03 agosto 2012

Carla Bruni embarazada

Ha seguido el ejemplo de su bella madrastra y aunque su labor de DJ no pide etiqueta, ha cambiado el uniforme de la noche ibicenca por el de Mr. Porter, una marca on line de moda pr√™t-√†-porter. De todos los hijos de Nicolas Sarkozy, Pierre, de 27 a√Īos, es el m√°s alternativo. Entregado a la m√ļsica desde hace a√Īos, ha posado para la firma anglosajona, para quien habl√≥ tambi√©n de moda y de estilo, √©se que «no se consigue con dinero», seg√ļn sus palabras. 

Pierre Sarkozy ha aprovechado ahora que las c√°maras siguen a su sucesor -Thomas Hollande, el hijo del actual presidente- para defender su carisma musical, frente a la etiqueta de ni√Īo de pap√°. «Cuando mi padre era presidente quer√≠a evitar los problemas, quer√≠a probar mi talento primero en el extranjero. Ahora que ya he demostrado que hago lo que hago porque soy bueno y no por ser quien soy, ya puedo tocar en Francia», dijo Pierre, DJ Mosey, a la revista on line de la firma de moda. 
Probadas, seg√ļn √©l, sus capacidades como m√ļsico (acaba de estrenarse en dos clubes nocturnos de la elite parisina), vuelve a explorar sus aptitudes como modelo. Porque no es la primera vez que Pierre posa ante la c√°mara. Ya hizo un breve cameo en 2010 para la campa√Īa publicitaria del creador Philipp Plein. En Mr. Porter el mayor de la saga Sarkozy luce un look sencillo, pero canalla. Melena al viento, parca azul marino y camiseta blanca con jeans, el hijo del ex presidente se pasea por las calles y caf√©s de Par√≠s. 

Sin artificios pero result√≥n, habl√≥ para la marca del espejo en el que se mira a la hora de vestirse: el de Johnny Deep en la cinta 21 Jump Street, pero sobre todo el de Michael J. Fox en Regreso al futuro. «Es mi estilo, a√ļn tengo las zapatillas que √©l lleva en la pel√≠cula. Son dif√≠ciles de encontrar, pero tengo varios pares», confes√≥ a la revista el modelo que, asegura, no cambiar√° los platillos por las pasarelas. 
«Siempre he pensado que el estilo es una forma de expresarse, pero no algo a lo que consagrarse. Es como lo que se dice respecto al dinero: es un buen sirviente, pero un mal amo». M√ļsico, modelo y tambi√©n poeta, en su armario hay vaqueros y camisetas blancas de una marca cuyo nombre no quiso desvelar: «Me gustar√≠a crecer un d√≠a, pero a√ļn me quedo con los vaqueros y las zapatillas», dijo. 

La derrota de Nicolas Sarkozy en las urnas no s√≥lo ha liberado a su hijo, ya con v√≠a libre para pinchar en casa. Su esposa, Carla Bruni, tambi√©n ha decidido poner fin a algunas pr√°cticas que le incomodaban cuando viv√≠a en el El√≠seo y que, una vez fuera de palacio, no est√° dispuesta a tolerar. La modelo y cantante denunci√≥ a la revista francesa Closer por un art√≠culo publicado el 30 de junio en el que aseguraba que estaba embarazada de nuevo. 

«En nombre de la libertad de prensa, siempre he soportado sin rechistar la publicaci√≥n de art√≠culos mentirosos sobre m√≠ y de fotograf√≠as robadas. Pensaba que su proliferaci√≥n durante estos a√Īos se deb√≠a a la singularidad de mi posici√≥n. Pero hoy constato que determinados medios siguen burlando sin descanso mi derecho a la vida privada con fines puramente mercantiles», se√Īal√≥ Bruni en una denuncia conocida ayer. 
La ex primera dama critic√≥ la falsedad de las fuentes de las informaciones as√≠ como las «pseudodeclaraciones» que, seg√ļn denunci√≥, los medios ponen en su boca de manera err√≥nea. Si le gana la guerra a la prensa, dice que destinar√° la cuant√≠a de los da√Īos financieros que obtenga a su fundaci√≥n para luchar contra el analfabetismo, la que cre√≥ cuando disfrutaba de su «singular posici√≥n», cuando Sarkozy estaba en el El√≠seo. 

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