17 mayo 2013

Las lágrimas en el cine

«Mis rivales eran muy buenas. Creo que me han dado el premio a mí porque era la mayor...». Con este sentido del humor recibió la octogenaria Jessica Tandy el oscar de Hollywood a la mejor actriz. Paseando a Miss Daisy se convirtió en la vencedora de la 62 edición de la entrega de las estatuillas de Hollywood al capturar cuatro Oscar, entre ellos dos de los más importantes.

En una soleada tarde fuera del Chandler Pavillion del Centro de Música de Los Angeles, la película de Bruce Beresford, que contaba con nueve nominaciones, se llevó los galardones a la mejor película, mejor actriz, mejor guión adaptado y mejor maquillaje. 

La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas sorprendió a pocos de los mil millones de personas que vieron por televisión la ceremonia cuando prefirió a Tandy sobre Michelle Pfeiffer (Los fabulosos hermanos Baker). Pero alarmó a muchos cuando valoró la extraordinaria interpretación de Daniel Day-Lewis en Mi pie izquierdo por encima de la de Tom Cruise y Morgan Freeman, este último en Paseando a Miss Daisy. La elección de Daniel Day-Lewis o, mejor dicho, la exclusión de Cruise, rompió las previsiones de la noche. Los críticos, los medios de comunicación, incluso otros actores de prestigio habían apostado por el protagonista de Nacido el cuatro de julio, catalogando el oscar al mejor actor como «indiscutiblemente suyo». 

«Que la Academia haya preferido a un irlandés antes que a Tom Cruise demuestra que se está produciendo un cambio, que las cosas han dejado de ser como antes», señaló el director y actor Dennis Hooper, mientras que el crítico Gene Fisquett dijo que «el hecho de que Cruise sea guapo, tenga diez millones de dólares... es decir, que lo tenga todo, en realidad, puede haberle perjudicado».

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