajes -que han vuelto hace rato- , no son, como tantos tintes y maquillajes, sino una forma de customizarse y tunearse el cuerpo.

Uno ve en todo esto un desmedido afán por distinguirse y, en efecto, personalizarse con el trágico resultado, como tantas veces ocurre con las modas, de que millones de personas hacen lo mismo a la vez, lo cual que esa búsqueda de la individual identificativa se convierte en un acto de comunión de masas.

Hay otra interpretación de la customización y del tuneo, más ideológica, que conecta el fenómeno con otro muy de nuestro tiempo: los credos a la carta. Uno acepta, de base, una ideología, una religión o los principios de un partido, pero no queriendo la cosa tal cual es, sino deseando que sea más según el propio gusto y conveniencia, quita esto de aquí y agrega aquello por allá del muestrario o bufé de elementos disponibles. Así, hace años que tenemos un socialismo customizado con resultones apliques capitalistas o, ahora mismo, un catolicismo -sobre todo, entre los jóvenes- tuneado con atavíos protestantes y hasta ateos. Y todo queda muy de conformidad con el gusto de cada uno, y ya está.

05 diciembre 2017

Vespas customizadas

Paseando por cualquier calle comercial se repara en la evidencia de que los escaparates han evolucionado al ritmo de los tiempos.
Lejos de las impávidas vitrinas de antaño en las que simplemente se exhibía el género dispuesto con más o menos gracia, los escaparates se han convertido en un guiño del comerciante a la clientela, en una declaración de intenciones en la que los expositores gritan a voces la consigna aquí se vende estilo.
Por eso parece lógica la idea de mezclar conceptos, y presentar un producto ya enmarcado en el estilo de vida que le rodeará una vez salga del limbo de las cosas sin estrenar.

El objeto en cuestión es, en este caso, una moto. La nueva Vespa LX se ha acercado a su público potencial envuelta en aquello que gusta a sus compradores potenciales: la ropa, el calzado y lo último en peinados.
Por eso, algunos de los locales más chic de la capital, y otros varios de Barcelona y Sevilla, lucen una motocicleta en sus escaparates.
Esta iniciativa es varias cosas a la vez: una estrategia publicitaria, un concurso de escaparatismo (el nombre del ganador, que resultará premiado con un viaje de fin de semana a Italia, se conocerá a finales de mes) y, por supuesto, un desafío creativo.


Los locales madrileños Gallery, 111, Eks, Sportivo, Have a nice day, Vinçon y Adidas y en la peluquería Le Salon d'Apodaca, elegidos por Vespa para la iniciativa, se pusieron manos a la obra. Se trataba de crear los resultados más espectaculares partiendo de la propia tienda, la moto que les suminstraba la casa Vespa y un buen montón de creatividad.
Cualquier método servía: customizar la moto, integrarla en la decoración o el escaparatismo de la tienda... Cada participante elegía el modo.

Y haciendo una ruta por algunos de estos locales es posible comprobar que los resultados, aunque dispares, comparten la característica de atrapar inmediatamente la atención.

En Eks (Velázquez, 28) han utilizado el logo de la tienda -un colibrí rodeado de hojas- para crear una moto divertida, de un estilo camuflaje muy especial. Como telón de fondo, los mismos motivos en forma de Pantera Rosa sobre un panel sirven de elemento integrador entre la Vespa y la tienda.
Gallery (Jorge Juan, 17) acaba de cambiar su escaparate. El paso de la ropa de verano a la de otoño ha implicado también a su LX.

De un fundido en negro en pleno escaparate, la motocicleta ha pasado a un lugar relevante dentro de esta tienda diáfana, también visible desde la calle.
La nueva escena, dispuesta junto a la escalera es tan cotidiana como interesante: un chico -un maniquí, por supuesto- aguarda a alguien sentado de lado en la moto con actitud relajada.
Hay cierto aire retro en su chaqueta de punto, en la bufanda anudada al cuello, en la gorra... Todo, parte de las últimas tendencias de la temporada en ropa masculina de sport que proponen en este local.

En la Zapatería 111 (Lagasca, 30) empezaron pensando en llenar la moto de dibujos a base de números uno, pero finalmente se decantaron por otra idea.
Su opción fue salir a la calle y rastrear las aceras y plazas de Madrid para fotografiar con una Polaroid 110 Vespas, una tras otra.

El resultado es una colección de instantáneas en la que están todas las Vespas que se recuerden, de cualquier modelo y color, incluida la amarilla y azul del cartero.
Las fotos se han dispuesto formando un mosaico en el vestíbulo de la tienda, a cierta altura. Aparcada debajo, la LX hace la número 111.
En Have a nice day, o H.A.N.D., (Hortaleza, 26) se ha aprovechado el aire ruso que empapa la moda de este otoño-invierno para crear una escena bucólica y llena de delicadeza y romanticimo.
Dos maniquíes cubiertas de rebecas de lanas suaves, faldas, pañolones estampados y un estiloso etcétera rodean una Vespa con el asiento forrado en piel sobre el que descansa una gorra con una leyenda en caracteres cirílicos.

El aire de un ventilador, situado con discreción en primer término, estremece las finas cintas de raso de colores atadas al manillar y hace volar los pétalos de rosa regados sobre la escena.

01 diciembre 2017

Artículos chinos que dan ese toque hortera

Siempre había creído que la época del año en la que más gente normal (quiero decir, de ingresos mensuales medios) se acercaba a las tiendas de súper lujo era en la de las rebajas. Después, pensándolo bien, una se da cuenta de que es una tontería porque si no te puedes gastar 3.000 euros en una chaqueta, tampoco puedes gastarte 2.000. Pero en cualquier caso, me sorprendió saber que es en Navidad cuando la ordinary people (o sea la gente común, no ordinaria, que en inglés es otra cosa) va a las tiendas de la Milla de Oro a comprar complementos, lo cual queda súper patético. Un amigo, ex director de una de esas tiendas, me contaba que en Navidad no era del todo extraño que le llegara gente a la tienda diciéndole que si podía comprar una bolsa, se supone que para meter un objeto de cualquier otro sitio y dar a entender que era de esa marca.


El quiero y no puedo ha sido, de siempre, lo menos chic del mundo. En cambio, hay una corriente bastante extendida, que es la de buscar regalos e incluso ropa en tiendas de chinos, de los árabes del barrio de La Latina o de Todo a un euro. En la época en la que Sepu estaba abierto, el gran almacén cumplía esa función. Se podían encontrar complementos kitsch para la casa e incluso para el fondo de armario que nadie hubiera dicho que venían de esos añorados almacenes que tanto echamos de menos algunos madrileños. Escritoras de éxito como Lucía Etxebarria y muchos modernos de la capital, incluido por supuesto Paco Clavel, Almodóvar o MacNamara acudían a esta tienda y ahora se pasean por los Todo a un euro de su barrio. En las tiendas de La Latina y en algunos de estos centros regentados por inmigrantes pueden encontrarse auténticas joyas que, debidamente combinadas, pueden dar el pego magníficamente.

El secreto al adentrarse en una de estas tiendas es pensar que, en vez de estar decoradas como un almacén de racionamiento de la II Guerra Mundial, estamos en un ambiente de lujo. De hecho, algunas tiendas modernas de decoración (y no diré los nombres para no hundirlas) tienen en sus estanterías, al doble de precio, muchos de los productos que se pueden encontrar en el chino de la esquina. 

Por ejemplo, un juego de té chino, con unos mantelitos de bambú y unos reposa palillos monísimos, que en el Todo a un euro cuesta concretamente seis, en una tienda de las de rollo asiático multicultural minimalista te puede salir por 30 euros fácilmente y encima hacerte pensar que te ha salido baratísimo. Las lámparas son también muy recomendables, para decorar el rincón en plan chill out y algún detalle tipo restaurante chino, que le da un toque hortera-chic magnífico.

Donde se encuentran más gangas y regalos es, sin duda, en el apartado de decoración, pero también es cierto que la ropa puede dar grandes sorpresas. El must de estas tiendas son, sin duda, los kimonos y pijamas de seda, de aire maoísta. Tirados de precio y perfectos para andar por casa o incluso para salir. Pero una de las grandes ventajas de todo esto es que los que sean mínimamente manitas pueden customizar cualquiera de estas prendas o incluso de los regalos. Cortar pantalones vaqueros y pegarles otros de chándal, adaptar algunos de los sombreros imposibles que se venden allí todo sin preocuparse de si en la transformación se estropea alguna de las prendas porque, total, al precio que están, da lo mismo. Ahora que los 80 vuelven a estar de moda y que las mallas y la ropa medio rota de aire punk es lo más, es el momento de adaptar vestidos para las fiestas. Por ejemplo, en una de estas tiendas que han abierto en la calle de Hortaleza semiesquina con Mejía Lequerica venden unos vestidos largos, con cola, imitación de terciopelo, que así, tal cual, harían las delicias de Raquel Mosquera y que, una vez recortados y bien adaptados, podrían pasar por un diseño de Stella McCartney.

Una de las reglas esenciales del estilo consiste en, en caso de duda, optar por ir más sport que el resto de los invitados, mejor que pasarse en emperifollada. Pues con las compras navideñas, igual. 

Preferible elevar a categoría de exclusivo un plumífero customizado de un Todo a un euro que comprar un detallito ridículo de marca que nos hace conscientes de nuestro bajo nivel adquisitivo.

08 octubre 2017

Código promocional Ilunion Hoteles

La aurora boreal es un espectáculo único de la naturaleza que no podemos perdernos. Un buen destino para disfrutar de los colores de las auroras boreales es el norte de Noruega, la mejor época para ir es entre el equinoccio de otoño y el de primavera, lo más frecuente es que se visite durante los últimos días de otoño y los primeros de invierno. Es una opción muy interesante viajar hasta las Islas Svalbard, en el océano ártico, donde además de auroras, podréis ver paisaje polar y su fauna.

En Shangai o sorprenderá el delicado cuidado que tienen en el metro, la vanguardia es la marca de la casa. Debajo del asfalto, las días recorren la urbe adentrándose por túneles llenos de magia como él Bund Sightseeing Tunnel, el trayecto dura unos cinco minutos. Otro de los destinos destacados es el metro de Lisboa. La capital portuguesa cuenta con auténticas obras de arquitectura en sus estaciones del metro. Una muestra es la estación de oriente, que fue diseñada por Santiago Calatrava. Si se quieren ver estaciones más clásicas, habrá que visitar las de Parque, Jardim Zoológico o la Ciudad universitaria, revestidas con los bellos azulejos portugueses. Y por último tenemos el metro de París, con las entradas modernistas a las bocas del metro. No es lo único que yo subterráneo que tiene la ciudad del amor, la parada de Arts et Métiers, dedicada a las artes y oficios que sacáis la Cámara para inmortalizar sus tonos cobrizos.

Los más pequeños tienen Disneyland París que está a pocos kilómetros con sus actuaciones llenas de imaginación y magia. Además de la torre y gel, París tiene numerosos secretos por descubrir. Gran parte de la civilización europea se asienta en el pasado del imperio romano, por eso viajar a Roma es una catarsis que se incrementa gracias a la personalidad y a la belleza de esta urbe italiana. El coliseo nos recuerda la grandeza de su época antigua, pero no es lo único digno de destacar, ya que a medida que se anda por esta ciudad, el renacimiento, el barroco y el arte más actual llamar siempre la atención del turista. Hay que visitar el Vaticano, los museos capitolinos, la capilla Sixtina. No se puede dejar de ver el foro romano y la plaza de España. Y para que el viaje sea completo hay que dejarse seducir por su gastronomía local, seguro que repetís el viaje.

Los destinos preferidos de los turistas son ciudades como Madrid, Barcelona y Granada. La reina y el ambiente mediterráneo son sus favoritos, se puede viajar por Salou, Benidorm, Lloret de Mar, Cambrils, Peñíscola para disfrutar del sol. La montaña tampoco se queda relegada a un segundo plano, puesto que aquí también hay destinos importantes como el principado de Andorra, con Andorra la Vella o Les Escaldes. Valencia también es una ciudad muy visitada, recibe una en constante cantidad de reservas y mucha de esta gente se aloja utilizando el código promocional Ilunion Hoteles, que les permitirá alojarse en hoteles de cuatro estrellas a un precio muy bueno, además de que son accesibles a todo tipo de público.


Nueva York es la capital del mundo por excelencia, la metrópolis de los rascacielos, tiene tantos apodos como cosas que se pueden hacer en ella. Desde el callejero por los lugares más exclusivos como pueden ser la quinta avenida, hasta el arte de los mejores museos como el MoMa o el MET, sin olvidarnos de visitar la estatua de la libertad y la isla Ellis, disfrutar de un partido de baloncesto de la NBA, la emoción de un musical en Broadway o un paseo en bicicleta por el central Park. Necesitareis varios días para visitar esta ciudad, una experiencia única es sobrevolar Nueva York en helicóptero, ese momento se quedarán para siempre grabado en vuestra memoria. No es raro que la capital francesa esté en la lista de las ciudades más visitadas del mundo, el encanto de sus calles se suma a la calidad de su oferta en museos y de su arquitectura urbana.

Las ciudades se conocen andando, pero también por medio del transporte público, en el subsuelo donde no se ve el sol, los vagones de los metros aceleran el tiempo para ir de un sitio a otro. Son muchas las capitales que han querido dar otra cara al metro para convertirlo en un lugar llamativo y acogedor, capaz de atraer la atención de sus visitantes. Adentrarse en la estación de Estocolmo, costará pensar que estáis descendiendo al centro de la tierra. Un viaje a lo Julio Verne en escaleras mecánicas que los llevarán a una estación que homenajea los edificios del país y sus costumbres. Tendréis la posibilidad de coger la línea 11 mientras os afirma es en la convención de que los suecos tienen un don especial para el diseño. También en Estocolmo no dejes de ver la estación central, también conocida como Tunnelbana.

En Moscú el metro rezuma buen gusto y lujo; es conocido como el palacio subterráneo y no es para menos, porque en su interior creeréis que habéis viajado a la Rusia de los zares. Un ejemplo claro lo encontraréis en la estación Komsomlkaya, donde el dorado de su decoración y las arañas que cuelga del techo abovedado, pueden provocar que los distraiga y y perdáis vuestro metro, nunca os importará esperar en sitios como éstos. El aspecto del metro de Nápoles llama mucho la atención de los viajeros, este destino situado al sur de Italia donde según encontraréis rincones llenos de hermosura, dispone de un metro moderno. La estación de Toledo ha sido reconocida mundialmente como una de las más bellas de Europa.

Machu Picchu, es uno de los lugares más impresionantes del mundo, y no es para menos, estas ruinas en Perú pertenecen a los incas y el viajero no puede sino abrir la boca cuando consigue alcanzarlas. Con una arquitectura compleja se mezcla perfectamente con el paisaje andino. Lo mejor es que madruguetes para llegar lo antes posible, evitando así la gran afluencia de público que siempre suele tener este lugar, ya que sólo puede entrar un número de personas determinado cada día.

06 octubre 2017

Las distancias siderales se acortan

La Luna o Marte pronto podrán estar hasta 30 veces más cerca de la Tierra, y eso sin que sus órbitas hayan variado un ápice.

Un consorcio internacional de industrias aeroespaciales -en el que participan empresas de Francia, Rusia y EEUU- acaba de probar con éxito un revolucionario motor espacial de propulsión por plasma que, debido a su gran potencia (de 5 a 30 veces superior a la de los actuales sistemas químicos), puede acortar artificialmente las enormes distancias que nos separan del resto de los planetas del sistema solar.

De momento, este nuevo motor de plasma, denominado SPT-100, ha demostrado su buen funcionamiento en el satélite ruso GALS, que fue lanzado el pasado 20 de enero y que actualmente se encuentra en órbita alrededor de la Tierra a 36.000 kilómetros de altura.


Sin embargo, los expertos anuncian también que este mismo sistema de propulsión podría aplicarse, en un futuro próximo, a sondas y naves espaciales como la que se tiene previsto enviar al planeta Marte a principios del próximo siglo.

Las ventajas de la propulsión por plasma son numerosas, aunque por encima de todas destacan dos: su menor peso y su mayor potencia. Ahora mismo, y según los cálculos efectuados por la Sociedad Europea de Propulsión (SEP), un satélite de tipo medio (de unas tres mil toneladas de peso) necesita 600 kilos de combustible, líquido o sólido, para alcanzar una vida operativa en torno a los diez años.
En cambio, si se dotara a este mismo ingenio espacial de un motor de plasma se necesitaría una cantidad de combustible seis veces menor, con el consiguiente ahorro de peso, que se podría utilizar bien en aumentar la carga útil del satélite (un mayor número de antenas de televisión, radares, etc...) o bien en alargar sus años de funcionamiento. Es más, especialistas consultados por este periódico auguran que un satélite dotado con este nuevo motor podría funcionar de 20 a 30 años, el doble de su vida actual.

En concreto, y a diferencia de los convencionales métodos de empuje de tipo químico en los que se quema un gas, este nuevo tipo de motor funciona gracias a la creación de un campo electroestático, que despide a una gran velocidad iones positivos logrando así una gran fuerza de empuje, que puede multiplicar hasta veinte veces la actual.

Además, esta ionización de partículas (y no combustión como ocurre ahora con los motores clásicos) es también mucho más limpia, ya que no se vierten residuos químicos al exterior del vehículo espacial. Además, el riesgo de explosión es casi nulo, lo que evita uno de los principales orígenes de la basura espacial: el estallido en pleno vuelo de los ingenios espaciales.

04 octubre 2017

Si Galileo levantara la cabeza

Si Galileo levantara la cabeza y viese como podemos observar ahora los recovecos del sistema solar y sus alrededores, quizá considerase algo ridículo su telescopio, inventado en 1610. Sin embargo, gracias a este artefacto, ha sido posible toda la evolución de la fotografía espacial y también la muestra de 165 imágenes presentadas por La Caixa y la Comunidad de Madrid en la Casa de la Cultura de Alcobendas.

«Planeta Viajero» da un repaso al desarrollo de la fotografía espacial desde su nacimiento, hace 25 años, desde los Ranger (1964-65) las primeras naves espaciales equipadas con cámaras, hasta los más modernos sistemas de captación de imágenes en el espacio.

La exposición también muestra un mini planetario para 15 personas, especialmente pensados para el público infantil y que puede visitarse hasta el próximo 22 de febrero. Una voz en off, que simula la del propio firmamento, relata los cambios producidos durante la noche en ese cielo artificial.


FOTOGRAFIA ESPACIAL.- «Gracias a la fotografía espacial sabemos más de nuestro propio planeta, como los lechos de ríos que yacen bajo las arenas del desierto sin nosotros saberlo, o la topografía singular de nuestros océanos. De lejos se ven cosas muy singulares que no se aprecian a simple vista», cuenta Carlos Shanabel, coordinador de la exposición.
Las primeras fotografías espaciales se deben a la saga soviética de sondas lunares Lunik, cuyo tercer ingenio el Lunik 3, fue capaz de tomar imágenes de la cara oculta de la Luna en octubre de 1959, poco antes de estrellarse contra su superfice.

Los soviéticos prosiguen en los setenta sus misiones lunares con los Lunik, que llegaron a aterrizar sobre el satélite y analizar la composición química del suelo, mientras los estadounidenses se devanaban los sesos para desarrollar el programa Surveyor. Estas nuevas naves pudieron obtener vistas panorámicas en color de la superficie mediante una cámara de televisión.
Marte es, sin duda, uno de los planetas que más ha acaparado la atención de los científicos. Tras dos intentos fallidos, el Mariner 4 transmitió en noviembre de 1964 los sorprendentes cráteres del planeta rojo, que empezaban a anunciarse como un lugar sin vida. Fue la sonda Mariner 9 la que logró mejores resultados, enviando 7.329 imágenes de la superficie del planeta y de sus dos satélites Deimos y Phobos.

OBSESION MARCIANA.- En plena obsesión marciana (1972), sobrevino el interés por el planeta Mercurio. Los astrónomos de Estados Unidos quisieron retar al calor de las radiaciones solares y enviaron la sonda Mariner 10 al planeta más cercano al Sol. Logró acercarse a 327 km. de su superficie y enviar un interesante material gráfico.

«Las misiones de los Voyager han sido las más rentables para la NASA», explica Shanabel, que asegura que aún hoy algunas naves de exploración de planetas gigantes siguen enviando información desde fuera del sistema solar. Este interés por Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno se incrementa a finales de los 70.

Las naves viajeras Voyager, que recogieron el testigo de las estaciones automáticas Pioneer, estaban dotadas con un sistema de transmisión de datos muy rápidos. En tan sólo 48 segundos eran capaces de descomponer imágenes formadas por 800 líneas. A ellas se debe el descubrimiento de los grandes anillos de Júpiter, que resultaron ser mucho menores que los de Saturno, y sus numerosos satélites.
Saturno y Urano también han sido retratados por las andarinas estaciones Voyager, ya en la década de los ochenta. Para llegar a ver los diez anillos de Urano o las montañas de su satélite Miranda, Voyager 2 tuvo que recorrer una distancia 19 veces superior a la que hay de la Tierra al Sol.

1986 fue el año del cometa Halley y, cómo no, se lanzaron varias misiones para saber más de este extraño visitante. La sonda soviética Vega 1, la japonesa Suisei 1 o la europea Giotto, que llegó a 540 km. del núcleo, nos dibujaron el oscuro rostro de Halley. El núcleo negro del cometa sorprendió a los investigadores, que habían previsto que Giotto dirigiera sus sensores hacia las partes más brillantes del cometa, pensando que se hallarían en la zona central.

El moderno telescopio espacial no ha podido superar según sus expertos la calidad de las fotografías espaciales robadas por las sondas y naves que pululan por el espacio desde que hace más de 30 años el primer Lunik se topara con la Luna y nos mostrara su cara oculta.

02 octubre 2017

He estado en el Liceo

En 1838, cuando la primera guerra carlista, la nueva y recia burguesía catalana quiso que sus familiares, vecinos, Barcelona, Europa, vieran cuán grande e importante era, quiso que el mundo la contemplara guapa, segura, sentada en el teatro más grande y bello del planeta. Ganaban dineros pero también querían sentirse finos, delicados, redimidos por la llama depuradora del «bel canto». 

Para ello alzaron el Gran Teatro del Liceo en el solar de un convento de trinitarios descalzos que se asomaba a las Ramblas. Y para que todos supieran «quién» era «quién» plantaron sus firmes posaderas en los mejores asientos. Por los siglos de los siglos -pensaron-, dejaremos en nuestros legados la butaca y el palco. Y así fue; en Barcelona eras lo que eras según qué asiento habías conseguido en el Liceo.


Ese sueño vanidoso y eterno de la hasta ahora incombustible burguesía resultó una bendición para el «bel canto», para los estudiantes, melómanos, habitantes del «gallinero», para los músicos, autores, profesores, directores, para el coro, cantantes, divos, carpinteros, pintores, artistas viejos y nuevos, y para los miserables que se plantaban a las puertas del Gran Teatro, diciembre, frío polar, 1964, quietos, en silencio, visten ropas gastadas, escasas, feas, están ahí para contemplarte y para que tú los veas, existen, se te entran en la cabeza y ya no salen nunca más de ella, y mientras tu acompañante te arrastra hacia la luz rosada no puedes dejar de mirar a los que te observan -No los mires. 

Eso no se hace, Emma-. El vestíbulo, luces, tiemblo. Ya estoy en el Liceo. Es como nos contaban que sería el cielo, porque aunque lo encargaron para ser escaparate y eterna gloria de algunos, el que lo construyó llevaba a más gente dentro. Y este lunes, el 31 de enero, a las once de la mañana, una chispa díscola saltó del soplete, se encaramó por el cortinaje hasta incrustarse en el techo falso que se desploma por entero sobre el patio de butacas. Al Gran Teatro del Liceo se le saltan los sesos, arde. Pena grande. Ya nadie es nadie en el Principado. Se borraron 150 años. En las Ramblas la gente dice que no es bueno que una herencia dure tanto. En las Ramblas la gente pide una rifa digna.