27 julio 2014

Gemma Mengual se va de fiesta a lo loco

El 15 de mayo es, definitivamente, el día D para la apertura de Mercat Princesa, el primer multiespacio gastronómico en Barcelona que ya hemos visto esta semana en una preinauguración con casco incluido y dedicada a la pasarela de novias. 

La prueba se superó con éxito y Justo Almendros, su ideólogo y propietario, atendió junto a Carmen Clara Morales y Sara Guerrero, directas colaboradoras, y algunos de los 16 valientes que abren córner: Ly Leap, Alejandro Alboui, Fede Grosse, Estela Duarri, Álex Palet, Saulo Meireles. Estuvieron Gemma Mengual y Enric Martín (vinculados a Meireles), Bopha Ly (esposa de Ly Leap) y las gemelas Sancho, Mercedes y Teresa, viuda de Paco Flaqué, uno de los mayores impulsores de la moda en España.

Por Israel andan unos cuantos de los 39 hermanos Vivanco de los 41 que habían sido. Uno de ellos tuvo una historia, me parece que de amor o similar, con Ana García Obregón, que hay que tener memoria para lo que no pone en Wikipedia. 

Hemos tenido a cuatro de ellos cenando en Segons Mercat, el restaurante de Edu Roca, anfitrión que proviene, entre otras, de las cocinas de Neichel, el primer restaurante de Barcelona que nos hizo flipar con los fogones, y de Vía Veneto, otra gastroflipada. Roca, que acumula recursos, exhibió buen producto (ojo, sus patatas bravas clasificadas en las guías gourmet) y además de Judea, Aarón, Josua y Josué (no me he ido a oráculo alguno, que todos los Vivancos llevan nombre bíblico) estaban el diseñador de trajes de novia José María Peiró con Eli Cor, Manel Cardona, Mireia Viñals, Paco Camarasa, Rosa Maria Gimeno y Carlos Graell. El 15 estrenan los de la rumba en el Tívoli. Un detalle: los 41 hermanos son hijos del mismo padre. Madres hay varias.

Más artistas buscan paredes alternativas a las de las galerías de arte para mostrar su obra. Leonard Beard, por ejemplo, pintor y popular ilustrador, ha optado por las de la peluquería de Philippe Venoux, un lugar en el que es fácil cruzarse con Oscar Tusquets, Isak Andic, Marta Vilallonga, esposa de Ricardo Bofill, o Nina Bernat, copropietaria de Casa Batlló. En un restaurante, el Cinq Plats de Alberto Savalls, tiene su exposición de bodegones Natalia Eyre que eligió los cuadros más adecuados al espacio y tuvo magnífica convocatoria: su hermano Queco y su prima Pilar Eyre, Nuria Amat, Marisol Suárez, Isabel Calvo, Nana de Sarriera. 

También Isabel López, emocionada por el mail de agradecimiento de los hermanos Roca por la parte que le toca al ser la interiorista del restaurante de Girona recién elegido el mejor del mundo. Otro fogón flipante. Largo recorrido el de López, que ya dejó sello profesional en el Hotel Omm y que ha llevado el cargo de vicepresidenta del FAD durante los últimos años y hasta hace tres días tan sólo.

Aniversario con 15 velas en el Hard Rock Café de Barcelona que, con una fiesta en la que había hasta castellers, dejaron constancia de que siguen con sus hamburgers y happy salsas. La fiesta dejó huella a invitados y paseantes de la plaza Catalunya. Dos políticos asistieron: Joana Ortega y Felip Puig. No sé si les va lo de la hamburguesa con salsas de rock duro.

26 julio 2014

Perla la perrita de Pilar Pasamontes es vegetariana

La fiesta varía poco a no ser porque se tenga mejor o peor día. Quienes montaron la de Díme el jueves por la noche la clavaron y derechita porque fue un éxito de invitados, incluidos los que se cuelan en cada party. Fue más que eso, porque entre los puntos principales de patrulleo urbanfashion de Barcelona, la cocina de Martín Vázquez merece capítulo a parte. 

Pasó sopa de tomate, mollejas crujientes, patatas rellenas, tartar de atún con fresa… Hasta Perla, la perrita de Pilar Pasamontes, cenó y bien. Estupenda la anfitriona, Svetlana Zolotarev, que "viajaba" sobre unos tacones envidiables y un vestido de paîllet blanco (del bueno, no de chinilandia). De paîllet blanco también iba Marita Guerin, perfecta con boina y bufanda salpicadas de brillos. 

Risas con tres chicas con más recorrido de pierna que el Camino del Apóstol: Nadine Giering-Jans y Anaís Rodríguez, modelos, y Gloria Martínez, estudiante de periodismo. Ya le conté que esto es un oficio al que hay que ponerle el alma, y que si cree que va a poder pagarse cenas tan estupendas como la de anoche mientras pasa el Vía Crucis del becariado, va errada. 

Compartimos el finísimo sentido del humor de la Ros, Mireia, la simpatía de Montse Camps, Lourdes Rodríguez y Esther Arias, que sin conocernos nos han quedado de cine en la foto, beso a Pedro Marín y cómo me gustan este chico, su voz y su canción pegadiza: "Aire, soy como el aire… Me refugio en tu bolsillo te persigo bajo tu ropa… la, la, la". Rosa Clará pasó como eso, un aire. 

"Tengo una cena", dijo. Cierto, la de aniversario de Riky Mora. Un dj que todo lo anima se mantuvo impertérrito frente a los platos, Gerard Estadella. Conclusión, la cocina de Díme mantiene su calidad incluso si la cosa va de catering. Hasta queso pecorino sardo había.

Algo que tiene trabajar dando vueltas todo el rato y cada día es que te cruzas inesperadamente, por ejemplo, con el director del festival de música de Cap Roig en Casa Varela, lo cual es una añadido simpático a mi cita con José Manuel Varela y Pili Camarero. 

"Hasta a mi chica me la busqué con apellido adecuado", me contaba mi anfitrión, que agarró bandejas antes que moscas al vuelo, frente a una cecina de León, un pecorino trufado (otra vez el queso) y rodeados de fotos de famosos. Y cuando le pregunté si el príncipe Felipe, ahí en una de las fotos, sabe comer, me dijo sin pensarlo un segundo: "No tengas ninguna duda, sabe comer y le gusta". 

Me lo creo, que llevar corona no es sinónimo de buen paladar. También coincidí con Varela en la inauguración de Mercat Princesa en El Born. Por allí andaba con Abidal, Gemma Mengual, Elisenda Roca, Hermann Bonnín, Sabine Dufrenoy, Elsa Anka, Pilar Eyre, Núria Ribó, Teresa Ribera, Albert Om… 

La inauguración duró 15 horas. ¡Récord! Sara Guerrero, que dirige el local, estuvo ahí las 15, con garbo y con tacones. Sin tacones pero con el garbo que les caracteriza al pisar, presentaron los hermanos Muga su tinto de la añada 2009. Eligieron de apoyo a un chef grandioso, a Jean Luc Figueras, que lo maridó con un guiso mar y montaña. La langosta sigue al pollo, y un Muga siempre va con palabras mayores.  

18 julio 2014

La periodista que cambió a Pepe Sancho

Desde que me casé con Reyes, mi vida se convierte en un tornasol que no tiene nada que ver con lo que había sido antes». Estas palabras del propio Pepe Sancho sirven para ilustrar lo que supuso la irrupción de la periodista Reyes Monforte, 28 años más joven, en su corazón. 

Desde que se conociera en 2003, la pareja ha vivido una década de amor sereno hasta que el actor valenciano falleciera el pasado domingo, a los 68 años, a consecuencia de un cáncer.

Ni Alejandro, el hijo que Sancho tuvo con su anterior esposa, María Jiménez, ni su hermano Lluís sabían de la gravedad del estado de salud del intérprete. «El hermetismo fue total... 

No pude decirle adiós», se quejaba su hermano. Ellos pertenecían a la anterior vida de Sancho. «Pepe no habló con nadie de su enfermedad. No lo entendemos. Le hubiéramos ayudado en lo que pudiéramos... Pero él sólo quería a Reyes cerca, parecía que le tuviera secuestrado», comentan fuentes cercanas a la familia.

Efectivamente, durante los últimos meses, la bella periodista se convirtió en la sombra de Sancho. «Después de los ensayos ahí estaba Reyes para recogerlo en coche. 

Si tenía que ir a los chequeos, le llevaba ella. Siempre que no estaba en escena, estaba con ella», explica una fuente implicada en La amante inglesa, la función que el valenciano tuvo que abandonar a sólo dos días de su estreno hace poco más de un mes.

A pesar de la propia fama que Monforte ha cosechado en su carrera gracias a best sellers como Un Burka por amor o La infiel (de ambos libros Antena 3 compró sus derechos para miniseries), en los últimos meses se había convertido prácticamente en la secretaria del actor. 

«Cuando hacíamos algo con Pepe, luego llamaba ella para pedirnos los PDFs y colgarlos en su web. Ella se la llevaba». ¿Qué autora que vende 250.000 ejemplares de un libro se ocupa de esos detalles de su pareja?

Sancho no tenía agente. Él mismo llevaba su carrera y la periodista se entregó a su causa cuando a éste le faltaron las fuerzas, igual que lo hizo con las memorias que el ganador del Goya por Carne trémula escribió en 2006, Bambalinas de cartón. 

«La disciplina de Reyes me ha ayudado mucho», decía él. En ellas, por cierto, Sancho no le dedicaba ni una línea a María Jiménez, la mujer con la que se casó tres veces. Esa fue su otra vida. La vida de canalla y mujeriego, aquella en la que gastaba un carácter volcánico e irascible que Reyes logró atemperar en parte porque, como buen valenciano (y él lo llevaba a gala), Sancho seguía siendo de traca. 

Con Monforte dijo adiós a sus correrías nocturnas y a su afición a las faldas. Aún se tomaba un par de gin-tonics a media tarde en la cafetería Santorini, cerca de su casa madrileña, mientras se alegraba la vista con las modelos que pasaban a una agencia cercana, pero ya no era la sombra del don juan de antaño.

BODA SIN SU HIJO

Aquello se terminó en 2006, cuando se casó con la rubia periodista en un hotel de lujo en Bétera. Sólo acudieron 65 invitados, entre los que figuraban Ana Duato (quien fue su madrina y que ahora se está encargando de su funeral en Madrid en la iglesia de San Lorenzo), Imanol Arias, Luis del Olmo, el político Esteban González Pons o su primo Antonio Asunción, ex ministro de Interior socialista. Alejandro (31), el hijo del actor, quedó fuera del enlace.

Quizás por eso, a pesar de que le despidió cariñosamente en su incineración, prefiere no decir nada de su famoso progenitor. «Si no he hablado de mi padre cuando estaba vivo, ahora mismo no lo veo adecuado y creo que, tal vez, si llamas a la viuda te puede ayudar más», cuenta a LOC con un destello de resentimiento. Llevaba seis años sin hablar con el actor.

Aún así, durante su incineración Alejandro le rindió homenaje y depositó en el féretro una carta y una fotografía de su hermana Rocío y de él cuando eran pequeños. 

Rocío era la hija que María Jiménez tuvo antes de conocer al actor y que Sancho reconoció como suya cuando contaba dos años. Desgraciadamente, falleció a los 16 años en un accidente de tráfico. «Ésa y la muerte de mi padre, a quien estuve muy unido, han sido las que más he sentido en mi vida», diría el actor.

No fue la única paternidad que Sancho reconoció. También está Javier (40), fruto de su affaire con la ex azafata del Un, dos, tres Pilar Pérez. En 1995, Sancho declaró que había tenido un hijo con la modelo.

Según él, le conoció cuando tenía ya tenía un año y quiso encargarse del pequeño sin siquiera hacerse las pruebas de ADN. Sin embargo, la madre, temerosa de perder a su hijo, le denunció y un juez anuló la paternidad del actor en 1980. Ahora, Javier podría abandonar su anonimato y reclamar parte de la herencia.

Deshecha por la pérdida de su amor, Monforte prefiere no entrar en consideraciones sobre el tema. «Estoy que no me tengo, no te voy a poder decir nada. Prefiero dejarlo aquí», explica amablemente. 

Sin embargo, la periodista tendrá que hacer frente al reclamo del tercio de la legítima por parte de Alejandro (y, si se decidiera, quizás por parte de Javier). Los conocidos de Sancho aseguran que el actor lo tenía todo bien atado, sin embargo también auguran problemas. 

«No tanto porque los busque el propio Alejandro, sino porque su madre lo va a espolear».

Sancho fue un hombre que llevó con fortuna su carrera. Baste para reflejarlo esta anécdota. Hace años, un productor le citó a las seis de la tarde y le tuvo media hora esperando en el antedespacho. 

A las seis y media, el actor decidió que, por cada cinco minutos más que le tuviera esperando, le pediría 100.000 pesetas más por la película. El productor le hizo pasar a las siete menos diez y, cuando ya habían firmado el contrato, le dijo: «Si no me hubieses tenido más de tres cuartos de hora esperando, te habría salido 400.000 pesetas más barato».

GRAN TRABAJADOR

Gracias a su talento y esa portentosa voz «que trepaba hasta lo más alto de los escalones del teatro romano de Mérida», según José Tamayo, Sancho mantuvo un gran ritmo de trabajo hasta el final. 

En la televisión tuvo papeles importantes en las series Imperium, Crematorio, Cuéntame y en la propia miniserie escrita por su mujer, Un burka por amor. 

Él mismo negociaba sus cachés y, según fuentes del sector, no bajaba de los 40.000 euros por episodio. También en escena logró contratos con los Teatros de la Comunidad Valenciana. Por lo que el actor logró bastante dinero, cuando otros de su generación afrontan la jubilación o el declive.

Para los temas de creación artística, Sancho era apoderado de Prosopon S. L., que creó en 1995 cuando aún estaba casado con María Jiménez. 

Desde 2010, Reyes Monforte es quien aparece como administradora única de esta entidad. También está el espléndido piso que la pareja compró al poco de casarse en Plaza de España y sobre el que pesa una hipoteca de 253.000 euros.

Pero más allá del patrimonio que deje Sancho, a Reyes le quedará una espina: no haber tenido un hijo con el actor. La propia madre de Sancho, que falleció hace un año, le había pedido al intérprete otro nieto y él estaba ilusionado con dárselo.

«Quiero tener un hijo con Reyes», contaba alegre. Sin embargo, es una cosa más que se queda en el tintero de un grande que se fue dejándose muchos papeles y noches de estreno con los que demostrar su genio.


MALOS TRATOS E INFIDELIDADES

TRES BODAS Y DOS DIVORCIOS. Desde que se diese a descubrir como El estudiante de Curro Jiménez, Pepe Sancho siempre fue un seductor. Entre sus conquistas figuraban la periodista Isabel Tenaille o la azafata del Un, dos, tres... 

Pilar Pérez, pero fue María Jiménez la mujer con la que se casó hasta en tres ocasiones (una de ellas en un exótico hotel en Nepal) y de la que se separó dos veces, quien ha ocupado un papel principal en la biografía del actor hasta la llegada de Reyes Monforte. En total, fueron 22 años de tempestuosa relación hasta que se divorciaron en 2002.

En los últimos tiempos, María Jiménez se refería a Pepe Sancho como «su difunto» y el actor prefería no mentar (ni que le mentasen) a su ex. Así de mal terminó la historia de amor de 22 años entre la aguerrida folclórica y el volcánico actor. 

Muchos especularon con que ella acudiría ayer a Sálvame Deluxe a hacer caja contando las miserias de esa tormentosa vida en común. Sin embargo, fue Kiko Hernández quien ocupó el protagonismo del programa. Según cuentan, María no quiere mover ficha todavía para no perjudicar a su hijo. 

Aunque, en un primer momento, no dudó en disparar diciendo que Alejandro se había enterado por televisión de la muerte de su padre.

Las broncas entre la cantante y el actor se convirtieron en un sucio clásico de los programas del corazón durante su divorcio en 2002. Él siempre abjuraría de aquella etapa sumido en la «telebasura». 

María le acusó de haberle sido infiel en numerosas ocasiones e incluso de haberla maltratado, una grave acusación que les llevó a los juzgados a raíz de la publicación de la biografía de Jiménez, Calla canalla. «He llegado a la conclusión de que la única explicación es que Pepe sea un psicópata», contaba en estas memorias, que vendieron más de 22.000 ejemplares. 

«Es un asesino cobarde que no tuvo huevos para matarme de una vez e intenta hacerlo, poco a poco, volviéndome loca para que sea yo la que me quite de en medio».

El actor contraatacó diciendo que fue ella quien llegó a herirle en una ocasión e interpuso una demanda por vulneración de su derecho al honor aunque, finalmente, la cantante fue absuelta.

En esta batalla judicial sin cuartel involucraron a su hijo, Alejandro, haciendo que los jueces le llamaran a declarar como testigo. Él tomó partido por su madre, apoyándola y dando la espalda a Sancho. Desde entonces, se rompió la relación entre ambos. Ésa fue la otra vida del actor antes de que Reyes Monforte le serenase.

15 julio 2014

Muere Lorin Maazel

La aldea de Castleton, a unos 110 kilómetros al suroeste de la capital de Estados Unidos, Washington, fue probablemente el escenario favorito de uno de los directores de orquesta más famosos e influyentes del siglo XX, Lorin Maazel. 

Allí, en un área que también simboliza la frontera entre el Norte y el Sur de EEUU, falleció ayer Maazel, a los 84 años, de los que pasó 75 como director de orquesta.

El viejo enfant terrible de la música clásica escogió para irse un paisaje que podría encajar en la costa de Asturias o Cantabria, con colinas, prados y bosques, y que marca la transición entre la llanura de la costa Este de EEUU y el Valle de Shenadoah, en la Cordiellera de los Apalaches.

Allí está su granja de 250 hectáreas, en la que acogía todos los años el Festival Castleton, que cuenta, entre sus diferentes locales, con una enorme tienda al aire libre y un antiguo gallinero reconvertido en teatro dotado, sorprendentemente, de una acústica extraordinaria.

El músico fue genio y figura hasta el final. Según declaró la portavoz de la familia, Jenny Lawhorn, al diario The New York Times, Maazel había estado ensayando hasta hacía poco, preparando el festival de este año, que había comenzado el 22 de junio y concluye el domingo que viene.

Una inesperada neumonía, provocada por el agotamiento de una agenda de viajes que pasaba constantemente por Europa y Asia, le obligó a cancelar su programa de actividades, que incluía dirigir el día 28 Madama Butterfly, y acabó causándole la muerte. Ahora, el festival continuará sin él.

Maazel era muchas cosas. Un niño prodigio que aprendió a tocar el violín a los 5 años y dirigió su primera orquesta a los 9. Un matemático. Un filósofo. Un políglota, capaz de expresarse con fluidez en español, inglés, portugués, francés, italiano y alemán. 

Un músico idiosincrático, dotado de una memoria y una capacidad de ejecución tan precisa que normalmente dirigía orquestas sin partitura. 

Un hombre controvertido, que para The New York Times, "era un ejemplo de contradicciones que provocaba intensos sentimientos –favorables o no– entre los músicos, los administradores, los críticos y las audiencias".

Nacido en Francia, pero hijo de estadounidenses, Maazel tuvo una carrera marcada por los éxitos espectaculares pero también por algunos fracasos no menos sonados, como el de su ópera 1984, basada en la novela homónima de George Orwell, que fue destrozada por la crítica.

Más famoso fue su enfrentamiento con el Gobierno de Austria, por lo que él consideró una interferencia política en su trabajo como director artístico de la Ópera de Viena y, las autoridades, un descarado intento por parte de Maazel de usar la institución en beneficio de su carrera profesional. 

En los últimos años, sin embargo, "se amansó", en palabras de la crítica de música de The Washington Post, Anne Midgette.


Hubo un grupo de personas con los que, sin embargo, nunca se enfrentó, sino todo lo contrario: los jóvenes. Gran parte del Festival de Castleton giraba en torno a juntar orquestas jóvenes con músicos consolidados. 

Y en su última aparición en el evento, el 28 de junio, Maazel resumió su filosofía cuando dijo que "trabajar con los jóvenes es más que una obligación: es un placer".

12 mayo 2014

Codigo descuento AMAZON BUYVIP

Más al norte, en Seattle, con código de descuento de Amazon BuyVip y Microsoft han boicoteado iniciativas para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo por temor a que sus empleados de orientación homosexual hicieran las maletas y se trasladaran a California o a otros centros tecnológicos más amigables hacia los gays.




Un sitio de ligues on line ha hundido la carrera de uno de los lideres más importantes e influyentes de internet: Brendan Eich, el consejero delegado de la Fundación Mozilla, que produce el navegador Firefox, el tercero más importante de la Red, tras Chrome (de Google) y Explorer (de Microsoft).

La razón de la controversia son los 1.000 dólares (730 euros) que Eich donó en 2008 a una iniciativa para prohibir el matrimonio entre personas del mismo sexo en California. Como consecuencia, Eich, el padre de los navegadores, ha tenido que hacer las maletas y dejar Mozilla.

Todo empezó el viernes de la semana pasada, cuando todas las personas que accedían al sitio de contactos OkCupid a través de Firefox recibían el siguiente mensaje: "Hola, qué tal, usuario de Mozilla Firefox. Perdona esta interrupción en tu experiencia en OkCupid. 

El nuevo consejero delegado de Mozilla, Brendan Eich, se opone a la igualdad de derechos para las parejas homosexuales, así que preferiríamos que nuestros usuarios no emplearan software de Mozilla para acceder a OkCupid". OkCupid tiene alrededor de un millón de usuarios únicos diarios, de los que cerca del 80% están en Estados Unidos, según la empresa de medición de audiencias on line Quantcax. 

De ellos, el 12% proceden de Firefox. Con su mensaje, OkCupid apuntilló la carrera de Eich, que es el creador del lenguaje de computación JavaScript, que es la base de todos los navegadores de internet.

Mozilla es una entidad sin ánimo de lucro que produce el Firefox, un navegador que cuenta con entre el 12% y el 22% del mercado mundial, aunque en algunos países, como Alemania o Indonesia, tiene una cuota del 43% y el 55%, respectivamente. 

Eich es un veterano de la entidad, en la que está desde que ésta nació en 1998. Pero su nombramiento como consejero delegado, el 24 de marzo, provocó un terremoto simbolizado por la dimisión inmediata de nada menos que cinco miembros del consejo de administración de Mozilla.

A continuación, la batalla se trasladó, previsiblemente, a Twitter. El propio Eich empeoró las cosas, con una entrevista al diario británico The Guardian en la que dijo que las uniones gays "no son consideradas un derecho humano todavía. Tal vez lo acaben siendo, pero eso es en el futuro".

10 mayo 2014

George Clooney en Tarrasa

George Clooney se va poniendo el abrigo mientras cierra tras de sí la puerta de su casa, a esas horas ya vacía. Terrassa, aún tercera capital del Modernismo no es Montecarlo pero uno espera que el alcalde salga de un lugar con vistas; no es así, es éste un barrio de la clase media obrera apenas pasadas las 8h. Sonríe y saluda como hace el resto de las cosas, sin énfasis gestuales, con cierto distanciamiento aparente algo monocorde. 

Es realmente friolero y no es extraño con el frío que está haciendo para los socialistas todavía a estas alturas de la película. Lo de George es una broma ya bastante extendida alusiva a la fotografía de campaña de Squire que, según los expertos del encuadre, lo sitúa entre el actor y Obama, pero él, así, con actitud de fajador, aclara: «No, no soy George Clooney, y sí, estoy en la tormenta perfecta».

Efectivamente, Pere Navarro, el secretario general del PSC, lleva un cuarto de hora en su cargo, y todavía estaba intentando aclimatarse y quitarse los lastres del tripartito cuando Mas, en medio de una crisis brutal, adelantó las elecciones y soltó el señuelo de la independencia obligando a todo el mundo a resituarse y a responder permanentemente a hipótesis tan hipótesis como: ¿si se llega a la independencia, el PSC se escindirá del PSOE? 

Su mujer, Àngels, que le ha acompañado en todos los charcos, me dirá más tarde: «Es que todo esto es muy gordo. Llevaba muy poco tiempo; al principio, a mí, la situación me sobrepasaba, pero uno ha de hacer lo que piensa». Y él reconocerá que hay amigos que aún le preguntan «Pere, dónde te has metido» y él les responde, «no es ningún lío, los socialistas ya luchamos contra la dictadura por Cataluña». Sin dramatismos.

Muy educado, va preparando su primera intervención en la furgoneta de campaña -apenas unos guiones-, y consulta con Manel, su jefe de prensa, cuánto tiempo tiene y, como defiende que él sólo cumple órdenes -no es cierto-, cuenta de repente el chiste de Moisés en su huida de Egipto. 

De cómo su general, al llegar al Mar Rojo, le aconsejó que se diera la vuelta y luchara contra los soldados del faraón y muriera así con gloria; de cómo su sacerdote le recomendó que se encomendase a Dios; y de cómo, dado que esas soluciones no acabaron de convencerle, apeló a su jefe de prensa, quien le sugirió que diese dos golpes en el suelo con el bastón para que se abriesen las aguas. «¿Funcionará?», preguntó Moisés; «Ni idea», le respondió el periodista, «pero si sale bien, te garantizo dos páginas en la Biblia». ¡Je! «Yo estoy dando bastonazos todos los días», reivindica.

Se me ocurre que, en esta ocasión el jefe de prensa de Moisés debe haber fichado por el president Mas. «Se cree que es Companys»; «un fracasado que se cree el mesías», dirá después de quien no había dado señales de vida política cuando él, a los 17 ya se apuntaba al socialismo de 1977.

Le interrumpe una llamada con la huelga de los funcionarios de limpieza. «Jordi, tienes que quedarte en Terrassa, estamos en emergencia, reunión a mediodía, la gente no puede estar entre la mierda, o por lo menos tiene que saber que no va a poder dejar la basura», ordena, «los trabajadores estaban contra la huelga y no les han dejado votar en asamblea. Protestan por la retirada de la paga de Navidad que el Gobierno me impide pagarles. Es de locura». Llegamos a un foro organizado por El Periódico de Catalunya (9 horas) en el Hotel Juan Carlos I. ¡Al fin, jardines tropicales!

Pero la calidez de la estampa es un espejismo. A lo largo del día, Navarro concederá una entrevista a La Sexta, otra a TV Terrassa, al Diari de Terrassa y al Diari del Vallès, porque toca atender a los medios locales, y se demostrará que los periodistas somos poco originales. Preguntas similares, respuestas idénticas.

Sin embargo, el anfitrión, Enric Hernández, le pregunta si va a hacer huelga y él responde que sí, y le repregunta si la hizo con Zapatero y, aunque está pillado, sin inmutarse, le dice, sincero, que no lo recuerda. «Cuando la primera reforma laboral», le aprietan, y tira de oficio: «Las circunstancias eran distintas». Ni un ápice de acritud entonces, más tarde le llamará uno de sus asesores para recomendarle ginseng para la memoria. «¡Es verdad!, ¡si yo nunca hago huelga porque soy alcalde y luego dono el sueldo!», se lamenta, «te pasas todo el día intentando explicar... y luego cometes un fallo en...»

08 mayo 2014

Yair Lapid el presentador más famoso

Yair Lapid, el presentador más famoso de la televisión israelí y fantasía de muchas mujeres, grita eufórico. Su padre Tommy Lapid, superviviente del Holocausto y periodista, acaba de lograr 15 escaños con su partido centrista y antiultraortodoxo Shinui (Cambio). «Estábamos todos contentos pero mi padre se quedó sentado en el sofá con semblante serio. Le pregunté por qué. Me dijo que sentía el peso de la responsabilidad. No le entendí. Pensé que era bueno alegrarse un poco. Pero esta noche le entiendo», relata el nuevo hombre fuerte de Israel.

Una década después, Lapid, de 49 años, ocupa el mismo sofá. El carismático presentador debe traducir el espectacular entusiasmo popular en trascendentales decisiones. De tener que elegir la mejor corbata para su mediático programa, o la palabra más lucida que cierre la columna-estrella del Yediot Ajaronot, a escoger cartera ministerial o los socios de Gobierno. De actuar en películas a asistir en la sede del Mosad a una reunión secreta sobre un ataque contra las centrales nucleares iraníes. «Aprende rápido y sabe delegar en los profesionales».

Su acomodado barrio del norte de Tel Aviv se convirtió ayer en el centro de la atención local e internacional. El comunicador más famoso es el vehículo de la esperanza de la mayoría laica, cansada de los privilegios de los ultraortodoxos, y la clase media, ahogada por los impuestos y el precio de la vivienda.

Su esposa Lihi y sus tres hijos, entre ellos la autista Yael, están acostumbrados a las cámaras, pero no a los guardaespaldas que pronto llamarán a la puerta para convertirse en su sombra. En la cima de la euforia, añora a su guía. «He dicho a Yair que si hay paraíso, Tommy estará revolviéndose de alegría. Dijeron que Yair era un chico bien que todo lo que hizo en su vida fue salir en la tele y escribir artículos pero ha demostrado ser un luchador que recorre el país y obtiene en su primer intento un apoyo histórico», explica Amnon Dankner, amigo de su padre.

Aunque sea ministro de Exteriores, Lapid no se saltará su entrenamiento diario de kárate (es cinturón negro) ni sus actuaciones con íntimos amigos como el famoso cantante Rami Kleinstein. Lapid es el Obama de la clase media israelí. La versión mejorada del Netanyahu que apareció en los 90 con un aspecto seductor y un dominio excepcional del inglés y la televisión. Con un mensaje más moderado y un aire a lo George Clooney, Lapid ha sacado sobresaliente en su primer examen para ser algún día jefe de Gobierno. Y no sólo, como ahora, ser la llave.

«Dijeron que Yair era un chico bien, pero ha demostrado ser un luchador»