22 noviembre 2015

Préstamos sin nómina

Uno de los mayores inconvenientes a los que se enfrenta el cliente de un banco cuando está buscando financiación, es la vinculación que la mayoría de la gran parte de entidades le piden para concederle un crédito. 

Ya sean tarjetas, seguros, domiciliación de recibos… Los bancos son la mar de imaginativos a la hora de redactar las condiciones de contratación de sus créditos personales.

Pero para eso han salido a la luz las compañías de créditos online, que en poco tiempo puedes ver el dinero solicitado en tu cuenta bancaria, sin necesidad de documentos, ni papeleo, sólo basta tu DNI y tu número de cuenta.

Domiciliar la nómina en la entidad bancaria es uno de requisitos más habituales y que más piden los bancos. Pero ¿qué es lo que pasa si el cliente tiene la nómina ya comprometida a otro banco y no puede cambiarla? ¿O si, sencillamente, es que no quiere cambiarla de banco? En estas ocasiones, no se puede dar todo por perdido. Existen  compañías de capital privado que dan créditos personales sin que el cliente tenga la necesidad de domicilar la nómina en la entidad. Repasemos algunos ejemplos.

No es preciso domiciliar la nómina en el banco para conseguir un crédito con condiciones beneficiosas para el contratante y a un precio económico. Ejemplo de ello serían ING Direct que comercializa el ya popular Préstamo Naranja con el que se pueden solicitar entre 6.000 y 40.000€ a devolver en un máximo de 8 años. Ofrecen un tipo de interés nominal del 5,53 % y una TAE del 6,23 %, lo que lo convierte en una de las opciones más baratas del mercado hasta el momento. Además, que no cobra comisiones. Y no es preciso tener que domiciliar la nómina en el banco si se desea pedir el crédito. 

Banco Popular, por su parte, tiene un crédito preconcedido del que pueden beneficiarse los clientes que tengan 12.000 euros en productos de ahorro o de inversión en esa entidad. El importe máximo de la línea de crédito es de 3.000 euros y se pagan solamente intereses por el dinero que se vaya a utilizar. La TAE es de un 7 % (6,12 % TIN). Al igual que en el caso de ING, tampoco hay que pagar comisiones.

Cuando estamos pensando en solicitar un crédito, lo primero que se nos pasa por la cabeza son los bancos que conocemos de toda la vida, pero las empresas de capital privado están ganando terreno y cada vez resulta más fácil encontrar ofertas interesantes fuera del sistema tradicional bancario.

CreditoMóvil, compañía referente del sector,  está comercializando dos tipos de créditos que no requieren ni cambiar de banco ni la necesidad de domiciliar la nómina. Por un lado, Kredito24 está pensado para personas que necesitan entre 3.000 y 10.000 euros para financiar un proyecto, como un viaje o la compra de un coche.

SolCredito es otra de las compañías que está ganando terreno tras el cierre del grifo del crédito de las entidades bancarias. Conceden créditos de hasta 6.000 euros en 15 minutos a devolver en un máximo de 5 años. Y encima admiten solicitudes de clientes que estén en las listas de Asnef, una característica esta que no suele darse con asiduidad.

21 noviembre 2015

Megan Fox la fantasía sexual de cualquier hombre

No se trata de los hombres en mi vida, sino de la vida de mis hombres». La frase es de Mae West. Corría el año 1933 y Hollywood era Hollywood. Babilonia en llamas, para entendernos. Entonces, al calor de la crisis, la industria del cine glorificaba, en palabras de la Asociación de Mujeres Cristianas para la Templanza (tal cual), a la muchacha frívola de la era del jazz. 

Mae, en la cumbre del éxito, concitaba alrededor de su verbo punzante a más de 46 millones de espectadores. Todos locos por verla en I'm no angel. Un cronista de la época escribió: «West les hace más gracia a las mujeres que a los hombres, porque es la imagen de la mujer triunfante, despiadada y sin escrúpulos, frente a los pobres, tontos y torpes hombres». Queda dicho.

Han pasado los años y, todo sea dicho, cualquier parecido entre el genio de Mae West (autora de sus propios diálogos en pantalla) y Megan Fox es, claro está, pura coincidencia o, como poco, está por demostrar. Pero hay historias que gusta recordar y, por qué no, algo hay. La protagonista de, no una, sino de las dos entregas de Transformers (esa película que nada debe a Eric Rohmer) ha sido recientemente elegida como la mujer más envidiada... por las mujeres.

En efecto, harta de salir año tras año en la portada de cualquier revista masculina que se precie para cantar su bisexualidad ha sido, por fin, seleccionada, por sus compañeras de género. La publicación autora del hallazgo responde al nombre de Heat y sus lectoras han decidido que puestas a envidiar a alguien, que sea a Megan Fox.

¿Se siente un modelo para otras mujeres?, le preguntaba recientemente a esta joven de 23 años nacida en Tennessee un periodista del periódico The Times. «Depende lo que entienda por modelo», respondía la interpelada. «Si la idea de modelo es alguien que advierte a sus hijos de que el sexo antes del matrimonio es algo malo, de que maldecir es peor y de que la mujer debe ser esto y lo otro, entonces, no soy modelo de nada». Entendido. 

Pero, continúa, si por modelo se entiende una mujer que se siente fuerte e inteligente y pelea por lo que cree que es correcto... Entonces, sí, aspiro a ser modelo de otras mujeres.

Tras estas palabras no se esconde nadie. Todo está a la vista (para más detalle tecléese top less al lado de su nombre en Google-imágenes). Su cuerpo perfecto al lado del Camaro de 1976 en la primera entrega de Transformers añadió nuevos significados a la expresión «griparse el motor». Y desde entonces, todo ha sido ascender gracias (y se acabaron las metáforas mecánicas) a su impecable carrocería. Y ella lo sabe: «Hollywood es el sitio más superficial del que se puede tomar parte. Si no fuera atractiva, no estaría aquí». Más claro...

No en balde la que habla empezó su carrera en 1999 con un premio otorgado en Carolina del Sur por su belleza y talento (según reza en la orla que vistió). Acto seguido, empezó su carrera de actriz. Unas cuantas comparecencias en televisión al lado de las hermanas Olsen en 2001, un papel junto a Lindsay Lohan en 2004 y... ¡Bingo! llegó Transformers. La primera película de la serie dirigida por Michael Bay en 2007 recaudó 503 millones de euros en todo el mundo. La segunda, que se estrenó en España hace tres semanas lleva 5,36 millones aquí y 17 en Estados Unidos.

Llega la pregunta: ¿ser guapa es sufriente? «No creo que el hecho de que te consideren atractiva sea algo malo. Hace que juegues con ventaja. Si tu trabajo es bueno o simplemente mediocre, la gente se sorprende doblemente: 'Vaya, sabe actuar', dicen». Sea como sea, dos películas en su haber y dos verdades incontestables han salido de su trabajo: I) Fox puede presumir de ser la única actriz de la historia del cine capaz de recitar su texto sin cerrar una sola vez la boca. Es así. Y II) ya ha sido proclamada urbe et orbi la sucesora de Angelina Jolie.

Con ella comparte tanto su amor por los tatuajes como los labios asomados al balcón. Eso y, cómo olviarlo, su mil veces declarada bisexualidad. Por partes. El número de la revista Empire dedicado a la película de Michael Bay descrubría un nuevo tatoo con el logo-escudo de los autobots de Transformers. Uno más en un cuerpo cubierto de tinta: costado, antebrazo (retrato de Marilyn) y espalda. Éste último sorprende. En letra gótica se lee «We will all laugh at gilded butterflies» (Nos reiremos de las mariposas doradas). Es decir, parte de lo que Lear le dice a su hija Cordelia camino de prisión en la obra de Shakespeare. Bien, pero lo de la bisexualidad, ¿qué?

Primero fue en la revista GQ. Allí, hace un año, entre los huecos que dejaban las fotos, la actriz confesaba una pasión ya olvidada por una stripper rusa. «Aquel año mi novio rompió conmigo y yo decidí -oh cielos, ¡lo siento mamá!- que estaba enamorada de esta chica, que trabajaba en un club. Me propuse conseguir que ella me correspondiera y me salí de mi camino para crear una relación». Desde que el mundo es mundo y la industria del porno funciona, pocas fantasías sexuales han arrojado más feromonas en un hombre (de las neuronas, ni hablamos) que esta peculiar alianza de civilizaciones: Rusia y EE UU a un paso de la explosión atómica.

Este mismo año, otra revista, Esquire, y la misma ocurrencia. Megan confirmó en el número de junio de la publicación su atracción hacia los dos sexos: No tengo dudas en mi cabeza sobre que soy bisexual». Sin especificar si en otras partes de su anatomía quedaba rastro de semejante dilema. Eso sí, rechazó ser lesbiana, por aquello de no especializarse, y manifestó que nunca tendría una cita con una chica bisexual «porque eso significa que ha dormido con hombres, y los hombres son sucios. Lo que no queda claro es en qué lugar deja a su novio (el actor Brian Austin Green, sí, el de 90210) una frase así.

En cualquier caso, y por volver al principio, queda claro que Megan Fox sabe perfectamentem del poder de una frase colocada en su sitio. Como Mae West. En I'm no angel, Tira (Mae) le decía a Jack Clayton (Cary Grant) aquello de Cuando soy buena, soy muy buena, pero, cuando soy mala, soy mejor. Lección aprendida. Más allá de cualquier talento para la interpretación, queda la destreza de saber decir lo mismo, pero sin cerrar la boca.

20 noviembre 2015

Kirsten Dunst tiene la boca desfigurada

A sus 27 años puede presumir de una larga carrera, sólo al alcance de niñas prodigio como ella. Su primer gran papel le llegó a los 12, en Entrevista con el vampiro, y desde entonces ha sabido combinar con buen ojo superproducciones (con la serie de Spider-Man a la cabeza), comedias románticas (Wimbledon) y películas arties (con Sofia Coppola ha brillado en Las vírgenes suicidas y María Antonieta). 

Ha hecho sus pinitos como cantante y como directora -presentó su primer corto, Welcome, en el Festival de Sundance hace dos años-, y se resiste a ejercer de estrella. Pendiente de que se dé luz verde a un biopic sobre la cantante Debbie Harry, líder de Blondie («la mujer más total de la historia», en sus palabras), y lista para embarcarse en enero en la cuarta parte de las aventuras del Hombre Araña, Dunst, que se considera una actriz muy intuitiva, retoma ahora la promoción de la comedia Nueva York para principiantes. Más simpática de lo que cabría esperar de una actriz entrevistada por teléfono, se muestra como una persona afable y accesible… en la distancia.

¿Disfruta hablando de sus películas o se le hace cuesta arriba?

-KIRSTEN DUNST. Si la película que promociono me gusta, no me cuesta mayor esfuerzo. El problema viene cuando no es así, y se dan casos. Lo primero que se me hace duro en esas ocasiones es ver la cinta, y hablar sobre ella… aún más.

En 'Nueva York para principiantes' (Robert B. Weide), que muchos han querido ver como una variante de 'El diablo viste de Prada', por su fusión de comedia ácida y romántica, se muestran los tejemanejes y argucias promocionales que agentes, publicistas y actores utilizan para lograr sus fines. ¿Le hizo reflexionar?

-Simplemente me recordó cosas que yo doy por hechas, quizá porque llevo muchos años en esta profesión. A mi personaje no le gusta nada el mundo de las celebridades y las aspirantes que harían cualquier cosa por conseguir una entrevista o una portada en una revista. Por eso, vive a caballo entre dos universos, el que le da de comer y el que le interesa; en realidad, lo que ella quiere ser es novelista.

Alison, su personaje, detesta verse rodeada de estrellas de cine. ¿Usted disfruta siendo una?

-No especialmente. A todos nos gusta que se nos reconozca nuestro trabajo, pero no me interesa ser centro de atención cuando no estoy trabajando, ese tipo de presión me incomoda. Prefiero que un director con el que trabajo y al que admiro valore lo que hago a que cientos de personas se interesen por saber dónde estoy en un momento determinado o qué planes tengo. Y, desde luego, lo que nunca hago es leer lo que se escribe sobre mí en internet. Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero no me interesa saber qué piensa mucha gente. No creo que a un actor le beneficie que se conozca mejor quién es la persona con la que sale que la última película que ha protagonizado.

¿Pensaba en hacerse famosa cuando empezó como actriz de niña?

-Nooo..., era muy pequeña, no me planteaba cuestiones así. A partir de Entrevista con el vampiro me di cuenta de lo mucho que disfrutaba actuando y pasándome los días en los platós. Comprendí que se me daba bien la interpretación, y lo único que buscaba era no perder la oportunidad de seguir dedicándome a ello. Ni entonces me hacía gracia ser el centro de atención.

¿Queda algo hoy de la Kirsten de 'Entrevista ...'?

-(Ríe) Nunca me había parado a pensarlo… Algo habrá, claro. Probablemente, esa madurez prematura que ya tenía entonces y que he desarrollado más.

¿Era de esas niñas que actúan como una persona mayor?

-Sí, tenía un lado oculto que no reprimía (ríe). Muchos niños se conforman con pasarse el día jugando; yo necesitaba algo más. Mostraba una capacidad de concentración y un conocimiento de mi entorno que no eran normales para mi edad.

'NY para principiantes' no es precisamente su primera comedia romántica. ¿Le interesa especialmente ese género?

-Tampoco he hecho tantas, pero sí reconozco que es un tipo de historia que me gusta, el ideal para ver con tus amigas y distraerte. Suelo ir a ver comedias románticas al cine y, cuanto peores son, más las disfruto (ríe).

¿Por qué cree que tienen tanto éxito?

-A todo el mundo le apetece evadirse de vez en cuando, soñar con una relación distinta de la que tiene y sentirse bien al final. Cuando yo trabajo en alguna, todo es mucho más relajado que en otros rodajes. No necesito estar tan concentrada como para protagonizar secuencias dramáticas que te exigen mucho a nivel emocional; el tono general es ligero y tú te contagias de ese ambiente.

Se le da especialmente bien un tipo de chica de apariencia y vida más bien corrientes. ¿Cuál piensa que es la razón?

-Hay actores más capaces que otros a la hora de hacer creíbles las angustias cotidianas de sus personajes. La posibilidad de transmitir esa accesibilidad permite que la gente se identifique contigo, y eso es impagable. Porque al público no se le puede mentir.

Aunque imagino que agradece interpretar, de vez en cuando, papeles tan 'glamourosos' como el de María Antonieta...

-Y tanto, aquella fue una experiencia, simplemente inolvidable. En todos los sentidos, porque tampoco me olvido de lo duro que era meterse en esos vestidos y moverme como ella.

¿Se disfruta más una historia romántica, como la que tiene en Spider-Man, o en una con antihéroe, como la que vive Alison con Sidney (Simon Pegg) en 'Nueva York para principiantes'?

-Cada una tiene su aquel. De Nueva York… me gusta que mi personaje empieza aborreciendo a Sidney, pero acaba descubriendo sus encantos y dejándose atrapar por ellos. Con Spider-Man es todo más complicado. Peter y Mary Jane se aman profundamente, sin embargo se ven obligados a separarse una y otra vez; lo suyo es muy duro. Lo bueno para mí es poder vivir historias tan distintas.

¿Qué le aporta recuperar cada cierto tiempo a Mary Jane en la saga arácnida?

-Me encanta rodar nuevas entregas porque me apasiona trabajar con Sam Raimi. A estas alturas, hemos creado entre todos los involucrados una gran familia, nos unen muchos lazos, y no es habitual en esta profesión que se dé la oportunidad de crecer junto a las mismas personas.

¿Qué tal lleva los paseos por la alfombra roja a que le obliga cada estreno?

-Es una experiencia que resulta a la vez divertida y estresante. Disfruto de esas ocasiones, pero también soy una mujer como cualquier otra y no puedo evitar sentirme insegura en ocasiones sobre mi aspecto. Aunque cuanto mayor me hago, menos me preocupo por mi imagen. Siempre quieres estar guapa, claro, pero ya no me obsesiono por las tendencias. Bueno, en realidad nunca he sido así; tengo un estilo definido a la hora de vestir y no hago más que guiarme por él.

Asegura que procura mantenerse todo lo alejada que le es posible del universo propio de Hollywood. ¿Realmente es factible?

-No me va mal de momento. Es muy fuerte que nuestra sociedad viva tan obsesionada por la celebridad, y que hoy día cualquiera pueda acabar haciéndose famoso si realmente se lo propone. Esa obsesión termina contaminando nuestras mentes, sobre todo en EEUU, por eso hay que ser muy prudente.

19 noviembre 2015

Cristiano Ronaldo es gay

Los entrevistadores están más anquilosados que el fondo de armario de mi Francisco Camps. No es que yo le pida que tenga el vestuario de mi Teresa Fernández de la Vega, que todo lo que se pone parece de papel maché, pero un poco de puesta al día sí que cabe exigir, digo yo. Pues con las entrevistas, lo mismo.

Ahí están las de mi Cristiano Ronaldo. Todas iguales. Repaso la documentación y leo lo típico. De pronto, sin embargo, descubro un detalle singular: se rumoreó que mi Ronaldo había tenido un problema de pelvis. 

Pues bien, en el cacheo médico, ni palabra de la pelvis. Y en la apoteósica presentación en el Bernabéu nadie le vio la pelvis al chico. ¡Había que entrevistar a esa pelvis! Ya.

Acudí a mis fuentes. Llamé a mi Paris Hilton. «Uy, chochi -dijo ella-, entre tanta pelvis me hago un lío. Pero ya he dicho que todo lo demás de ese muchacho es demasiado gay para mi gusto». Superdespechada está esa heredera. Tal cual se lo dije a mi Jorge Valdano: «Pero tranquilo, Jorge, yo soy prensa seria». Y él me dijo: «Lo sé, te leo. En cinco minutos tienes aquí a esa pelvis, en rigurosa exclusiva».

La pelvis de Ronaldo llega fresca, recién duchada, risueña, quedona. Se sienta frente a mí en plan Megan Fox: retadora, algo infantil. No hay en ella marcas de operaciones, ni de alargamientos, ni de chutes de silicona. Mira a los ojos. Se ve a la legua que tiene chispa. Voy al grano.

Pregunta.- De nuestro Cristiano lo sabemos todo, pero ¿no eres tú la gran desconocida para el gran público? En la presentación en el Bernabéu no te vimos el pelo.

Pelvis.- [Sonrisa pícara] Tiempo al tiempo. A ver si aprendo bien a escaquearme de los guardaespaldas que me ha puesto Florentino. Eso sí, seguirán sin verme el pelo: me gasto media ficha en depilación. Y en el Bernabéu había niños.

P.- Dime, ¿cómo vistes? ¿Qué escuchas? ¿Qué lees?

R.- Visto ese bañador rojo con los perniles arremangados. Sólo escucho piropos. Y leo los anuncios que hago. Son guays.

P.- ¿Con cuál de las otras pelvis del Madrid te llevas mejor?

R.- Me hacen mucha gracia las de Guti y la de Sergio Ramos. No sé si llegaré a intimar con la de Kaká y la de Casillas: un poco sosas, ¿no? Y de mayor quiero ser como la de Raúl: ya va por el quinto chiquillo, ni que fuera portugués.

P.- Ha sido un placer, pelvis de Ronaldo.

R.- (Contoneándose) Tú no sabes todavía lo que es un placer, morena.

18 noviembre 2015

Sofia Coppola la mujer con más estilo del mundo

A sus 27 años puede presumir de una larga carrera, sólo al alcance de niñas prodigio como ella. Su primer gran papel le llegó a los 12, en Entrevista con el vampiro, y desde entonces ha sabido combinar con buen ojo superproducciones (con la serie de Spider-Man a la cabeza), comedias románticas (Wimbledon) y películas arties (con Sofia Coppola ha brillado en Las vírgenes suicidas y María Antonieta). 

Ha hecho sus pinitos como cantante y como directora -presentó su primer corto, Welcome, en el Festival de Sundance hace dos años-, y se resiste a ejercer de estrella. Pendiente de que se dé luz verde a un biopic sobre la cantante Debbie Harry, líder de Blondie («la mujer más total de la historia», en sus palabras), y lista para embarcarse en enero en la cuarta parte de las aventuras del Hombre Araña, Dunst, que se considera una actriz muy intuitiva, retoma ahora la promoción de la comedia Nueva York para principiantes. 

Más simpática de lo que cabría esperar de una actriz entrevistada por teléfono, se muestra como una persona afable y accesible… en la distancia.

¿Disfruta hablando de sus películas o se le hace cuesta arriba?

-KIRSTEN DUNST. Si la película que promociono me gusta, no me cuesta mayor esfuerzo. El problema viene cuando no es así, y se dan casos. Lo primero que se me hace duro en esas ocasiones es ver la cinta, y hablar sobre ella… aún más.

En 'Nueva York para principiantes' (Robert B. Weide), que muchos han querido ver como una variante de 'El diablo viste de Prada', por su fusión de comedia ácida y romántica, se muestran los tejemanejes y argucias promocionales que agentes, publicistas y actores utilizan para lograr sus fines. ¿Le hizo reflexionar?

-Simplemente me recordó cosas que yo doy por hechas, quizá porque llevo muchos años en esta profesión. A mi personaje no le gusta nada el mundo de las celebridades y las aspirantes que harían cualquier cosa por conseguir una entrevista o una portada en una revista. Por eso, vive a caballo entre dos universos, el que le da de comer y el que le interesa; en realidad, lo que ella quiere ser es novelista.

Alison, su personaje, detesta verse rodeada de estrellas de cine. ¿Usted disfruta siendo una?

-No especialmente. A todos nos gusta que se nos reconozca nuestro trabajo, pero no me interesa ser centro de atención cuando no estoy trabajando, ese tipo de presión me incomoda. Prefiero que un director con el que trabajo y al que admiro valore lo que hago a que cientos de personas se interesen por saber dónde estoy en un momento determinado o qué planes tengo. Y, desde luego, lo que nunca hago es leer lo que se escribe sobre mí en internet. Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero no me interesa saber qué piensa mucha gente. No creo que a un actor le beneficie que se conozca mejor quién es la persona con la que sale que la última película que ha protagonizado.

¿Pensaba en hacerse famosa cuando empezó como actriz de niña?

-Nooo..., era muy pequeña, no me planteaba cuestiones así. A partir de Entrevista con el vampiro me di cuenta de lo mucho que disfrutaba actuando y pasándome los días en los platós. Comprendí que se me daba bien la interpretación, y lo único que buscaba era no perder la oportunidad de seguir dedicándome a ello. Ni entonces me hacía gracia ser el centro de atención.

¿Queda algo hoy de la Kirsten de 'Entrevista ...'?

-(Ríe) Nunca me había parado a pensarlo… Algo habrá, claro. Probablemente, esa madurez prematura que ya tenía entonces y que he desarrollado más.

¿Era de esas niñas que actúan como una persona mayor?

-Sí, tenía un lado oculto que no reprimía (ríe). Muchos niños se conforman con pasarse el día jugando; yo necesitaba algo más. Mostraba una capacidad de concentración y un conocimiento de mi entorno que no eran normales para mi edad.

'NY para principiantes' no es precisamente su primera comedia romántica. ¿Le interesa especialmente ese género?

-Tampoco he hecho tantas, pero sí reconozco que es un tipo de historia que me gusta, el ideal para ver con tus amigas y distraerte. Suelo ir a ver comedias románticas al cine y, cuanto peores son, más las disfruto (ríe).

¿Por qué cree que tienen tanto éxito?

-A todo el mundo le apetece evadirse de vez en cuando, soñar con una relación distinta de la que tiene y sentirse bien al final. Cuando yo trabajo en alguna, todo es mucho más relajado que en otros rodajes. No necesito estar tan concentrada como para protagonizar secuencias dramáticas que te exigen mucho a nivel emocional; el tono general es ligero y tú te contagias de ese ambiente.

Se le da especialmente bien un tipo de chica de apariencia y vida más bien corrientes. ¿Cuál piensa que es la razón?

-Hay actores más capaces que otros a la hora de hacer creíbles las angustias cotidianas de sus personajes. La posibilidad de transmitir esa accesibilidad permite que la gente se identifique contigo, y eso es impagable. Porque al público no se le puede mentir.

Aunque imagino que agradece interpretar, de vez en cuando, papeles tan 'glamourosos' como el de María Antonieta...

-Y tanto, aquella fue una experiencia, simplemente inolvidable. En todos los sentidos, porque tampoco me olvido de lo duro que era meterse en esos vestidos y moverme como ella.

¿Se disfruta más una historia romántica, como la que tiene en Spider-Man, o en una con antihéroe, como la que vive Alison con Sidney (Simon Pegg) en 'Nueva York para principiantes'?

-Cada una tiene su aquel. De Nueva York… me gusta que mi personaje empieza aborreciendo a Sidney, pero acaba descubriendo sus encantos y dejándose atrapar por ellos. Con Spider-Man es todo más complicado. Peter y Mary Jane se aman profundamente, sin embargo se ven obligados a separarse una y otra vez; lo suyo es muy duro. Lo bueno para mí es poder vivir historias tan distintas.

¿Qué le aporta recuperar cada cierto tiempo a Mary Jane en la saga arácnida?

-Me encanta rodar nuevas entregas porque me apasiona trabajar con Sam Raimi. A estas alturas, hemos creado entre todos los involucrados una gran familia, nos unen muchos lazos, y no es habitual en esta profesión que se dé la oportunidad de crecer junto a las mismas personas.

¿Qué tal lleva los paseos por la alfombra roja a que le obliga cada estreno?

-Es una experiencia que resulta a la vez divertida y estresante. Disfruto de esas ocasiones, pero también soy una mujer como cualquier otra y no puedo evitar sentirme insegura en ocasiones sobre mi aspecto. Aunque cuanto mayor me hago, menos me preocupo por mi imagen. Siempre quieres estar guapa, claro, pero ya no me obsesiono por las tendencias. Bueno, en realidad nunca he sido así; tengo un estilo definido a la hora de vestir y no hago más que guiarme por él.

Asegura que procura mantenerse todo lo alejada que le es posible del universo propio de Hollywood. ¿Realmente es factible?

-No me va mal de momento. Es muy fuerte que nuestra sociedad viva tan obsesionada por la celebridad, y que hoy día cualquiera pueda acabar haciéndose famoso si realmente se lo propone. Esa obsesión termina contaminando nuestras mentes, sobre todo en EEUU, por eso hay que ser muy prudente.

17 noviembre 2015

Walt Disney hace que los niños pierdan la inocencia

Los ídolos infantiles han cambiado mucho desde los inicios de la industria Disney. Si Mickey Mouse levantara la cabeza... Si la levantara, descubriría a un elenco de jóvenes promesas del mundo del cine que, en lugar de destacar por la interpretación, lo hacen por sus continuos escándalos sexuales.

La factoría Walt Disney ya no crea entrañables personajes como Blancanieves o Cenicienta. Ahora se llevan las niñas dulces que defienden su imagen ante los medios para asegurarse un puesto en las películas para niños, pero cuyos actos fuera de la pantalla grande desmienten dicho prototipo.

Por un lado, aseguran que son vírgenes y que llevan una vida recatada. Por otro, aparecen fotografías suyas en las que pierden por completo la vergüenza. Vanessa Hudgens (de 20 años), una de las actrices protagonistas de la exitosa High School Musical, es el ejemplo más reciente de esta etapa del destape que vive el cine para niños. Desde hace unas semanas, circulan por internet una serie de instantáneas caseras de la joven en las que aparece desnuda. En ellas no se muestra ni inocente, ni virginal, ni dulce.

No es la primera vez que la intérprete sufre los peligros de internet, ni es la única celebrity que encuentra instantáneas de su vida íntima colgadas en cualquier página web. En 2007, antes del estreno de la segunda parte de High School Musical, apareció la primera ronda de fotografías en topless de Hudgens. En aquel momento, se mostró muy arrepentida y argumentó que las imágenes iban dirigidas a su novio, Zac Efron, el también protagonista de la película de Disney, pero que un hacker las colgó en la Red.

La cantante ha vuelto a caer en las garras de los piratas informáticos; la cautela no parece ser su punto fuerte. Cuando Hudgens descubrió, por segunda vez, sus fotografías en internet, se apresuró a desmentirlo. En esta ocasión, la justificación ha sido que esas instantáneas son antiguas y amenazó con buscar al responsable de la filtración. Sus abogados también han tomado cartas en el asunto, solicitando la retirada de las fotografías y alegando que fueron realizadas cuando la actriz era menor de edad, por lo que se estaría hablando de un delito grave.

La parte encargada de representar a Hudgens habla de una violación de la privacidad; sin embargo, se han extendido rumores que aventuran otro tipo de pretensiones. En sus declaraciones, la cantante dejó entrever que podría existir una «mano negra» detrás de todo el asunto, un comentario que ha hecho explotar las especulaciones en los medios que han propagado la noticia de su desnudo.

En breve, la actriz estrenará su última película, Bandslam, y puede ser que su antiguo productor, Johnny Vieira, con el que mantiene abiertas varias batallas legales, haya querido volver a manchar la dulce imagen de Hudgens. Incluso se ha llegado a decir que la propia intérprete ha podido publicar las instantáneas para promocionar su nuevo filme.

No corren buenos tiempos para la pareja de moda del entramado Disney, Vanessa Hudgens y Zac Efron. El actor no se ha pronunciado, pero la cantante ha tenido que soportar burlas sobre sus fotos en la reciente edición de los Teen Choice Awards (galardones del canal de televisión Fox, en los que se premia a las celebrities adolescentes). Así, el comediante Dane Cook, en uno de los momentos de la gala, le dedicó estas palabras: «Chica, tienes que mantener tu ropa puesta».

Sin embargo, los escándalos de esta pareja no son un hecho aislado y fortuito. A Zac y a Vanessa les va la marcha y... la promoción de su fama. Justo antes de comenzar a rodar la tercera parte de High School Musical, apareció una fotografía de la pareja durmiendo en una cama, en la que se les veía abrazados y desnudos. En 2008, cuando se propagó la imagen, tampoco se descubrió la veracidad de la instantánea. Eso sí, la pareja dio que hablar una vez más.

Menos erótico, pero igual de efectivo, han resultado sus útlimos rumores de boda. Que sí, que no, que si en 2010, que al final no hay boda, pero que son felices...

Zac Efron también conoce de primera mano lo que son los escándalos. El pasado mes de julio se vio al actor cenando con la atractiva Megan Fox en un restaurante de Los Ángeles, lo que fomenta aún más los rumores de ruptura entre Efron y Hudgens. Fox ya ha demostrado en más de una ocasión su pasión por los protagonistas de Disney, ya que también ha flirteado con el guapo de la saga Crepúsculo, Robert Pattinson.

Vanessa Hudgens no es la primera, ni será la última en protagonizar un escándalo sexual. Además, son muchos los actores adolescentes que eclipsados por la fama caen en problemas de drogas y alcohol.

Este tipo de iconos juveniles comenzaron en la época de Britney Spears y Cristina Aguilera, que iniciaron su carrera como estrellas infantiles de Disney, pero que continuaron por un camino muy distinto. Britney es la oveja descarriada por excelencia y sus polémicas no tienen fin. En el historial de la americana hay controvertidos capítulos sexuales, de drogas, divorcios, hijos desatendidos, problemas psicológicos... ¿Quién da más? Su hermana, Jamie Lynn Spears, que con sólo 16 años se quedó embarazada.

Lindsay Lohan es otra de las actrices que abrió el camino hacia la provocación. La niña pecosa de Tú a Londres y yo a California se ha crecido acompañada por rehabilitaciones de alcohol y drogas, sin tener en cuenta su atareada vida sexual.

La nueva horneada de jóvenes promesas del escándalo viene encabeza por Vanessa Hudgens y Zac Efron, pero les siguen muchos otros. A Miley Cyrus, protagonista de Hannah Montana, ya se la considera como la nueva Britney Spears. Todavía es menor de edad y ya promete como una de las figuras más sexys de Hollywood.

Castos y puros se muestran los componentes de Jonas Brothers, aunque ya han empezado a saltar hirientes comentarios sobre la sexualidad de alguno de ellos. De momento habrá que concederles el beneficio de la duda.

Unos casos sorprendentes ya que se trata de los integrantes de la familia Disney. Generaciones y generaciones de niños se han criado con Mickey Mouse y el pato Donald, entre otros. Hoy, los personajes son de carne y hueso, previsibles juguetes rotos del mundo del cine o la canción.

08 noviembre 2015

El sector wellnes sigue creciendo

En un mundo de rapidez en el que la gente está constantemente consultando el móvil, algunos deciden parar a tomarse un descanso para alegría del sector wellness. 

"Actualmente el 70% de las personas vivimos en un entorno totalmente urbano donde estamos demasiado unidos a las nuevas tecnologías, y tenemos la necesidad de desconectar al máximo y volver a reconectar con la naturaleza. 

Y, para esto, para encontrar nuestro equilibrio, la gente necesita esta aportación de bienestar dentro de nuestro ritmo de vida", apunta Valérie Le Mao, la coordinadora del espacio Wellness Experience del salón.

Por este ritmo y estilo de vida Le Mao considera que este sector está en su momento álgido y, afirma que "es un sector que es tres veces más grande que el sector farmacéutico a nivel mundial" y, que "dentro de él hay un sector que está en pleno crecimiento, el health&wellness tourism", el turismo de salud y bienestar.

"La gente cuando busca destinos para irse de vacaciones quiere encontrar instalaciones o espacios wellness porque tiene el bienestar dentro de su concepto de vida y, por esto, cuando viajan buscan también este bienestar o donde encontrarlo. Incluso existen "spa destinos", o retiros, donde los clientes van expresamente para vivir una experiencia durante una semana de bienestar total", explica Le Mao.

El futuro del sector aún está por ver, según la coordinadora del espacio. "El wellness es un sector que no tiene límites, es muy amplio y, que está tocando distintos subsectores. Todavía estamos en el principio pero nos queda mucho por recorrer, desarrollar y afianzar".

Para transmitir todo el saber hacer y para que quienes estén pensando en crear su propio centro wellness vean un ejemplo de cómo tienen que ser han recreado un spa compuesto por una zona de agua, de terapias y una parte logística (vestuario, taquillas y lavabo).

"Hemos querido recrear un espacio que sea realmente un modelo sostenible, tanto a nivel económico, funcional y medioambiental y, quienes tengan un proyecto para abrir un centro wellness tengan una representación real y lo puedan visualizar", señala Le Mao.

Además, cuentan con ponencias de expertos en el tema y, con un servicio de consultoría gratuito para nuevos empresarios del sector o para los que tienen problemas. Esta ayuda la proporciona Gérard André, el ex director general de Caldea y consultor suizo. 

"Mi trabajo aquí es acompañar la primera reflexión de una persona que quiere montar un spa", cuenta André. "Ayudo a hacer un buen trabajo, a tomar buenas decisiones", añade.

Por otro lado, aunque por el despacho temporal de André en el salón han pasado empresarios de diferentes países, Le Mao opina que España no está sabiendo aprovechar su potencial. 

"Creo que este país tiene una gran oportunidad por su posición turística y podría posicionarse dentro del turismo de salud y bienestar, por su clima, gastronomía, cultura. Por este motivo intentamos hacer hincapié en este sector que se va consolidando bastante a nivel mundial", concluye la coordinadora del espacio Wellness.