02 enero 2014

María Valverde actriz de Exodus

Este año, Papá Noel ha pasado por casa de María Valverde antes de lo previsto y le ha dejado el regalo que más ilusión puede hacerle: dos papeles muy apetecibles. El primero lo define como "un sueño hecho realidad", y no es para menos, ya que es la única española del reparto de Exodus, la próxima película de Ridley Scott, centrada en la vida de Moisés. "Aunque de todas sus pelis me habría flipado protagonizar Thelma y Louise, con Brad Pitt incluido." 

Después, se marchará a México para grabar La carga, donde se pondrá en la piel de una española que, en los años previos a la independencia del país, testifica a favor de los indígenas. Entre un proyecto y otro regresará a su ciudad, Madrid, y a Carabanchel, su barrio, –"donde me encanta volver, pero no quedarme demasiado tiempo"–, para pasar la Navidad con los suyos en casa: su familia, sus amigos y su pareja, el también actor Mario Casas. Porque confiesa que ellos son el mejor apoyo, los encargados de recordarle cuál es su sitio. "Está bien que de vez en cuando te digan: ‘¡Eh! Que estás aquí en la tierra y eres solo María’."

Estos días te marchas a Formentera para rodar con Ridley Scott y después a México, pero podrás disfrutar de la Navidad en casa. ¿Cómo la celebras?

MARÍA VALVERDE. He tenido mucha suerte, porque no concibo estas fiestas sin estar con mi familia. Nos juntamos en Nochebuena y Nochevieja, y cantamos, bailamos; a veces hemos montado concursos de disfraces… ¡Nos gusta la rumba!

¿Cuál es en tu opinión la peor parte de estas fechas?

Las compras, la multitud y la locura en la que nos metemos por regalar. Lo siento, pero el ansia consumista puede conmigo. Debería ser un momento para disfrutar y termina convertido en un auténtico estrés, como si fuera la fecha de la envidia: a ver quién regala más, quién compra mejor…

También es momento de excesos, ¿te dejarás llevar?

Claro, en estos días sin ellos no hay diversión. Es un tiempo además de cierta locura, de quitarse la faja y bailar, beber, reír, comer…

Pero en la comida te toca cuidarte. Eres celíaca...

Sí, y ahora he descubierto que también soy intolerante a la lactosa y la fructosa. En las cenas de Nochebuena y Nochevieja tengo que evitar ciertos alimentos, pero tampoco me voy a preocupar de si como más jamón o dulce de la cuenta. En general, es un rollo salir a comer conmigo, y también lo es viajar, pero a estas alturas no me va a parar: lleno la maleta de comida y sin problema.

¿Te arreglarás de forma especial en Nochebuena?

¿Sabes lo que más me gusta de pasarla en familia? Que no necesito producirme. Me maquillo lo justo, me hago una cola de caballo y me siento guapa. Cuanto más sencilla voy, más guapa me veo. Si después tengo una fiesta, recurro a la máscara de pestañas y a unos buenos pendientes.

¿Tienes un truco especial al volver de fiesta?

Desmaquillarme es algo básico, ¡casi una religión! Incluso hago mis propios experimentos: por ejemplo, para los ojos, como me molestaba limpiarlos con un algodón, me echo agua caliente y masajeo las pestañas para quitar bien la máscara. Hay que tener paciencia, pero funciona.

¿Y la piel? Tienes un cutis impecable...

La cuido mucho. No te imaginas todo lo que uso: me lavo con agua tibia (sin jabón porque me va fatal), después la limpio con tónico, aplico sérum, contorno de ojos y labios y, por fin, la hidratante. Y eso lo hago por la mañana y por la noche.

Quizá se deba al mimo que le dedica o a simple capricho de la genética, pero es cierto que María, nombrada en 2005 el rostro más bello del cine español, puede permitirse ir con la cara lavada. Así llega a la cita, con camisa vaquera, pantalones estilo pijama y su voz dulce, algo aniñada, que contribuye a que parezca más joven aún (cumple 27 en marzo). Hasta que, tras pasar por las manos de maquillador, peluquero y estilista, crece de repente: frente al objetivo, la mirada se vuelve felina, la boca más sexy, y su rostro es ahora el de una mujer madura, sofisticada y atractiva. Cuando aún era una niña tenía esa misma capacidad de metamorfosis, que le valió, con 16 años, el papel protagonista en La flaqueza del bolchevique, su debut cinematográfico, donde daba vida a una adolescente capaz de trastocar la vida de un Luis Tosar entrado en la treintena, y por el que consiguió el Goya a la Actriz Revelación.

Llevas una década encadenando proyectos. ¿Cómo afrontas ponerte a las órdenes de Ridley Scott?

Tengo muchas ganas de que me dirija y saque lo mejor de mí, pero aún no me lo creo, estoy flotando… El papel llegó después de un casting muy duro, y aunque tuve que lucharlo, para mí es algo mágico, porque creo que los personajes que logras por prueba son más satisfactorios.

Y te dará la réplica ni más ni menos que Christian Bale.

Él interpreta a Moisés y yo a su mujer, Séfora. Con Christian también estoy impresionada, aunque, como suele suceder con los grandes –me ha pasado con Geraldine Chaplin o Nick Nolte– es normal, trabajador... y me está arropando mucho.

¿Se requiere más ese apoyo cuando ruedas en un idioma que no es el tuyo y con un equipo internacional?

¡Claro! Al sentirte extranjera necesitas en mayor medida que te demuestren que creen en ti y en tu talento. Es algo que, por suerte, he tenido hasta ahora. Siempre puedes llevarte un chasco, pero solo si se trata de gente que no merece la pena.

¿Qué tal con el inglés? Ya has rodado en este idioma con anterioridad...

Sí, en Cracks, la ópera prima Jordan Scott, que es precisamente la hija de Ridley. Creo que ahora estoy mejor preparada. Te condiciona. Por un lado, me corto a la hora de improvisar, pero, por otro, me sube tanto la adrenalina... Es curioso, me resulta más fácil memorizar el guión en inglés porque me lo aprendo musicalmente.

No es tampoco la primera vez que trabajas fuera de España. Hiciste la italiana ‘Melissa P.’, en Venezuela rodaste ‘Libertador’, la mencionada ‘Cracks’… ¿Hay más oportunidades fuera de nuestro país?

Cuando sales es porque no encuentras una opción mejor en casa. Creo que si yo la tuviera me quedaría, y esta es una situación que me apena un poco. Ahora bien, me siento enormemente agradecida por que cuenten conmigo en otros países. Viajar, aunque se haga por motivos de ocio, siempre enriquece.

Muchos jóvenes como tú están tomando la misma decisión, ¿qué les dirías?

Que es el momento. Es necesario salir de tu ciudad y tu país. Al ser joven y con lo que estamos viviendo en España hay que probar fuera para crear otros caminos, tener nuevas experiencias, aprender de otras culturas… Lamentablemente, no siempre sale bien, y hay gente que se está marchando casi obligatoriamente que a veces no encuentra trabajo. Pero confío en que tarde o temprano llegará su recompensa.

¿Te animarías a seguir los pasos de colegas como Penélope Cruz o Paz Vega, te mudarías a Los Ángeles?

Trabajar con un gran estudio es de lo más complicado… Por ahora he participado en proyectos más modestos, independientes, que me han dado mucha libertad. Pero no descarto nada… Hace años decía que no viviría en otro país, que mi casa estaba en España, pero con el paso del tiempo he aprendido que el hogar se sitúa donde me encuentro yo.

Alguna vez has dicho que eras un poco nómada.

Me siento así, lo soy, y lo mejor es que lo disfruto. Me gusta irme para volver, porque en el fondo siempre quiero regresar con mi familia, a mi barrio [Carabanchel, una de las zonas al suroeste de Madrid], pero no puedo quedarme mucho tiempo en el mismo sitio, me cansa.

En febrero te irás a México unos meses para rodar ‘La carga’. ¿Cómo llevas la distancia con tu pareja?

Es difícil, claro. No deja de ser, por un lado, un reto y, por otro, una oportunidad impresionante. Pero esto es parte de nuestra condición de actores, igual que le pasa a un médico o a un periodista, y depende de lo generoso y respetuoso que seas con el otro.

Y además de cumplir esos requisitos, ¿cómo definirías a Mario Casas?

Luchador, valiente y transparente.

Habéis trabajado juntos en ‘A tres metros sobre el cielo’, ‘Tengo ganas de ti’ y ‘La mula’, ¿repetirías?

Sin duda. Es un grandísimo compañero y cuando trabajas con alguien tan generoso da igual el papel que tengas que hacer. Ahora estamos participando en un corto de animación sevillano que se llama A lonely sun story. Nos han convertido en dibujos y nosotros ponemos la voz, los gestos… Como en Avatar, pero más artesano y casero. Es una experiencia única.

En estas fechas todos nos hacemos propósitos o pensamos deseos para el Año Nuevo. ¿Qué pides a 2014?

Flexibilidad. Es mi palabra, mi mantra, porque resulta necesaria para adaptarte a como vengan las cosas, aceptarlas y vivirlas con tranquilidad. Por eso es un deseo que quiero tanto para mí como para el resto del mundo.

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